Unai Emery y el reto de Aston Villa en Europa
Unai Emery no se inmuta. Patea cada balón en la banda, vive cada jugada con una intensidad febril, pero puertas adentro es otra cosa: sereno, metódico, casi frío. En el vestuario de Aston Villa ya saben que suele ser más exigente tras una victoria que después de una derrota.
John McGinn lo cuenta con una anécdota que se ha hecho leyenda en Bodymoor Heath. Al poco de llegar al club, hace casi cuatro años, el técnico perdió los papeles en un descanso. No fue por un mal primer tiempo, ni por una actuación tibia. Fue porque vio a su capitán desatarse contra sus compañeros. Para Emery, McGinn estaba gastando energía en enfadarse cuando debía emplearla en encontrar soluciones.
Han estado aquí antes. Todos. Emery, McGinn y este Villa.
Un mal arranque que ya conocen
Hace solo un año, a estas alturas, el equipo no tenía ni un punto en la Premier League y aún le faltaban 157 minutos para marcar su primer gol. Entonces reaccionó y terminó clasificándose para la Champions League por segunda vez en tres temporadas. Bajo esa luz, el presente tiene otro matiz: este Villa, que empató sin goles en Hull el sábado, va por delante del guion del curso pasado.
El 0-0 en Hull no fue un partido para guardar en una vitrina. Pero sí dejó brotes verdes suficientes como para creer a Emery cuando insiste en que su equipo volverá a superar las expectativas.
Cuesta rebatir a alguien con su hoja de servicios, arquitecto de la etapa más exitosa del club en su historia reciente. “Cuando empezamos el proyecto aquí, la ambición que teníamos ni en nuestras mayores expectativas incluía estar en Europa cuatro años seguidos”, recuerda el técnico. “Fue muy difícil cuando empezamos a trabajar juntos, pero era la ambición del propietario. Marcamos estándares muy altos con los jugadores para estar ahí y lo estamos. Ahora es el momento de recordar cómo llegamos hasta aquí y el camino que hicimos. Ahora es un momento y un capítulo diferentes”.
Cuando el viento sopla en contra, Emery no cambia de brújula. La afianza.
Europa, el viejo encendedor de Emery
La temporada pasada Villa no ganó un solo partido hasta el séptimo encuentro oficial. Rompió la racha John McGinn, con el único gol en un triunfo de Europa League frente a Bologna. Aquel día, la rutina fue la de siempre: los jugadores se reunieron hacia las 11.30 de la mañana para la ya clásica sesión de análisis del rival. Tantas veces la han repetido que, según McGinn, ya entran en la sala “como robots”.
Emery se obsesiona con los detalles: posición del cuerpo, alturas de presión, giros, líneas de pase. Nada escapa a la pantalla. Jhon Durán, ahora cedido en Benfica por Al-Nassr tras pasar por Fenerbahce y Zenit St Petersburg, es famoso en el vestuario por ser el único que pidió salir en mitad de una de esas charlas.
Ahora, el reto vuelve a pasar por Europa. Villa se mide este martes a Club Brugge por cuarta vez en los últimos dos años. Otra vez, el club confía en que el continente encienda la mecha de la temporada.
Tras aquella victoria ante Bologna, el equipo encadenó una racha descomunal: 17 triunfos en 19 partidos. La mitad de los 14 futbolistas que participaron en ese encuentro ya no están, pero uno de los que sí estuvo, Emiliano Buendía, cree que el nuevo grupo puede repetir una secuencia similar. “No ha sido el inicio que queríamos, pero estamos intentando sacar cosas positivas de cada partido”, explica el argentino, titular en los cuatro encuentros de Villa este curso. “Intentaremos cambiar esta dinámica en cuanto a resultados y recuperar la confianza para rendir bien y lograr los resultados que queremos”.
Otra participación en la Champions League no debería darse por hecha. Volver a este escaparate, después de conquistar la Europa League la temporada pasada, es probablemente el mayor logro de Emery al frente del club. El salto competitivo que ha dado Villa ocupará la mente de los aficionados mientras pasean por las calles empedradas de Brujas y cuando se pierdan por Barcelona en noviembre.
El entrenador, lejos de agotarse, parece alimentarse del desafío. Ayuda, admite entre risas, alguna que otra siesta en la ciudad deportiva de Bodymoor Heath. “A veces necesito una buena siesta, después de un trabajo intenso por la mañana”, reconoció la semana pasada.
Un solo disparo a puerta… y un contexto menos dramático
De momento, el dato es frío: el único tiro a puerta de Villa en esta campaña en partidos oficiales es el disparo de George Hemmings en el minuto 13 contra Hull. En ese mismo encuentro, el propio Hemmings, de 19 años, fichado desde Nottingham Forest con 16, sirvió a Buendía una ocasión clarísima.
Es fácil fijarse solo en las carencias. Sería injusto, sin embargo, ignorar el nivel que mostró el equipo en la Supercopa ante, según Emery, “el mejor equipo del planeta”. La derrota frente a Paris Saint-Germain llegó hace menos de un mes y, desde entonces, la plantilla no ha hecho más que reforzarse.
Entre las 11 incorporaciones del verano, una de las más ilusionantes es Ibrahim Mbaye, de 18 años, que ya sabe lo que es sentarse en un banquillo de PSG, en Salzburgo, aunque no llegara a debutar. Otro talento recién llegado, Johan Manzambi, sigue afinando su estado físico tras una lesión de rodilla y podría aparecer tan pronto como este sábado contra Nottingham Forest.
En Hull solo dos fichajes arrancaron como titulares: Zion Suzuki y Nicolas Jackson. Matteo Ruggeri, Aaron Wan-Bissaka y Alejandro Garnacho entraron desde el banquillo. Taylor Harwood-Bellis, fichado por 25 millones de libras y excluido de la lista para la Champions League, se limitó a mirar desde la grada en Yorkshire. João Gomes vio la roja en su debut. Leon Goretzka, llegado libre tras dejar Bayern Munich, no estará disponible al menos hasta octubre por un contratiempo en la rodilla.
Emery no acostumbra a lanzar a sus fichajes al fuego de inmediato. Youri Tielemans tuvo que esperar cuatro meses para estrenarse como titular antes de convertirse en uno de los intocables del técnico. El entrenador exige mucho a sus jugadores. A sí mismo, todavía más. “En fútbol, si estás esperando una transición, quizá no estás en el camino correcto”, avisó el mes pasado.
“No podemos esperar, tenemos que reconstruir el equipo lo más rápido posible. No sé si necesitamos tiempo o no. Estamos progresando, todavía no lo suficiente porque no estamos obteniendo buenos resultados, pero mañana es una nueva prueba en Europa”.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿volverá Europa a ser el punto de inflexión de este Aston Villa de Unai Emery? La respuesta empieza a escribirse en Brujas.





