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Preparativos del Newcastle para la salida de Eddie Howe

En Newcastle United nadie se llevó por sorpresa la salida de Eddie Howe. Dolió, porque se va un técnico que rozó el estatus de leyenda en St James’ Park, pero no pilló al club desarmado. Ross Wilson, director deportivo, asegura que la entidad llevaba entre ocho y nueve meses trabajando en silencio en el escenario que finalmente se dio en julio.

Howe, agotado tras casi cinco años al mando, había pensado seguir esta temporada. Quería continuar el proyecto. Sin embargo, el desgaste pesó más. En pleno verano de cambios profundos en la plantilla, el entrenador decidió que lo mejor para todos era parar y dar un paso al lado.

El club, admite Wilson, no esperaba que la fecha fuera esa. Sí asumía que, tarde o temprano, un técnico de su nivel buscaría un nuevo reto. Por eso, el trabajo de despacho llevaba tiempo adelantado.

“Siempre supimos hacia dónde ir”

Wilson rechaza por completo la idea de una salida traumática. Nada de caos, nada de improvisación. Había un plan.

“Siempre supimos hacia dónde íbamos a ir”, explicó el escocés. No significaba que el destino fuera inevitablemente Matthias Jaissle, pero el alemán figuraba desde hace meses en la hoja de ruta. Formaba parte del mapa.

Para la cúpula, una de sus obligaciones era estar preparada ante cualquier movimiento en el banquillo. Con Howe catalogado internamente como un entrenador “excepcionalmente talentoso”, el club entendía que, en algún momento, su camino podía bifurcarse. Y debía tener respuesta para ese momento.

Wilson, nombrado en octubre, reconoce que llevaba “planificando un cambio de entrenador durante ocho o nueve de esos meses” en segundo plano, mientras la temporada seguía su curso.

El perfil Jaissle y la herencia de Howe

La idea era clara: el sucesor no podía romper con la identidad que Howe había construido. Tenía que ampliarla. El Newcastle quería seguir siendo agresivo, con presión alta, un equipo que vive en campo rival.

En ese contexto, el nombre de Matthias Jaissle fue creciendo. Su historial en Red Bull Salzburg, moldeando talento joven, encajaba a la perfección con la estrategia del club: fichajes de 24 años o menos, desarrollo interno y valor de mercado al alza.

Desde el primer encuentro entre Wilson y Jaissle, la sintonía fue evidente. El técnico llegaba desde Al-Ahli, en la Saudi Pro League, con ganas de dar un salto a la Premier League y con un discurso que conectó rápido con la dirección del club. David Hopkinson, director ejecutivo, lo notó al instante. Tras aquella conversación, le dijo a Wilson que le notaba “realmente ilusionado con este caso”. Y Wilson lo asumió: “Creo que este es”.

Hoy, los primeros datos le dan la razón. Jaissle sigue invicto en sus cuatro primeros partidos al frente del Newcastle, en todas las competiciones. No es una muestra definitiva, pero sí un arranque que rebaja ruido y confirma que el vestuario ha comprado la idea.

Una transición real, no solo un eslogan

La realidad, sin embargo, se vio reflejada en el 2-2 ante Bournemouth. Solo tres de los ocho fichajes del verano —Lukas Hornicek, Amar Dedic y Nico Gonzalez— salieron de inicio. El resto espera su momento. Y el equipo, como insiste el propio Jaissle, vive una “fase de transición”.

No se trata solo de un cambio de entrenador. Es un reajuste de proyecto. La salida de figuras importantes, la entrada de jóvenes, la adaptación a un nuevo cuerpo técnico y a una nueva forma de trabajar requieren tiempo. El partido ante Bournemouth fue un recordatorio de ello: el plan está trazado, pero todavía se está construyendo sobre la marcha.

En los despachos también se ha trabajado con margen. Newcastle ha proyectado distintos escenarios financieros en función de la posición final en la tabla esta temporada. No hay, según Wilson, un objetivo numérico impuesto a Jaissle. No existe un “tienes que acabar aquí o allá” como condición.

Límites financieros y mercado agresivo

Tras el acuerdo de conciliación con la UEFA por la vulneración de las normas financieras, el mensaje desde la directiva es claro: no hay margen para repetir errores. Newcastle quiere crecer, pero sin chocar de nuevo con el regulador.

El plan pasa por aumentar los ingresos un 50% de aquí a 2030, principalmente a través de patrocinios. Aun así, la compraventa de jugadores seguirá siendo un pilar central del modelo. Fichar, desarrollar, revalorizar, vender y reinvertir. Un ciclo que el club asume como parte de su realidad competitiva.

“Queremos tener aquí jugadores que estén en un viaje con nosotros”, resume Wilson. Pero también asume el otro lado de la moneda: si ese viaje acelera demasiado, algunos se irán a otro sitio. Forma parte del juego.

El verano dejó ejemplos claros. Las salidas de Anthony Gordon a Barcelona y Sandro Tonali a Tottenham Hotspur estaban previstas. Lo que no entraba en los planes era perder a Bruno Guimaraes, auténtico faro del equipo, rumbo a Arsenal. Ese golpe sí obligó a recalcular sobre la marcha.

También hubo que reajustar cuando objetivos prioritarios como Victor Munoz y Johan Manzambi acabaron en Liverpool y Aston Villa, respectivamente. No era el guion ideal, pero tampoco una catástrofe.

Wilson insiste en que, “aparte de Guimaraes yéndose a Arsenal, todo lo demás que pasó en la ventana formaba parte del plan”. Eso no significa que todos los fichajes fueran el primer nombre de la lista. Nunca lo son. Ningún club cierra un mercado con el cien por cien de sus objetivos iniciales. “Si dicen que lo hacen, mienten”, sentencia.

El Newcastle de Jaissle arranca una nueva etapa con el colchón de una planificación larga y una idea clara de hacia dónde quiere ir. La cuestión, ahora, es si el tiempo, los resultados y el mercado le permitirán sostener ese plan sin volver a romperlo por el camino.

Preparativos del Newcastle para la salida de Eddie Howe