Tottenham cae ante Brentford: inicio complicado del proyecto De Zerbi
Tottenham comenzó la temporada con un golpe directo al mentón. Un 3-0 seco, sin paliativos, ante un Brentford desatado que expuso, en apenas 90 minutos, todas las costuras del nuevo proyecto de Roberto De Zerbi.
El técnico italiano, rescatador del equipo el curso pasado para evitar el descenso, vio cómo su carísima reconstrucción veraniega se tambaleaba desde el primer día. Nuevo once, viejos problemas.
Un Tottenham caro, pero blando
Cinco debutantes, más de 350 millones de euros invertidos cuando se cierren las llegadas de Savinho y Omar Marmoush, un discurso ambicioso… y, sin embargo, muy poca pelea sobre el césped.
"Por muchas razones creo que todavía no somos un equipo", admitió De Zerbi tras el choque. "No estamos en el punto adecuado en la condición física. Pero no es una excusa".
El italiano no se escondió. Señaló lo evidente: su Tottenham llegó tarde al inicio de la Premier League, con piernas pesadas y, peor aún, sin la fiereza mínima exigible.
"Podríamos haber luchado más fuerte de lo que lo hicimos hoy y perdimos demasiados duelos", reconoció. "El objetivo es convertirnos en un equipo. Encontrar el espíritu, el alma, es un proceso".
Sobre el papel, el club ha armado un bloque nuevo, caro y con nombres ilusionantes. En la realidad, en Brentford, se vio un conjunto deshilachado, frágil en los choques y sin respuesta cuando el rival apretó.
Brentford huele la sangre y castiga
Brentford olió la debilidad y no perdonó. Keane Lewis-Potter abrió el marcador, Vitaly Janelt amplió la ventaja y Michael Kayode selló una victoria tan contundente como merecida. Cada gol fue un recordatorio de que el fútbol no entiende de presupuestos, sino de intensidad y coordinación.
Mientras Tottenham buscaba automatismos y se perdía en dudas, el equipo local jugaba con una claridad insultante. Presión alta, transiciones rápidas, personalidad con y sin balón.
Y en el centro de todo, el gran fichaje del verano en Brentford: Mamadou Sangare.
Sangare, la estrella que se adapta en un suspiro
Costó 48 millones de euros, bastante menos que varias de las nuevas caras de Tottenham, pero fue él quien marcó la diferencia. Sangare firmó dos asistencias y se comportó como si llevara años en la Premier League.
"Es bastante impresionante en muchos aspectos. Nunca sabes realmente, a partir de la pretemporada, qué te vas a encontrar", explicó el entrenador Keith Andrews. "Pero sentíamos que estábamos en un buen momento y hemos hecho un muy buen partido".
Brentford ganó la puja por el centrocampista frente a varios clubes, y el primer día ya justificó el esfuerzo. Pase firme, lectura de juego, agresividad medida. Parecía hecho a medida para el ritmo inglés.
"Más de lo mismo por su parte, eso esperamos", añadió Andrews. "Ha sido un placer trabajar con él y el club merece mucho crédito por cerrar ese fichaje porque podría haberse ido a otro sitio".
El técnico destacó también el encaje humano del jugador: "Nunca sabes en una liga diferente, con otro idioma, pero es un chico humilde que parece muy hambriento".
Un Brentford serio, aún subestimado
La temporada pasada, Brentford se quedó fuera de Europa solo por la diferencia de goles. Aun así, en ciertos círculos se sigue hablando del club como si fuera un invitado ocasional a la parte alta, no como un aspirante estable.
"Ésa es la belleza de este juego", sonrió Andrews. "Va de viajes, de historias, de narrativa. Sólo tienes que seguir adelante, ¿no?".
Su equipo, mientras tanto, escribe la suya con hechos: un plan claro, fichajes coherentes y una identidad reconocible. Frente a eso, Tottenham ofreció un boceto inacabado, un proyecto que todavía no sabe quién es.
De Zerbi insiste en que cree en sus jugadores, en el club y en sí mismo. Pero la Premier no espera a nadie. Si este Tottenham quiere ser algo más que un conjunto caro y disperso, tendrá que encontrar muy rápido eso que su entrenador llama espíritu y alma.
La pregunta es simple y brutal: ¿cuánto tiempo le concederá la liga —y el vestuario— a un proyecto que ya empieza con el suelo temblando?






