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Aston Villa regresa a Europa con dudas en Brujas

Aston Villa vuelve a Europa con dudas y cuentas pendientes en Brujas

Un año después de tocar el cielo en Europa y tras un verano agitado, Aston Villa regresa a la Champions League con una sensación incómoda: todavía no ha ganado en la temporada 2026-27 y el margen de error se estrecha. El martes, el equipo de Birmingham visita de nuevo a Club Brugge, un escenario que ya conoce demasiado bien y que no trae precisamente grandes recuerdos.

La resaca del éxito ha sido dura. El equipo perdió la Supercopa de la UEFA, solo ha sumado un punto en tres jornadas de Premier League y llega a Bélgica obligado a ofrecer una respuesta convincente. El brillo europeo del curso pasado contrasta con un inicio gris, lleno de dudas y decisiones polémicas.

Emery bajo el foco

Unai Emery, especialista en noches continentales, se encuentra esta vez en el centro del debate. Sus elecciones para la plantilla de la fase de liga han levantado cejas: fuera Brian Madjo, héroe con dos goles ante Paris Saint-Germain en la Supercopa, y también Taylor-Harwood Bellis, uno de los fichajes del verano.

En el caso de Madjo, la polémica se mezcla con la mala suerte: no podrá jugar de todos modos, lesionado, igual que el suizo Johan Manzambi, protagonista en el último Mundial, y el ya habitual ausente Amadou Onana. Tres bajas que recortan el abanico ofensivo y físico de un equipo que ya venía falto de confianza.

El técnico vasco, sin embargo, recupera un arma importante: Joao Gomes. El centrocampista, sancionado con tres partidos en competiciones domésticas, sí está disponible en Europa y apunta a pieza clave para dar equilibrio en el centro del campo. Su energía y agresividad sin balón pueden marcar el tono del partido.

Fichajes esperando su momento

La noche en Brujas también puede ser el escenario para ver por fin a algunos de los refuerzos del verano con la camiseta granate y azul. Leon Goretzka aún no ha debutado y se perfila como opción desde el banquillo, un lujo silencioso que podría cambiar el ritmo del encuentro en la segunda parte.

En banda, Ibrahim Mbaye aprieta para entrar en el once inicial. El ex extremo de Paris Saint-Germain ofrece desborde y profundidad, pero su inclusión obligaría a sacrificar a uno de los creativos: o el joven delantero George Hemmings o el incombustible Emi Buendia. Emery deberá decidir entre la chispa de un novato con hambre o la pausa y el último pase de un cerebro ya contrastado.

Arriba, todas las miradas apuntan a Nicolas Jackson. Fichaje récord del club, todavía no ha logrado imponer su sello. Sin Madjo disponible y con Tammy Abraham claramente relegado en la jerarquía del técnico, el delantero tiene ante sí una oportunidad difícil de ignorar. Es el tipo de noche en la que un gol puede cambiar una narrativa entera.

En la portería, Zion Suzuki, nuevo dueño del dorsal de guardameta titular, también está llamado a jugar. El japonés llega para dar seguridad en un puesto donde cada error se paga caro, más aún en un campo que ya castigó a Villa en el pasado.

Viejas heridas en Brujas

El duelo tiene memoria. En la primera visita de Aston Villa a Brujas en la temporada 2024-25, un fallo de Tyrone Mings fue decisivo en el 1-0 para los belgas. Esa jugada sigue flotando en el ambiente cada vez que se menciona este viaje. Ahora, la incógnita es si Mings mantendrá su lugar o si Emery apostará por Pau Torres para acompañar a Victor Lindelof en el eje de la zaga.

Los laterales también están en plena batalla interna. Matteo Ruggeri y Aaron Wan-Bissaka presionan para arrebatar el sitio a Matty Cash e Ian Maatsen. Este último guarda un recuerdo mucho más dulce del rival: marcó a Club Brugge en Villa Park en marzo de 2025. Su capacidad para aparecer en zona de gol desde el lateral izquierdo puede ser un argumento de peso para mantenerle en el once.

La posible alineación dibuja un Villa reconocible, pero con matices: Suzuki; Cash, Lindelof, Torres, Maatsen; Kamara, Gomes; McGinn, Buendia, Hemmings; Jackson.

Boubacar Kamara y Joao Gomes como escudo doble, John McGinn como corazón competitivo del mediocampo, Buendia y Hemmings moviéndose entre líneas para alimentar a Jackson. Sobre el papel, suficiente talento para dominar. En la práctica, un equipo que todavía busca reencontrarse con la versión feroz y valiente que conquistó Europa.

La última vez que Villa pisó este estadio salió con una derrota y muchas preguntas. Esta vez llega con más peso en la camiseta, más estrellas en la plantilla y bastante más presión. La cuestión es simple y brutal: ¿responderá como campeón europeo… o seguirá atrapado en la resaca de la gloria pasada?