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Kylian Mbappé rompe con Nike y se une a On

Kylian Mbappé ha puesto punto final a una relación de dos décadas con Nike para firmar un acuerdo de botas con On, la firma suiza que quiere irrumpir con fuerza en el fútbol. No es solo un cambio de patrocinador: es un golpe directo al tablero de poder de la industria.

On, hasta ahora centrada en running y tenis, prepara un desembarco masivo en el fútbol a partir del próximo año. Para ello no solo ha seducido al capitán de Francia. También ha nombrado a Thierry Henry como director de fútbol, una declaración de intenciones en toda regla.

El movimiento sigue una senda conocida. Roger Federer, otro icono que también abandonó Nike en el tramo final de su carrera, es accionista de la compañía con sede en Zúrich. Mbappé seguirá ese camino: además de lucir sus botas, se convertirá en accionista de On.

El propio delantero explicó el porqué del cambio: «Desde el principio, lo que me atrajo de On fue la oportunidad de construir algo completamente nuevo juntos que ayude a dar forma al fútbol del mañana», afirmó. «Quiero aportar mi experiencia y mi punto de vista a lo que creemos, llevar los límites más allá a través de la innovación y mantener siempre la fidelidad a la alegría del fútbol. Compartimos un sueño, y esto es solo el principio».

Un debut agresivo en el fútbol

On ha dado ya su primer paso visible en el balón pie con la presentación de sus primeras botas, las Lightspray Prototype. Se trata de un lanzamiento inicial, casi una carta de presentación: el modelo llegará al gran público a partir del próximo año, antes de que la marca se adentre también en ropa de entrenamiento.

El contexto convierte el acuerdo con Mbappé en algo mucho más grande que una simple firma. Su salida, que se produjo al finalizar el contrato tras el Mundial, supone un golpe de enorme calado para Nike. La marca estadounidense pierde a uno de sus grandes rostros globales, protagonista de innumerables campañas en los últimos años.

No es el primer revés reciente. Barcelona y la selección española vieron cómo su joven estrella Lamine Yamal se vinculaba a Adidas hace dos años, otro movimiento que alteró el equilibrio entre gigantes del sector.

La respuesta de Nike no se hizo esperar, al menos en forma de mensaje público. «El camino de Kylian con Nike comenzó cuando tenía nueve años», recordó la compañía en un comunicado. «Durante casi dos décadas, hemos compartido momentos que han dado forma al juego y él ha sido una parte importante de Nike Football. Estamos orgullosos de lo que hemos conseguido juntos dentro y fuera del campo».

Un duopolio bajo presión

El contexto de mercado explica la trascendencia del fichaje. Nike y Adidas dominan con mano firme el fútbol: según datos del minorista Fútbol Emotion, más del 40% de los jugadores del pasado Mundial calzaron botas de una de estas dos marcas. Puma se queda en torno al 10%. El resto se reparte las migas.

Otras firmas que intentaron irrumpir en este ecosistema cerrado han sufrido para hacerse un hueco real en las tiendas. Under Armour, New Balance o Skechers —cuyas botas lleva el capitán de Inglaterra Harry Kane— han logrado visibilidad puntual, pero no han conseguido alterar de verdad el mapa del negocio.

Ahí es donde On quiere ser diferente. Con Mbappé en el campo, Henry en la estructura deportiva y Federer en el accionariado, la marca suiza ya no se presenta como un actor de nicho, sino como un aspirante serio a discutir el poder de los gigantes.

La pregunta es clara: ¿este cambio de botas de una de las grandes estrellas del planeta será solo un movimiento individual o el inicio de una nueva guerra abierta en el negocio del fútbol?