Gary Neville critica al Manchester United de Carrick: "Los goles les van a perseguir"
El empate en el minuto 96 dolió. Pero lo que vino después, también. Gary Neville no se guardó nada al analizar el último tropiezo de Manchester United, un partido que el equipo parecía tener bajo control en el Hill Dickinson Stadium hasta que Everton encontró el 2-2 definitivo por medio de Ainsley Maitland-Niles en el tiempo añadido.
Tres partidos de Premier League, solo cuatro puntos. Y una sensación que empieza a hacerse costumbre: este United no sabe cerrar partidos.
“Los equipos creen que siempre tienen una oportunidad”
En su podcast, el antiguo capitán del club apuntó directamente a la falta de instinto asesino del equipo de Michael Carrick.
“Los equipos piensan que tienen una oportunidad contra ellos”, señaló Neville. “Me parecieron un poco complacientes y ya lo estaba diciendo tras el primer gol: les faltó ese instinto asesino antes de ese tramo en el que Everton empata, y entonces vuelven a reaccionar”.
El patrón se repite. United golpea, pero no remata. Domina fases largas, pero deja la puerta entreabierta. Y la Premier no perdona.
Cambios en defensa que desatan la tormenta
El punto más polémico de la tarde llegó en los minutos finales. Con el marcador a favor y el encuentro aparentemente controlado, Carrick decidió tocar la línea defensiva. Ahí, para Neville, empezó el derrumbe.
El exdefensa se mostró especialmente desconcertado por las sustituciones de Luke Shaw y Diogo Dalot, dos de los pilares del once. Para él, esos movimientos solo sirvieron para invitar a Everton a adelantar líneas contra una zaga ya de por sí frágil.
“No creo que esto vaya a desaparecer y ese es mi gran miedo”, advirtió. “Creo que conceder goles les va a perseguir y a cazarlos en el camino, y no sé cómo Michael va a lidiar con eso, porque tiene a su mejor defensa sobre el césped. No sé por qué Shaw se fue con cinco minutos por jugar; ojalá no esté lesionado”.
El mensaje es claro: Neville ve en Carrick los mismos tics que, según él, acabaron costando el puesto a Erik ten Hag y a Ruben Amorim. Demasiados retoques atrás, demasiada inseguridad en los momentos en los que el partido exige firmeza.
Carrick asume el problema: “No podemos ignorarlo”
Carrick, sereno ante los micrófonos, no intentó maquillar lo evidente. Señaló la calidad de los goles de Everton, pero admitió que el equipo tiene un problema serio de gestión de ventajas y de solidez defensiva.
“Obviamente, no podemos ignorarlo. Necesitamos encajar menos goles para darnos una mejor oportunidad de ganar partidos. Desde luego lo vamos a analizar y seguir mejorando. Hay cosas que, como equipo, tenemos que hacer mejor”, reconoció.
El técnico subrayó que los dos tantos rivales llegaron con disparos lejanos, golpes difíciles de detener desde el punto de vista defensivo puro: “Han sido dos disparos desde fuera del área, dos muy buenos disparos desde su punto de vista. A veces se van a la escuadra y la mayoría de las veces probablemente no. Sí, por supuesto, es un tema lo de encajar tan tarde”.
La explicación no borra el problema de fondo. United domina tramos, genera ocasiones, pero se desmorona cuando el cronómetro entra en zona roja.
Rashford, nueva preocupación
Como si el empate en el 96’ no fuera suficiente castigo, el United salió del Hill Dickinson Stadium con otra inquietud: el estado físico de Marcus Rashford.
El atacante fue sustituido en la segunda parte por un problema físico que Carrick confirmó después del encuentro. Hasta entonces, Rashford había sido uno de los más peligrosos, muy activo desde la banda izquierda y con una buena sociedad con Shaw.
“Notó una pequeña molestia, así que tuvimos que cambiarlo”, explicó Carrick. “Tuvimos buenas conexiones prácticamente por todo el campo en distintos momentos del partido, y Marcus y Shaw han jugado juntos durante mucho tiempo y se entienden bien. Se ve, parecían realmente peligrosos por ese lado, y obviamente hay más por venir”.
La frase final de Carrick apunta al futuro, pero el presente aprieta. El United arranca la temporada con dudas defensivas, decisiones tácticas cuestionadas públicamente por una de sus voces más autorizadas y la posible baja de uno de sus hombres más determinantes.
La pregunta ya no es solo cómo va a atacar este equipo. Es si será capaz, de una vez por todas, de aprender a sufrir sin derrumbarse cuando el reloj se acerca al 90.






