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Manchester United regresa a la Champions con goleada en Old Trafford

Manchester United llevaba casi tres años sin escuchar el himno de la Champions League en Old Trafford. Mil tres días de espera. La noche del regreso no tuvo drama ni suspense: 4-0 cómodo ante Sabah, una victoria que sirvió para soltar nervios, sumar confianza y dejar la sensación de que el equipo de Michael Carrick ha encontrado un punto de solidez que hacía tiempo no mostraba en Europa.

Un error, una carrera y el gol que abrió la puerta

El partido arrancó más parejo de lo que el marcador final sugiere. Durante 27 minutos, Sabah compitió, cerró espacios y obligó a United a circular sin filo. Hasta que un pase mal entregado en el centro del campo cambió el guion.

El balón perdido encendió la transición. United corrió hacia adelante, Patrick Dorgu apareció por la izquierda y puso un centro raso, tenso, al corazón del área. Matheus Cunha atacó el primer palo y desvió la pelota lo justo para superar a Stas Pokatilov. 1-0 y Old Trafford, al fin, pudo desahogarse.

El golpe descolocó a los azerbaiyanos. United olió sangre.

Bruno Fernandes dobló la ventaja en el minuto 42, culminando una jugada fluida, de esas que se entrenan mil veces pero pocas salen tan limpias en competición. Y justo antes del descanso llegó el tercero, el que convirtió la noche en un paseo.

Sesko, regreso con gol y números de ‘9’ serio

Benjamin Sesko firmó su primera titularidad de la temporada y no la desaprovechó. No jugaba de inicio desde el 3 de mayo, pero mantuvo la inercia de su aparición goleadora del fin de semana anterior ante Everton.

Su tanto, el 3-0, fue una demostración de calma y precisión. Bryan Mbeumo filtró un pase al espacio, Sesko cronometró la carrera, rompió la línea, encaró a Pokatilov, lo superó, mantuvo el equilibrio y definió suave, ya sin oposición. Una acción limpia, de delantero que domina el uno contra uno.

El salto característico de Sesko para celebrar encendió aún más a la grada. El público quería ver si aquel tramo final de la temporada 2025-26, cuando el esloveno de 23 años irrumpió con fuerza en su año de debut, había sido un espejismo. La respuesta fue contundente.

Su camino hasta aquí no ha sido sencillo. La lesión en la espinilla que arrastraba se agravó hace cuatro meses, cuando Ibrahima Konaté lo empujó contra las vallas publicitarias en el descanso de un duelo ante Liverpool. El golpe lo dejó fuera mucho más tiempo del previsto. United decidió no arriesgar: nada de amistosos veraniegos, solo trabajo duro en Carrington hasta estar al cien por cien.

Volvió como suplente en la primera jornada de liga en Hull, y ha tenido que esperar hasta el cuarto partido oficial para arrancar de inicio. El cabezazo del minuto 88 en Goodison Park mostró una faceta: potencia y juego aéreo. La definición ante Sabah enseñó otra: frialdad y técnica en carrera.

Los números empiezan a hablar: dos goles en 117 minutos esta temporada, uno cada 58,5 minutos. El curso pasado, con Michael Carrick como técnico interino, firmó siete tantos en 595 minutos, uno cada 85. La progresión es evidente. Y la competencia en la delantera, también.

Dorgu, un lateral para noches de dominio

La otra gran novedad en el once fue Patrick Dorgu en el lateral izquierdo. Hasta ahora, en sus nueve apariciones con Carrick, el danés había actuado más adelantado, casi siempre como extremo. Esta vez le tocó ocupar el hueco de Luke Shaw, ausente —todo apunta— por precaución con el derbi de Mánchester en el horizonte.

La elección no fue casual ni inocente. Shaw jugó los 38 partidos de Premier League la temporada pasada, pero con la Champions y las copas domésticas en marcha, el cuerpo técnico sabe que no podrá exprimirlo tres veces por semana. Dorgu necesita rodaje real en esa posición. Y Sabah, un rival con poco peso histórico en la competición, ofrecía un contexto ideal.

Con balón, respondió. Su asistencia a Cunha en el 1-0 fue la mejor muestra: se proyectó como extremo, ocupó la banda, leyó el desmarque interior de su compañero y sirvió un pase medido que dejó al brasileño con un remate sencillo. Esa permuta constante —Dorgu abierto, Cunha cerrándose por dentro— funcionó.

Desde esa misma zona, el danés también encontró a Sesko con otro centro. Esta vez el envío quedó algo atrás, obligando al delantero a improvisar un remate de tacón que se marchó rozando el poste. La jugada no acabó en gol, pero dejó claro que Dorgu tiene sensibilidad ofensiva.

Sin embargo, el partido también subrayó las dudas de Carrick sobre su rigor defensivo. En una acción, Akim Zedadka lo superó con demasiada facilidad, obligando a Lisandro Martínez a cruzarse a la carrera para tapar el disparo. En otra, Dorgu no logró bloquear un centro de Kaheem Parris que Joy-Lance Mickels cabeceó a la red lateral.

La sensación es nítida: Dorgu es un lateral para noches como esta, cuando United puede pasar más tiempo atacando que defendiendo. La incógnita es cómo responderá cuando el rival apriete de verdad.

Old Trafford y la reconciliación con Europa

Old Trafford no vivía una noche de Champions desde diciembre de 2023, cuando Bayern Munich ganó 0-1 y selló una eliminación temprana que dejó a United fuera de Europa antes de Navidad. Aquel curso, con Erik ten Hag al mando, el equipo acabó colista de un grupo con Bayern, Copenhagen y Galatasaray: una victoria, un empate, cuatro derrotas. Una campaña europea para olvidar.

Esta vez, el arranque ha sido radicalmente distinto. El 4-0 a Sabah no es un resultado que vaya a sacudir el continente, pero sí coloca a United en una posición ventajosa en el nuevo formato de la competición. Con este triunfo, el equipo se acerca ya a la pobre cosecha de aquella temporada y podría necesitar solo dos victorias más en los siete partidos restantes para asegurarse el pase a las rondas eliminatorias. El curso pasado, 10 puntos de 24 garantizaron la clasificación; en algunos casos, nueve y una buena diferencia de goles bastaron.

La verdadera medida llegará pronto. Tras el parón internacional de septiembre/octubre, esperan dos citas que dibujarán con más precisión el techo de este United: visita al Atlético de Madrid —al que ya derrotó 2-1 en pretemporada— y duelo ante Como, que arrancó con fuerza su campaña europea al imponerse 4-1 en casa a RB Leipzig.

Ante Sabah, el equipo hizo lo que debía. Cerró el partido antes de tiempo, bajó pulsaciones y permitió a Carrick rotar con calma. El técnico dio minutos a los canteranos Shea Lacey y Harry Amass, otro guiño a la idea de construir un bloque amplio y competitivo.

El fútbol que llevó al segundo y al tercer gol fue lo que más ilusionó: combinaciones rápidas, al menos cinco jugadores participando en cada acción, movilidad y precisión. Por primera vez en la temporada, además, United dejó su portería a cero. Hubo un susto final, un cabezazo de Orphe Mbina que se fue por encima del larguero en el descuento, pero la estadística se mantuvo intacta.

La asistencia, 73.685 espectadores, dejó claro el hambre de Champions que había en el estadio.

La mirada de Carrick: solidez, goles y calma

En la sala de prensa, Michael Carrick no escondió su satisfacción. Describió la noche como el arranque que habían ido a buscar: una buena actuación, tanto en lo individual como en lo colectivo, de principio a fin. Destacó la aportación de los titulares y de los suplentes, el hecho de sumar goles y, sobre todo, la portería a cero.

Para el técnico, el aspecto defensivo tenía un peso especial. Recordó que el equipo había encajado goles de formas muy distintas en este inicio de curso, algunos imparables, otros evitables. Por eso, sellar el arco ante Sabah era algo más que una simple anécdota estadística: una señal de que el trabajo colectivo empieza a cuajar.

Carrick evitó, eso sí, el triunfalismo. Habló de ilusión por lo que puede traer la temporada, pero también de la necesidad de no vivir al ritmo del último resultado.

Y ahora, el derbi

El calendario no da tregua. El próximo gran examen no será europeo, sino doméstico: el derbi de Mánchester del domingo. La ausencia de Luke Shaw ante Sabah apunta a una gestión calculada de esfuerzos, no a una alarma, pero la decisión sobre quién ocupará el lateral izquierdo ante el máximo rival será un mensaje claro sobre la confianza de Carrick en Dorgu para las grandes noches.

United ha cumplido en su reencuentro con la Champions. Ha goleado, ha recuperado a un ‘9’ en forma, ha probado alternativas en defensa y ha sentido de nuevo a Old Trafford vibrar con un partido europeo. Ahora llega el tramo en el que se separan las ilusiones pasajeras de los proyectos serios.

¿Será este United capaz de sostener este tono cuando el escudo del rival pese tanto como el suyo? La respuesta empieza a escribirse en el derbi y se medirá, de verdad, cuando Atlético y Como exijan algo más que una buena noche de estreno.