Radja Nainggolan analiza el choque Roma-Inter en Serie A
Radja Nainggolan, viejo guerrero de Inter y Roma, no dudó al analizar el próximo choque de Serie A entre ambos clubes: para él, el vigente campeón es el rival a batir en la carrera por el título. Sin matices.
Según recoge La Gazzetta dello Sport, el belga señaló la profundidad de la plantilla de Cristian Chivu y el peso de sus recientes finales europeas como factores que inclinan la balanza del lado nerazzurro. Un bloque hecho y derecho, con jerarquía y fondo de armario.
Pero el duelo del Olímpico, avisa, vale mucho más que tres puntos para el equipo de Gian Piero Gasperini. Es un examen. El examen.
“Inter hoy es un equipo bien construido, ha llegado a dos finales de Champions League y tiene suplentes importantes. El Scudetto que ganó Napoli hace dos temporadas lo perdió Inter, en mi opinión. Hoy no tiene rivales, pero respetar al rival no significa no atacar”, declaró Nainggolan al diario italiano.
El peso de las áreas
Para Nainggolan, el partido se decidirá donde se deciden los grandes títulos: en las áreas. La solidez defensiva y el momento de los porteros aparecen en su análisis como los elementos que pueden cambiar la historia del encuentro en el Stadio Olimpico.
El exinternacional belga elogió la fiabilidad de Mile Svilar bajo palos en Roma y encendió los focos sobre Josep Martinez, que vive su primera temporada como titular en Inter tras algunos errores recientes.
“Svilar lo hizo muy bien el año pasado y lo está confirmando, mientras que Martinez está en su primer año como titular y se siente la presión”, apuntó.
En el otro extremo del campo, Nainggolan no dudó al señalar al futbolista más determinante de los giallorossi: Paulo Dybala.
“Dybala puede marcar la diferencia en estos partidos, es un jugador fantástico”, subrayó.
Un detalle, una jugada, un golpe de talento del argentino. Nainggolan ve ahí la gran esperanza de Roma para romper el dominio del líder.
Gasperini, la pizarra y Lautaro
El análisis del excentrocampista también se detuvo en la pizarra de Gasperini. Para él, la prioridad es clara: protegerse bien por dentro ante el capitán de Inter, Lautaro Martinez, y no improvisar en un escenario de máxima exigencia.
Nainggolan fue directo cuando se le planteó el debate sobre el once en la zaga central, con nombres como Ndicka y Balerdi sobre la mesa:
“¿Ndicka o Balerdi? Todos los defensores de Roma están rindiendo, pero para un partido así y contra un rival tan fuerte, poner a Balerdi puede ser arriesgado. Yo jugaría con los que son más estables”.
Sin rodeos. Partido grande, decisiones conservadoras atrás. El mensaje a Gasperini es nítido: el riesgo, mejor arriba.
Al mismo tiempo, Nainggolan destacó la evolución táctica de Roma y señaló un arma que puede sorprender a Inter: las incorporaciones de Gianluca Mancini.
El central italiano, cada vez más agresivo hacia adelante, se ha convertido en un recurso ofensivo que rompe líneas y genera superioridades. Un matiz que puede obligar a Inter a ajustar sus coberturas.
Heridas abiertas y una conexión que no se rompe
Aunque su discurso se centró en lo táctico, Nainggolan dejó claro que cada Roma–Inter sigue tocándole la fibra. Su vínculo emocional con el club giallorosso permanece intacto.
El actual jugador de Patro Eisden recordó que su salida hacia Inter en 2018 no fue una simple operación de mercado, sino una herida todavía sensible: habló de “mentiras” desde los despachos de Roma que acabaron forzando su marcha, después de haber rechazado ofertas de Chelsea y del fútbol chino para continuar en la capital.
Ese pasado explica el tono con el que observa ahora al equipo de Gasperini. Hay nostalgia, pero también admiración futbolística. Nainggolan confesó que le habría encantado jugar en la Roma actual, especialmente al lado de un atacante como Donyell Malen, pieza clave en el estilo ofensivo del técnico.
Un centro del campo agresivo, un ataque vertical y un Olímpico encendido: el tipo de escenario en el que él solía crecerse.
Un límite por romper
El choque se presenta como una prueba de carácter para Roma. Inter llega como bloque hecho, con experiencia reciente en dos finales de Champions y la etiqueta de favorito al Scudetto que Nainggolan no discute. Roma, en cambio, busca romper ese techo que tantas veces la ha frenado ante los grandes.
El belga lo ve claro: es el momento de medir hasta dónde ha llegado la transformación del equipo de Gasperini. Entre la estabilidad que reclama atrás, la inspiración de Dybala y las manos de Svilar, Roma intentará desafiar al gigante del campeonato.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿está lista para hacerlo ya, en este partido, y ante este Inter?






