Jorge Jesus asume el mando de Portugal: nueva era tras Roberto Martínez
La federación portuguesa ha dado un giro de peso en su banquillo: Jorge Jesus, a sus 71 años, es el nuevo seleccionador de Portugal tras la marcha de Roberto Martínez, que dejó el cargo después de la eliminación en octavos de final del Mundial ante España.
No es un simple relevo. Es una apuesta por un técnico con cicatrices, títulos y una larguísima hoja de servicio.
Un veterano con 36 años de banquillos
La carrera de Jorge Jesus abarca más de tres décadas y un mapa futbolístico que va de Lisboa a Río de Janeiro, de Estambul a Riad. Ha dirigido en dos etapas a Benfica, ha pasado por Sporting CP, se ha sentado en el banquillo de Flamengo y Fenerbahce, y en las tres últimas temporadas ha sido una figura recurrente en la Saudi Pro League.
Su palmarés habla con claridad: 25 trofeos como entrenador. Tres Ligas portuguesas con Benfica, un campeonato brasileño con Flamengo y títulos de liga en Arabia Saudí con Al Hilal y Al Nassr. No es un estilista de laboratorio, es un técnico acostumbrado a gestionar vestuarios grandes, expectativas gigantes y urgencias permanentes.
El último capítulo de su aventura en Oriente Medio llegó el pasado verano, cuando aceptó dirigir a Al Nassr, el club en el que coincidió con Cristiano Ronaldo. Entonces, el propio Jesus reconoció que “no podía rechazar la invitación” de la leyenda portuguesa para asumir el cargo. Con el equipo de Riad firmó un impacto inmediato: los guio hacia su primer título en siete años, antes de despedirse al término de la temporada 2025-26, después de la cual Ange Postecoglou tomó el relevo en el banquillo.
De Martínez al desafío de 2030
Roberto Martínez, nombrado a inicios de 2023, se marcha tras un ciclo corto y sin el gran salto que se esperaba en los grandes torneos. La derrota en octavos de final del Mundial ante España terminó por cerrar su etapa. Portugal sigue sin pisar unas semifinales mundialistas desde 2006, una barrera que se ha convertido en una especie de techo de cristal para una generación que ha vivido éxitos, pero también frustraciones.
Porque títulos ha habido. El Europeo de 2016, la Nations League de 2019 y una nueva conquista del torneo en 2025 han mantenido a Portugal en la élite del fútbol de selecciones. Sin embargo, la gran cita global se resiste. Y el horizonte ya tiene fecha y escenario: el Mundial de 2030, que el país coorganizará junto a España y Marruecos, con Uruguay, Argentina y Paraguay como sedes de los partidos inaugurales.
Ese contexto convierte el nombramiento de Jesus en algo más que un simple cambio de seleccionador. Es la elección del hombre que debe preparar a Portugal para el Mundial de casa, aunque sin la figura que ha marcado la historia reciente de la selección.
El futuro sin Cristiano
Cristiano Ronaldo, dueño del récord mundial de goles con una selección (146) y autor de 233 apariciones con Portugal, confirmó este mismo mes que no disputará otro Mundial. La noticia cierra definitivamente una era. El jugador que empujó a su país a la cima continental en 2016 no estará en la gran cita de 2030.
Jesus conoce bien a Cristiano. Lo tuvo a sus órdenes en Al Nassr, compartió vestuario, entrenamientos y presión mediática. Ahora deberá gestionar el vacío simbólico y futbolístico que deja el máximo goleador de la historia del fútbol de selecciones. Portugal ya no podrá refugiarse en la certeza de tener siempre a Cristiano en el campo. Tendrá que reinventarse.
Un técnico acostumbrado a cruzar líneas rojas
Jorge Jesus no es ajeno a las decisiones polémicas. En 2015 dejó Benfica para firmar por su rival ciudadano, Sporting CP, un movimiento que sacudió Lisboa y encendió una rivalidad histórica. En Arabia Saudí también vivió la doble cara del clásico: dos etapas en Al Hilal y, más tarde, el salto a sus rivales de Riad, Al Nassr.
Esa capacidad para convivir con la tensión, para trabajar en entornos donde cada derrota es un terremoto, será clave ahora. La selección portuguesa no sólo aspira a competir; se exige ganar, jugar bien y pelear por cada título disponible. Y lo hará bajo la mirada de un país que ya sabe lo que es levantar trofeos y que no se conforma con menos.
Brasil, la puerta que no se abrió
No hace tanto, el nombre de Jorge Jesus sonaba con fuerza lejos de Portugal. En marzo de 2025, se le situó como uno de los principales candidatos al banquillo de Brasil, compartiendo quinielas con Carlo Ancelotti. Finalmente, el italiano asumió el cargo tras su salida de Real Madrid en mayo, y el camino de Jesus siguió apuntando a los clubes y a Arabia Saudí.
Hoy, ese desvío desemboca en la selección de su país. La llamada que no llegó desde Brasil ha terminado abriéndole la puerta del cargo más simbólico para cualquier técnico portugués.
La pregunta ahora es sencilla y brutal: ¿podrá Jorge Jesus llevar a Portugal de vuelta a las semifinales de un Mundial… justo cuando le toque jugarlo en casa?





