Sheffield United se acerca a la cima tras vencer a Blackburn
Sheffield United volvió a la senda de la victoria en Blackburn con una actuación que no fue brillante, pero sí despiadada: 2-1, dos tiros a puerta en la primera parte, dos goles y un ejercicio de resistencia tras el descanso para colocarse a solo dos puntos de la cumbre de la liga.
Lo llamativo es que el primer acto perteneció casi por completo a Blackburn Rovers. Mandaron, llegaron más, presionaron alto y encontraron premio pronto. A los 20 minutos, Kristi Montgomery firmó su primer gol con el club con un gesto de pura determinación: le robó la pelota a Sydie Peck y, sin pensárselo, soltó un derechazo desde unos 20 metros que se clavó en la escuadra derecha. Imparable.
Rovers olieron sangre. Seis minutos después, Jayden Fevrier, en su primera titularidad con el equipo, condujo con decisión, rompió líneas y habilitó a Dapo Afolayan en la izquierda. El disparo cruzado del atacante se marchó rozando el poste lejano. El estadio ya celebraba el segundo.
Sheffield United, mientras tanto, apenas existía en ataque. Pasaron 34 minutos sin un solo disparo serio. El equipo de Chris Wilder parecía atascado, sin ritmo y superado por la energía local. Pero el fútbol castiga la falta de pegada y premia la contundencia. Y ahí cambió todo.
Golpe de efecto del United
En el 35’, Blackburn creyó tener medio partido en el bolsillo. Afolayan soltó un latigazo que Michael Cooper solo pudo rechazar y Cantwell empujó a la red. La grada estalló… hasta ver el banderín levantado. Fuera de juego. Aviso ignorado.
Porque apenas un minuto después, con su primer intento real, Sheffield United empató. Peck, señalado por el error en el 1-0, se redimió con una acción de enorme calidad: encontró el pase perfecto al espacio para Tom Cannon, que apareció por la izquierda y definió con calma, raso, por debajo de Aynsley Pears hacia el rincón derecho. Segundo gol de Cannon en este campo en apenas dos semanas. Primera llegada, primer mazazo.
Lejos de asentarse, el United volvió a sufrir. Peck perdió de nuevo la pelota, esta vez tras una entrega complicada de Romelle Donovan, y Fevrier probó con un disparo raso que se fue desviado por muy poco del poste derecho. Rovers seguían empujando, pero ya con la duda instalada.
Y justo antes del descanso, el partido dio la vuelta por completo. Minuto 44. Peck recibió el pase de Joe Rothwell, levantó la vista y se inventó un recurso espectacular: toque por encima de Tom Atcheson y volea potente al rincón izquierdo. De villano a héroe en media hora. Dos tiros de Sheffield United en toda la primera parte, dos goles. Eficacia pura.
Muralla del United tras el descanso
Tras el descanso, el guion se inclinó aún más hacia la portería de Cooper. Blackburn apretó, se volcó y generó la ocasión que pudo cambiarlo todo en el 57’. La defensa visitante no logró despejar, el balón quedó muerto en el área pequeña y Afolayan se encontró a seis metros del gol, con solo Hamza Choudhury por delante. Parecía el 2-2. Pero el mediocentro se lanzó con todo y sacó un bloqueo sensacional sobre la línea. Una acción de puro sacrificio que valió casi tanto como un gol.
Rovers no levantaron el pie. Ryan Alebiosu tuvo otra opción clara mediado el segundo tiempo, cuando se plantó con espacio y cruzó un disparo que se marchó por poco. Sheffield United resistía como podía, replegado, tirando de oficio y de piernas ya muy pesadas.
En el 72’, el partido pudo quedar sentenciado. Sam McCallum conectó un disparo que se le escapó a Pears, el balón se coló por debajo del guardameta y se dirigía lentamente a la red. Yuri Rubeiro apareció en el último instante para sacar la pelota sobre la línea y mantener con vida a Blackburn.
El tramo final fue un asedio más desordenado que claro, pero Cooper tuvo que intervenir de nuevo. A ocho minutos del final, el portero del United reaccionó rápido abajo, a su derecha, para negar el gol a Fevrier. Otro aviso más que se estrelló contra la resistencia visitante.
Blackburn terminó acumulando ocasiones, sensaciones de dominio y frustración. Sheffield United se aferró al resultado, defendió cada balón dividido y cerró el duelo sin concesiones para condenar a Rovers a su segunda derrota consecutiva.
Voces desde los banquillos
Tony Mowbray no escondió su enfado por la forma en que se escapó el partido: habló de goles “muy blandos”, de errores básicos y de un equipo que, pese a dominar y generar más, “se disparó en el pie” por falta de contundencia en las áreas. Para el técnico, su conjunto fue el que más remató, el que más llegó y el que más amenazó, pero sin la frialdad necesaria.
Chris Wilder, en cambio, se quedó con el carácter. Recordó que el equipo solo ha perdido un partido en toda la temporada y que la noche en Blackburn se trataba de reaccionar tras la derrota frente a Norwich. Pidió a sus jugadores “ensuciarse”, hacer trabajos incómodos, aguantar físicamente como pudieron Hamza Choudhury o Ben Brereton Díaz, y respondió con lo que él mismo definió como una actuación “corajuda”, más de identidad que de brillo.
Sheffield United no deslumbró. Ganó. Y en una temporada larga, con la cima tan cerca, esa diferencia empieza a pesar.






