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Mauricio Pochettino y el futuro de la selección de Estados Unidos

Mauricio Pochettino mira al futuro de la selección de Estados Unidos con un ojo en 2030 y el otro en el presente. En medio de ese equilibrio delicado, dos apellidos empiezan a sonar cada vez más fuerte: Sullivan y Gozo.

Sullivan, el chico de 16 que ya golpea la puerta

Sullivan se ha convertido en el rostro de la nueva generación. Tres goles en sus últimos tres partidos, con apenas 16 años, compitiendo contra profesionales hechos y derechos. No es un proyecto; es una realidad temprana.

Tim Howard ya se ha subido al tren.

«En los próximos cuatro años, va a haber 115 jugadores que jueguen con la selección», dijo en el podcast Unfiltered. «¿Quién es mejor que este chico? ¿Quién es mejor que este chico que no merezca una oportunidad? No digo que juegue todos los partidos, pero debería estar en la conversación para jugarlos».

Howard no pide regalos, pero sí valentía a la hora de decidir.

Sullivan, por su parte, no se esconde. Siente que está listo. Sabe que el salto no será perfecto, pero está convencido de que puede entrar y ayudar a la USMNT.

«Pensando en ese partido contra Bélgica, creo que podría entrar por la derecha y marcar la diferencia», contó en el podcast State of the Union de Alexi Lalas. «Tienes que creer en ti mismo. Tienes que pensar que puedes ayudar a tu equipo a ganar. Obviamente todavía no es mi equipo, pero siempre sueño y espero las convocatorias».

Gozo, la espina del Mundial y la revancha pendiente

Zavier Gozo vive una historia distinta, pero con un punto en común: también se siente preparado. Cuando aún estaba en Real Salt Lake, rozó el Mundial. Entró en la lista preliminar de la USMNT, pero Mauricio Pochettino decidió que era demasiado pronto para llevar a un jugador sin estrenar a una Copa del Mundo.

Ahora, ya en Crystal Palace, el extremo espera su momento con la selección absoluta.

«Sí creo que merecía estar ahí. Voy a ser honesto», confesó en The Late Run. «Pero obviamente es decisión del entrenador. Quizá pensó que no estaba listo, o lo que sea, pero eso solo encendió un fuego dentro de mí para llegar al próximo Mundial y demostrar por qué debo estar ahí».

El físico no preocupa; la cabeza, sí

Para Pochettino, la respuesta nunca es estándar. Depende del caso, del contexto, del puesto. Y, sobre todo, de la cabeza del jugador.

Sobre la carga de minutos con los jóvenes, el técnico es tajante. No ve un problema físico en que jueguen mucho.

«Conozco la mentalidad de los entrenadores», explicó. «A veces dicen: “Tengo un chico de 17 años que juega en la MLS, pero cuando la selección llama, decimos que no porque necesita descansar”. Si tienes 17 años y necesitas descansar, sí, tenemos un gran problema».

Lo que le inquieta no son las piernas, sino la madurez. Y no solo la que se ve en el campo.

Para él, el talento es apenas el punto de partida. Importa cómo lo gestionan a diario: si siguen trabajando, si quieren mejorar, si tratan bien a quienes les rodean.

«Creo que el respeto es lo más importante, y tienen que ser respetuosos», subrayó. «Y claro que queremos jugadores con talento. Queremos jugadores que se sientan valientes, confiados, pero no que sientan cosas que no muestran. Creo que solo tienes derecho a hablar un poco fuera de lugar si eres Messi.

»Si ganas ocho Balones de Oro, vale, puedes hablar con cierta arrogancia, pero incluso entonces… si eres joven y empiezas a decir que puedes jugar aquí, que puedes jugar allá, o que puedes jugar… Yo digo: no creo que ese sea el camino correcto para construir tu carrera de la mejor manera. Y por eso tenemos que tener cuidado».

Puestos cerrados, ventanas entreabiertas

No todos los caminos hacia la selección están igual de despejados. Hay posiciones con más competencia y otras que piden sangre nueva.

El ejemplo más claro está bajo palos. En la portería hay nombres, hay nivel, pero solo un puesto.

«Creo que vamos a dar algunas oportunidades a nuevos jugadores, no solo en esa posición, sino en diferentes posiciones», explicó. «Tendremos la posibilidad de añadir un nuevo jugador y darle la oportunidad. Para nosotros ahora se trata no solo de pensar en hoy, sino también en el futuro y en 2030».

El Mundial de 2030 no es el único horizonte. En el calendario asoman los Juegos Olímpicos, una próxima Gold Cup y, posiblemente, una Copa América. Todo eso requiere coordinación fina entre Pochettino y Steve Cherundolo, encargado de la selección sub-23.

La idea es clara: dar a algunos jóvenes minutos con la absoluta para que lleguen a los Juegos con más colmillo. Pero eso no significa que Estados Unidos vaya a alinear plantillas sub-23 de forma sistemática en los próximos meses. Pochettino quiere seguir apoyándose en varios de sus veteranos clave.

La apuesta por los jóvenes, sí. Pero sin lanzarlos al vacío.

La lección de 2018 y el eco de la vieja guardia

El debate no es nuevo. Antes del último Mundial, tras el fracaso de 2018, la USMNT optó por una reconstrucción profunda. Muchos veteranos quedaron al margen, incluso aquellos que quizá todavía tenían algo que aportar.

Funcionó: una camada joven se consolidó como columna vertebral de la selección. Pero quedó una duda flotando: ¿qué enseñanzas se perdieron al no tener más referentes de experiencia en el vestuario?

Esa discusión se reavivó antes y durante la Gold Cup 2025, cuando Christian Pulisic y Yunus Musah renunciaron a la convocatoria para descansar. Exjugadores, con razón o sin ella, cuestionaron su compromiso. Y por debajo de esas críticas latía otra cuestión: ¿se había cortado demasiado rápido el cordón con la vieja guardia?

Lo que viene ahora será distinto. No habrá una purga masiva. Sí una transición más lenta, medida, casi quirúrgica. Eso favorece tanto a los que llegan como a los que se resisten a irse.

«Diría que es una continuación de los últimos dos ciclos en los que he estado, porque sé que así funciona», explicó Chris Richards a GOAL. «No es que simplemente descartes al equipo que estuvo en el Mundial y sigas adelante desde ahí».

El vestuario como escuela para la nueva ola

Esa continuidad no significa rutina. Para Richards, compartir día a día con Zavier Gozo en Crystal Palace le ha dado otra perspectiva: la del joven que sueña con su primera internacionalidad. Ver lo que ese objetivo significa para su compañero ha refrescado el proceso.

Pochettino también lo ve así. Y considera que perfiles como el de Richards son esenciales para marcar el tono a todos los que empiezan a llamar a la puerta de la USMNT.

«No podemos traer una plantilla entera de jugadores jóvenes, no, porque necesitan tener algunos chicos con experiencia que ya compiten», insistió. «Sí, vamos a hacer una mezcla. Nuestra idea es hacer una mezcla entre jugadores experimentados… Creo que jugadores experimentados y jóvenes pueden encajar juntos y empezar a trabajar, y ver cómo los chicos empiezan a manejar la presión de jugar en el primer equipo en partidos realmente bonitos».

Todo cuenta: del entrenamiento al micrófono

Durante su comparecencia, Pochettino repitió una idea una y otra vez: lo está mirando todo. Sobre todo los detalles pequeños. Ahí, dice, se esconde la verdadera respuesta a la pregunta de si un jugador está listo para una llamada que puede cambiarle la vida.

«Es importante no solo verlos o ver los partidos, el rendimiento, sino también qué dicen en los medios, cómo se comportan con el rival, cómo se comportan con sus compañeros», explicó. «Creo que es muy importante. Queremos ser un muy buen equipo. Queremos construir algo diferente y ser competitivos».

Eso incluye cómo hablan con los entrenadores, a qué hora llegan a entrenar y cuánto tiempo se quedan después. Para Pochettino, esos hábitos cotidianos revelan si un jugador está cumpliendo con el estándar que él exige. El mensaje para quienes sueñan con una convocatoria es claro: todo importa, y él está tomando nota.

El reto es que, con una selección, no tiene el mismo margen que en un club. No puede ver a los futbolistas cada día ni darles la noticia de forma gradual. Los entrenamientos son pocos, las concentraciones, espaciadas.

Pochettino admite que el jugador que ve en una ventana FIFA puede ser muy distinto al que se encuentre en la siguiente. Por eso un chico puede no estar listo en septiembre y convertirse en pieza clave en marzo.

Las próximas listas llegarán en cuestión de semanas. Y con ellas, decisiones que marcarán el ciclo hasta 2030. Los jóvenes aprietan, los veteranos todavía tienen cuerda. El equilibrio está en manos de Pochettino.

«Necesitamos crear un grupo de jugadores que sean realmente profesionales y que compitan de la manera que esperamos», sentenció. «Todos tienen que competir con los jugadores talentosos y los jóvenes que tenemos por delante».

La puerta está entreabierta. Ahora falta ver quién se atreve a cruzarla y quién está preparado para quedarse dentro.