El viaje accidentado de Arsenal hacia el infierno napolitano
Arsenal comenzó su aventura en la nueva Champions con turbulencias… y ni siquiera había despegado. El equipo de Mikel Arteta quedó atrapado en el caos aéreo que golpeó a los aeropuertos del Reino Unido y vio cómo su vuelo hacia Italia se retrasaba de forma severa por un problema de control aéreo.
El plan era sencillo: entrenamiento matinal en Hertfordshire, vuelo a Nápoles, conferencia de prensa en el Stadio Diego Armando Maradona y descanso en el hotel. Nada de eso salió como estaba previsto. Arteta y sus jugadores tuvieron que permanecer en la ciudad deportiva del club, esperando noticias, mientras el reloj avanzaba y la agenda se deshacía.
La primera víctima fue la rueda de prensa oficial. El técnico español se vio obligado a cancelarla, algo poco habitual a este nivel, y la UEFA dio luz verde a la excepción ante la magnitud de los retrasos. La alteración, insisten desde el club, se limita a llegar más tarde de lo previsto al hotel de concentración. El resto del plan deportivo se ha mantenido intacto. Los aficionados que viajan desde Inglaterra no han tenido tanta suerte: muchos también se han visto atrapados en el embudo aéreo rumbo a Italia.
Timber reaparece en escena
Entre tanta contrariedad, una buena noticia para Arsenal: Jurriën Timber vuelve a la lista. El defensa neerlandés está preparado para entrar en una convocatoria por primera vez desde la derrota en la final de la Champions ante Paris Saint-Germain el 30 de mayo, tras dejar atrás una lesión en la ingle que le ha perseguido desde marzo.
Esa dolencia le dejó fuera del Mundial y le obligó a una larga recuperación, pero Arteta ya había avisado antes de la victoria del domingo ante Chelsea de que el regreso estaba muy cerca. Ahora se confirma: Timber forma parte de los 23 elegidos para viajar a Nápoles.
No todos llegan. Cristhian Mosquera sigue de baja por un problema muscular. En cambio, se abre la puerta a la juventud con Marli Salmon, el defensa de 17 años que firmó su primer contrato profesional el mes pasado y que también entra en la convocatoria. Un salto enorme para un chico que hace nada jugaba en categorías inferiores y ahora se asoma a uno de los escenarios más intimidantes de Europa.
Un Arsenal lanzado… y un estadio que ruge
Arsenal aterriza en la Champions con el viento de cara. Ganó sus ocho partidos de la fase de grupos la temporada pasada camino de la final y solo ha perdido uno de sus últimos 12 encuentros a domicilio en la competición. En la Premier League, ha arrancado el curso con un pleno de victorias que ha disparado la confianza.
Arteta lo sabe, pero se cuida de cualquier euforia desmedida. El técnico repite el mantra de ir “partido a partido” justo antes de entrar en un estadio que él conoce bien.
“He estado en ese estadio antes, sé la atmósfera que crean. El récord en casa es muy, muy fuerte. Sabemos el desafío que tenemos por delante. Estamos preparados y listos para ir”, advirtió el entrenador, consciente de que el Stadio Diego Armando Maradona no perdona distracciones.
La energía es alta, la dinámica es excelente. Ahora toca demostrarlo cuando el ruido apriete y cada balón dividido se convierta en una batalla.
El reto de Allegri en un Nápoles herido
Al otro lado espera un Nápoles que llega con heridas recientes. Subcampeón de la Serie A por detrás de Inter la temporada pasada, el equipo celeste ha arrancado con mal pie el nuevo curso bajo las órdenes de Massimiliano Allegri, que vuelve a dirigir un partido de Champions cuatro años después.
El técnico italiano encara su primer gran examen europeo en un banquillo nuevo y con problemas importantes en la plantilla. Kevin De Bruyne se perfila como pieza clave para el duelo ante Arsenal, pero el equipo pierde a Scott McTominay, sometido ayer a una intervención quirúrgica para tratar una arritmia. El centrocampista de 29 años se espera que pueda volver a los entrenamientos en un par de semanas, pero se pierde una noche grande.
Nápoles también puede quedarse sin uno de sus hombres más influyentes en la medular: André-Frank Zambo Anguissa, ex de Fulham, es duda y tiene muy complicado llegar al choque. Un golpe duro para Allegri, que necesita músculo, criterio y carácter para frenar a un Arsenal que llega lanzado.
El técnico italiano sabe dónde se ha metido. “La gente de esta ciudad tiene pasión por el equipo, tenemos que volver a ganar partidos”, reclamó. Y lanzó un mensaje directo sobre el rival: “Sabemos que nos enfrentamos a un equipo muy fuerte: Arteta ha hecho cosas extraordinarias. Enfrentémoslo con orgullo y deseo”.
Orgullo contra impulso. Un estadio que exige victorias frente a un equipo que viaja con retraso, pero con la sensación de que puede con todo. La noche en Nápoles dirá si el tropiezo en los aeropuertos fue solo una anécdota… o la primera grieta en el camino europeo de Arsenal.





