Zamalek se impone a Abu Qir y lidera la Liga Egipcia
Zamalek defendió su corona con dientes apretados. No fue una exhibición, ni una noche de dominio aplastante. Fue un 2-0 trabajado, áspero, ante un recién ascendido Abu Qir Fertilizers que se plantó en el Cairo Stadium sin complejos y que, por momentos, silenció a la grada.
El vigente campeón necesitaba ganar para mirar a todos desde arriba. Lo consiguió. Pero sudó.
Un líder que no tuvo el balón
Los números cuentan una historia incómoda para Zamalek: menos posesión (47%) y menos disparos (8 por 13). Abu Qir jugó con descaro, se adueñó de la pelota y se permitió el lujo de amenazar una y otra vez la portería rival. Para un recién ascendido, no es poca cosa plantarse así ante el campeón.
Zamalek, en cambio, eligió otra vía: pegada y solidez en los momentos críticos. Cuando apareció el espacio, castigó. Cuando tembló, se agarró al área propia y defendió como si fuera una final.
El primer golpe llegó pronto, en el minuto 17. Una acción aparentemente controlada se convirtió en un caos letal para la zaga visitante. Mahmoud Abdel Rahim “Genesh” salió de su portería para encimar a Mahmoud Bentayg, pero el rechace quedó muerto. Allí apareció Mohamed Ismail, que no perdonó: volea violentísima y la red temblando. El balón entró en una portería vacía, pero el gesto técnico fue de jerarquía.
Golpe directo al orgullo de Abu Qir. Y aun así, no se desmoronó.
Abu Qir se rebela y roza el empate
Lejos de replegarse, el recién ascendido adelantó líneas y empezó a jugar en campo contrario. Las llegadas se acumularon, los centros cayeron una y otra vez sobre el área de Zamalek y la sensación de peligro crecía con cada minuto.
El gran susto llegó en el 69. Centro de Omar Gaber desde la derecha, aparición de Oday Dabbagh en el corazón del área y un estadio conteniendo la respiración. El delantero logró desviar el balón con intención de mandarlo a la red, pero entonces emergió la figura de Mohamed Debash. Barrida salvadora sobre la línea, despeje in extremis y celebración casi como si fuera un gol. Una acción defensiva que valió tanto como el 1-0.
Ese momento cambió el pulso del partido. Zamalek entendió que estaba jugando con fuego.
El golpe final, desde el banquillo
Cuando el reloj se acercaba al 90 y el resultado seguía abierto, el campeón encontró el respiro que tanto buscaba. Minuto 87. La defensa de Abu Qir se despistó una sola vez. Fue suficiente.
Ahmed Sherif, que había saltado desde el banquillo, se filtró en el área sin que nadie lo detectara. Control, sangre fría y un toque sutil por encima de Genesh. Un globo perfecto para el 2-0. Partido sentenciado, puntos asegurados y un rugido de alivio desde la grada.
No fue una goleada. Fue un triunfo de oficio.
Zamalek manda… pero mira de reojo
Con esta victoria, Zamalek alcanza los 10 puntos y se coloca líder provisional de la Egyptian Premier League, a la espera de que se complete la cuarta jornada. Su ventaja sobre Pyramids, Al-Ahly y Ceramica Cleopatra es mínima: solo un punto. Y con un matiz importante: tanto los “Sky Blues” como los “Reds” han disputado únicamente tres partidos.
El campeón suma ya tres victorias en cuatro jornadas, tras imponerse a Al-Bank Al-Ahly y Suez Petrojet. El único tropiezo sigue siendo el empate inicial frente a Al-Ittihad Al-Sakandary. Un arranque sólido, aunque lejos de ser cómodo.
En el otro extremo, Abu Qir Fertilizers paga caro su falta de pegada. Tercera derrota consecutiva, solo 3 puntos en el casillero y un puesto 15 que empieza a pesar. Compite, genera, incomoda, pero no puntúa. En una liga tan exigente, esa combinación suele tener un precio alto.
Un calendario que no perdona
El horizonte de Zamalek no ofrece descanso. Antes de volver al frente doméstico, el campeón tiene una cita clave en el continente: el sábado se mide a Port, de Djibouti, en la vuelta de la ronda preliminar de la African Champions League. Un resbalón allí podría alterar por completo el ánimo de un vestuario que, de momento, vive entre la eficacia y el aviso constante.
Después, el 16 de septiembre, espera Ghazl El Mahalla en la quinta jornada liguera. Otro campo complicado, otro examen de carácter.
Zamalek ya está arriba. La pregunta es cuánto tiempo podrá sostenerse en la cima si sigue concediendo tanto balón y tantas ocasiones. La respuesta llegará pronto, entre Egipto y África.





