Michael Edwards deja Fenway Sports Group y genera incertidumbre en Liverpool
Michael Edwards ha vuelto a cerrar la puerta. Esta vez no solo la de su despacho en Liverpool, sino la de todo el proyecto futbolístico de Fenway Sports Group (FSG). El hombre que ayudó a construir el Liverpool campeón de Europa y de Inglaterra ha dimitido como chief executive of football del grupo estadounidense, una figura creada a su medida y que ahora queda, de nuevo, vacante.
La decisión no es repentina. Edwards comunicó a FSG en otoño de 2025 que se marcharía cuando considerara que el plan para el futuro de Liverpool estuviera encarrilado. Ese momento, entiende él, ha llegado. El grupo propietario lo hizo oficial este viernes, no sin antes intentar convencerle para que se quedara.
Un proyecto global que nunca despegó
El punto de fricción está lejos de Anfield y muy cerca de los despachos de Boston. Edwards regresó a la órbita de FSG en marzo de 2024 con una misión doble: pilotar la transición tras la era Jürgen Klopp y, al mismo tiempo, diseñar la expansión del grupo hacia un modelo de multi-propiedad futbolística.
No volvió como simple director deportivo de Liverpool. Su nuevo cargo, chief executive of football de FSG, lo decía todo: un radio de acción mucho más amplio, pensado para construir una red de clubes y alianzas estratégicas bajo el paraguas del grupo.
Ese plan se fue enfriando. FSG analizó operaciones con entidades como Getafe y Bordeaux, entre otras opciones, pero nunca encontró la pieza adecuada. Sin compra, no había red. Y sin red, el proyecto que sedujo a Edwards perdía sentido. El grupo decidió aparcar la expansión en 2024. La posibilidad de retomar la búsqueda de un segundo club sigue sobre la mesa, pero sin plazos ni urgencias.
Con el plan global congelado, el rol de Edwards quedó en el aire. Tenía todavía un año de contrato, pero ha optado por marcharse ahora, sin indemnización, al tratarse de una decisión propia. FSG, que diseñó ese puesto específicamente para él, puede incluso no reemplazarlo de manera directa.
“Un privilegio” y una despedida medida
Edwards se marcha con el tono controlado que siempre le ha caracterizado, lejos de estridencias públicas. “Ha sido un privilegio regresar a Fenway Sports Group y Liverpool Football Club en un momento tan importante”, afirmó en su comunicado de despedida. “Me voy convencido de que Liverpool está en una posición fuerte, con gente extraordinaria, una dirección clara y las bases sentadas para seguir teniendo éxito”.
Su mensaje también deja ver la otra cara de su etapa reciente: la del proyecto global que nunca terminó de arrancar. “Cuando volví, me ilusionaba no solo la oportunidad de ayudar a guiar a Liverpool en un periodo importante de transición, sino también la posibilidad de dar forma a las ambiciones futbolísticas más amplias de FSG. Aunque ese proyecto más amplio evolucionó de forma distinta a como lo habíamos imaginado, estoy orgulloso del trabajo que nuestro equipo llevó a cabo al presentar a la propiedad un amplio abanico de opciones bien desarrolladas y meditadas para el futuro”.
Entre líneas, queda claro: Edwards hizo su parte, pero la apuesta final no llegó.
Mercado estable, cúpula en movimiento
Sobre el césped, Liverpool no debería notar el temblor de inmediato. La planificación del mercado de verano está avanzada y el día a día de los fichajes recae en Richard Hughes, actual director deportivo. El club considera que la salida de Edwards no alterará los movimientos ya previstos para esta ventana.
Otra cosa es el organigrama. La marcha de Edwards se suma a una cadena de decisiones que dibujan un escenario de transición permanente. Hughes, con contrato hasta 2027, suena con fuerza para un futuro desembarco en Al-Hilal, en la Saudi Pro League, atraído por una oferta económicamente muy potente.
Su peso interno es enorme. Fue Hughes quien destituyó a Arne Slot y eligió a Andoni Iraola como sustituto, una decisión tomada de la mano de Edwards. Si el director deportivo decide marcharse tras el cierre del mercado, Liverpool afrontaría un nuevo relevo clave en la estructura que sostiene el proyecto deportivo.
El regreso de Mike Gordon
Ante el vacío que deja Edwards, FSG mira hacia una figura conocida: Mike Gordon. El presidente del grupo está preparado para retomar un papel más directo en la gestión futbolística, como ya hizo en etapas anteriores, cuando trabajó codo a codo con Edwards en la modernización del club desde 2011.
Gordon no escatimó elogios en su despedida pública. Destacó su “juicio excepcional”, su “integridad” y su compromiso constante con la construcción de una estructura sólida a largo plazo. Recordó, además, el impacto de su regreso: Liverpool atravesó con éxito un periodo de transición y acabó conquistando su histórico vigésimo título de liga inglesa, una meta simbólica para la entidad.
El reconocimiento es sincero, pero no tapa la realidad: FSG pierde de nuevo a la mente que ayudó a transformar la gestión deportiva del club y que, en su segunda etapa, había vuelto para guiar el cambio tras Klopp y abrir una nueva dimensión empresarial.
Liverpool, mientras tanto, avanza hacia otro verano crucial. El equipo tiene la plantilla, el escudo y el impulso de un campeón reciente. Lo que vuelve a estar en juego es algo menos visible, pero igual de decisivo: quién va a diseñar el próximo gran plan.





