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Pablo Felipe marca su primer gol pero West Ham cae ante Fulham

El primer gol de Pablo Felipe con la camiseta del West Ham United debía ser una celebración. Un alivio. Un punto de inflexión. Acabó siendo solo un detalle en una noche que se marchó con sabor amargo: derrota 3-2 ante Fulham en la tercera ronda de la Carabao Cup y eliminación en casa.

El delantero brasileño, de 22 años, necesitó 22 partidos para ver puerta con los Hammers. Lo hizo con un remate casi sin ángulo, el tipo de definición que suele desatar festejos desatados. Esta vez, apenas sirvió para empatar el partido a dos y encender el estadio… antes de que Oscar Bobb, ya en la recta final, firmara el gol de la victoria para los visitantes.

Una montaña rusa en el marcador

Fulham golpeó primero, con Rodrigo Muniz abriendo el marcador y silenciando a la grada. La reacción del West Ham llegó de la mano de uno de los fichajes del verano: Morato apareció para igualar el duelo y devolver la esperanza.

El intercambio de golpes no se detuvo. César Palacios volvió a adelantar a Fulham, obligando a los de Londres Este a remar otra vez contracorriente. Pablo Felipe respondió en el momento justo, con ese tanto desde posición complicada que ponía el 2-2 y parecía cambiar la inercia del encuentro.

La remontada se intuía. El estadio empujaba. El propio brasileño respiraba, por fin, tras romper su sequía. Pero el último golpe lo dio Fulham: Bobb aprovechó su oportunidad y sentenció el 3-2 que dejó al West Ham fuera del torneo.

Entre el alivio personal y la frustración colectiva

Tras el encuentro, Pablo Felipe no escondió esa mezcla de emociones que deja una noche así. Alivio por el gol, decepción por el resultado. Reconoció que llevaba tiempo ansioso por marcar su primer tanto con el club del este de Londres y que la diana le quita un peso de encima, pero el contexto lo cambia todo.

El brasileño subrayó, pese a la eliminación, la importancia del rendimiento mostrado ante un rival de la máxima categoría. El duelo, insistió, refuerza la confianza del grupo de cara a lo que viene.

Dejó claro también que el vestuario no piensa agachar la cabeza. El mensaje es seguir trabajando, seguir peleando y transformar el golpe de la copa en combustible para el campeonato.

De la copa al fuego del derbi

El calendario no concede tiempo para lamentos. El West Ham encadena cuatro victorias consecutivas en la EFL Championship y ahora debe proteger su ventaja de cuatro puntos en la cima. Y no será en un escenario cualquiera.

El sábado espera The Den y un derbi con Millwall que llevaba más de una década esperando. No hay un partido oficial entre ambos desde febrero de 2012, cuando el West Ham se impuso 2-1. El contexto ahora es otro, pero la rivalidad permanece intacta.

En el club nadie se engaña sobre lo que significa este choque para la afición. Pablo Felipe lo tiene claro pese a haber llegado en enero: sabe dónde se mete, sabe lo que representa Millwall para el hincha hammer y sabe que estos duelos marcan carreras.

El delantero aseguró que el equipo viajará a The Den con la idea de sacar los tres puntos, sin excusas. Habla de estar al 100 % concentrados, de hacerlo todo para ganar, de responder a la hinchada en un escenario hostil.

La eliminación en la Carabao Cup obliga al West Ham a reaccionar rápido. El margen en la tabla es real, pero también lo es la presión. El derbi ante Millwall no solo mide orgullo: puede marcar el pulso de la carrera por el ascenso.