Nick Woltemade brilla en Turín: gol y apoyo de Spalletti
El 5-0 de la Juventus ante el NEC Nijmegen en la Europa League no fue solo una goleada rutinaria. Para Nick Woltemade, fue la noche en la que empezó, por fin, a parecer el delantero por el que tanto se insistió en verano.
Unas horas antes de que el alemán marcara su primer gol con la camiseta bianconera, Luciano Spalletti había lanzado un mensaje claro, casi una advertencia pública, sobre su situación.
“Cuando llegó no estaba particularmente en forma. Todavía hay que construirlo. Tenemos que dejarle jugar. Él y Kolo Muani también pueden jugar juntos”, explicó el técnico, antes de rematar con una frase que dejaba ver sus dudas: “Pero durante el partido necesito una alternativa real en ataque”.
La presión dio resultado. Y muy rápido.
De las críticas en Italia al alivio del primer gol
Woltemade fue titular por primera vez desde su llegada a Turín en calidad de cedido desde Newcastle United. Venía golpeado. La prensa italiana le había pasado factura tras la primera derrota del curso, el 3-2 ante US Sassuolo.
“La Gazzetta dello Sport” fue especialmente dura: “Todavía tiene mucho que aprender y debe acostumbrarse al nivel de la liga italiana”, escribió el diario tras aquel tropiezo.
Ante el NEC Nijmegen, el guion cambió. El delantero alemán se mantuvo sobre el césped 83 minutos, se mostró más suelto, más presente en el juego… y, sobre todo, encontró el gol. El 3-0 llegó desde el punto de penalti, pero el detalle que rodeó la acción dijo mucho del vestuario.
En el minuto 35, con la pelota en la mano, Nico González tomó una decisión que habló por todos. El argentino, con pasado en el VfB Stuttgart, se acercó, le colocó el balón a Woltemade entre las manos, le revolvió el pelo con un gesto casi fraternal y se apartó. El mensaje era evidente: es tu momento, tíralo tú.
Spalletti aplaudió desde la banda. El resto del equipo se volcó en la celebración cuando el disparo del alemán terminó en la red. Para un jugador cuestionado desde su aterrizaje en Italia, ese penalti pesaba mucho más que un simple tanto en una goleada europea.
El círculo se cerró aún mejor cuando Randal Kolo Muani, que había entrado desde el banquillo, firmó el 5-0. También era su primer gol de la temporada. Los dos delanteros de los que hablaba Spalletti respondieron en la misma noche.
De suplente fijo a pieza en construcción
Tras la derrota ante Sassuolo, el técnico había sido tajante: nada iba a cambiar de inmediato en el rol de Woltemade. Con 24 años, debía alcanzar primero el nivel físico que exige su idea de juego. Traducido: banquillo y paciencia.
Contra el NEC Nijmegen, la historia fue distinta. Spalletti le dio continuidad, lo mantuvo largo tiempo en el campo y el alemán aprovechó para dar un paso más en su puesta a punto. Justo a tiempo, con el duelo liguero ante Atalanta Bergamo en el horizonte del domingo.
El partido abrió ahora un abanico nuevo para el entrenador. Puede llevar a la práctica lo que él mismo deslizó: alinear de inicio a Woltemade junto a Kolo Muani. O, por el contrario, esperar a que pase el larguísimo parón internacional y trabajar al alemán con más calma, ya reforzado por el gol y por la confianza pública.
La llamada de Jürgen Klopp y el escaparate de la Nations League
El impulso no se quedó en Turín. El mismo día en que Woltemade marcó su primer gol con la Juventus, Jürgen Klopp anunció la segunda lista de Alemania para los próximos partidos de la Nations League. Y allí apareció el nombre del delantero.
El nuevo seleccionador lo incluyó en el grupo para los duelos ante Serbia, el 1 de octubre, y Grecia, el 4 de octubre. Una señal potente para un jugador que, pese a haber formado parte del grupo de Julian Nagelsmann en el pasado Mundial, apenas había tenido protagonismo desde su millonario traspaso a Newcastle, superior a los 75 millones de euros.
Ni siquiera la llegada de un técnico alemán como Matthias Jaissle mejoró su situación en el club inglés. Woltemade se quedó encajado en un rol secundario, hasta el punto de que, antes de salir, llegó a buscar conversaciones con Sebastian Hoeneß, entrenador del VfB Stuttgart, explorando opciones para relanzar su carrera.
La salida fue, finalmente, a la Juventus. Un préstamo para respirar, jugar y demostrar que puede sostener el peso de una inversión y de unas expectativas desmedidas.
En Turín, la primera piedra ya está puesta: un penalti convertido, el respaldo explícito de Spalletti, el gesto solidario de Nico González y la confirmación de que Klopp sigue creyendo en él. Ahora falta la parte más complicada: sostenerlo cada tres días en una Juventus que no espera a nadie.






