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Manchester United: Euforia y preocupación en la academia

El Manchester United vive estos días una extraña mezcla de euforia y preocupación en su academia. Mientras Shea Lacey celebra su primer gol con el primer equipo, el caso de JJ Gabriel amenaza con romper uno de los proyectos más ilusionantes de Old Trafford.

El extremo de 15 años, una de las grandes joyas de la cantera, pidió esta semana la cancelación de su ficha con el club. El golpe fue duro en Carrington: Gabriel había formado parte de la gira de pretemporada y estaba en la rampa de lanzamiento hacia el primer equipo.

De hat-trick en Europa a desaparecer de Carrington

Hasta hace nada, todo apuntaba hacia arriba. Gabriel venía de firmar un hat-trick contra Sabah FK en la UEFA Youth League y se perfilaba para entrar en la convocatoria del primer equipo en la Carabao Cup ante Brighton and Hove Albion.

Pero desde ese partido europeo no ha vuelto a pisar Carrington.

Mientras el United sub-21 remontaba un 3-2 ante Brentford U21s en Premier League 2 sin él, el futbolista ha pasado la semana en España, acompañado por su entorno, donde podría abrir conversaciones con Barcelona y Real Madrid. No hay acuerdo alguno, pero el simple hecho de que esté fuera del día a día del club ya lo dice todo del momento.

El entorno del jugador considera que el club no ha cumplido las promesas de darle minutos con el primer equipo. Gabriel solo disputó ocho minutos en pretemporada y se quedó fuera de la lista para la Champions League, lo que le impedía debutar ante Sabah la semana pasada. Ahí, según su círculo, se rompió algo.

Lacey aprovecha el hueco

La ausencia de Gabriel dejó un vacío… que Shea Lacey ocupó sin titubear. El joven extremo marcó en el minuto ocho y fue el mejor del United, pese a la derrota por 3-2.

Michael Carrick, técnico del primer equipo, no escondió su satisfacción por el debutante. En declaraciones a MUTV, subrayó lo que significa para la academia ver a Lacey arrancar un partido en Old Trafford y hacerlo a su manera, atacando desde esa zona que ya domina en los campos de entrenamiento de Carrington, perfilado a su zurda y rompiendo hacia dentro.

Carrick admitió que el resultado empaña algo la noche del canterano, pero insistió en que, cuando todo se calme, Lacey podrá sentirse “muy orgulloso” de lo que ha conseguido. Un mensaje directo al vestuario de la academia: las puertas siguen abiertas.

El técnico enlazó ese momento con la propia identidad del club. Recordó que la historia del United está “llena” de irrupciones de jóvenes y que esa es “la magia” y “la belleza” sobre la que se ha construido la entidad. Lacey ha tenido “el momento actual”, dijo. Ahora, la pregunta es quién será el siguiente.

Gabriel, entre la esperanza del club y la tentación exterior

Paradójicamente, ese “siguiente” aún podría ser el propio JJ Gabriel. Deportivamente, su camino hacia el primer equipo sigue ahí. Contractualmente, el United mantiene el control de la situación: el club rechazó su petición de ser dado de baja y no se rinde en el intento de convencerle para que continúe.

La sensación, sin embargo, es que cada día que pasa complica más su continuidad en Old Trafford.

En la rueda de prensa del viernes, Carrick fue muy cauto cuando le preguntaron directamente por Gabriel. Recalcó que se trata de “un chico joven” y pidió evitar exponerle en exceso. Insistió en que lo prioritario es protegerle, ser sensatos y dejar que la situación “se resuelva” por sí sola, en el sentido que sea, con una idea clara: lo importante es que el jugador esté bien.

Mientras el equipo se prepara para visitar a Fulham el domingo, el foco en la ciudad deportiva se divide. Por un lado, la ilusión que genera Lacey y el mensaje de continuidad de la tradición de la academia. Por otro, la incógnita de si el United será capaz de retener a un talento precoz que ya mira hacia España.

En un club que se ha definido siempre por dar una oportunidad a los suyos, la decisión de JJ Gabriel puede marcar algo más que un simple movimiento de mercado: puede convertirse en un termómetro de cuánto pesa todavía el proyecto de Old Trafford frente al brillo de otros gigantes europeos.