Isak lidera la primera victoria de Iraola en Liverpool
Andoni Iraola ya tiene su primera victoria como técnico de Liverpool. Y lleva la firma, doble, de Alexander Isak. Nueve minutos bastaron en Portman Road para que el delantero sueco liquidara a Ipswich (0-2) y espantara cualquier fantasma sobre un arranque titubeante en el banquillo red.
En sus dos primeros partidos, Liverpool se había quedado sin ganar y el recuerdo de su inicio en Bournemouth en 2023 —diez jornadas sin victoria— empezaba a sobrevolar. Esta vez, el guion cambió de golpe.
Dos golpes en nueve minutos
Minuto 6. Cody Gakpo recibe, levanta la cabeza y filtra un pase tenso al espacio. Isak ataca el hueco, perfila el cuerpo y suelta un derechazo que Kjell Scherpen toca, pero no detiene. El balón atraviesa sus manos blandas y se cuela. Primer error del meta, primera estocada.
Ipswich aún estaba asimilando el golpe cuando llegó el segundo. Minuto 9, otro balón largo, Scherpen duda, sale tarde y mal. Isak se cuela por la izquierda, encara y define raso, cruzado, con una frialdad demoledora. El guardameta, otra vez mal colocado, vuelve a quedar retratado.
Dos llegadas, dos goles, dos asistencias de un Gakpo que ha arrancado a toda velocidad bajo el mando de Iraola. Isak, que ya había firmado un hat-trick en su última visita a Portman Road con Newcastle, volvió a convertir el estadio en su patio de recreo.
El sueco incluso rozó el triplete antes del descanso. En el 33’, atacó un centro magnífico de Florian Wirtz y batió de nuevo a Scherpen, pero el asistente levantó el banderín: había arrancado ligeramente adelantado.
Ipswich reacciona… pero paga su mal inicio
El partido amenazaba con convertirse en una goleada, pero Ipswich se agarró al encuentro. Leif Davis tuvo el 1-2 en el 30’, llegando desde atrás para rematar de cabeza un centro desde la derecha. Se marchó fuera por poco y dejó claro que Liverpool, pese al dominio, aún ofrecía grietas.
Con el paso de los minutos, el equipo de Gary O’Neil se asentó, ganó duelos y empujó a los de Iraola a una versión más contenida. La grada de un Portman Road lleno hasta la bandera no dejó de creer ni de empujar, consciente de que, descontados los errores de su portero, el equipo estaba compitiendo.
La segunda parte se jugó a otro ritmo. Liverpool bajó una marcha, cerró líneas y se centró en controlar más que en castigar. El plan salió. No hubo concesiones claras atrás y el 0-2 se fue congelando en el marcador.
El debut de Barcola y la polémica arbitral
El otro gran foco de la tarde llegó desde el banquillo visitante. En el minuto 66, Bradley Barcola, fichaje de 123 millones procedente de PSG, saltó al césped para firmar su estreno en la Premier League. Iraola le dio minutos en un contexto ya maduro, con el equipo ordenado y el resultado encarrilado, como parte de un segundo tiempo más pragmático que brillante.
El encuentro, sin embargo, no se libró de la controversia. En el 53’, Ipswich reclamó la segunda amarilla para Jérémy Jacquet por una entrada por detrás sobre Emersonn. Ya estaba amonestado y la grada rugió pidiendo expulsión. Darren England ni siquiera señaló falta. El enfado en Portman Road fue inmediato.
Más tarde, en el 70’, el VAR llamó al colegiado para revisar un posible penalti a favor de Liverpool por un contacto de Davis sobre Dominik Szoboszlai. La acción apuntaba a pena máxima, pero desde Stockley Park avisaron: Szoboszlai estaba en fuera de juego en el inicio de la jugada. Sin sanción desde los once metros.
Gary O’Neil también dejó clara su molestia con la gestión del tiempo en el tramo final. El técnico de Ipswich lamentó que Liverpool pudiera “matar el partido” con demoras que, a su juicio, no se castigaron con la misma dureza que ha sentido su propio equipo en otros escenarios.
La “maldición” del arco de Ipswich
La actuación de Scherpen reabrió una herida conocida en Ipswich. La portería se ha convertido en un punto de tensión constante desde el ascenso. La pasada temporada, Arijanet Muric llegó desde Burnley para ser el número uno y encadenó errores en momentos clave. Ahora, con Scherpen fichado desde Union Saint-Gilloise para dar estabilidad, la película parece repetirse.
Frente a Liverpool, el meta holandés falló en los dos tantos de Isak. En un nivel donde los márgenes son mínimos, esos detalles deciden partidos. Ipswich fue capaz de competir durante largos tramos, de ejecutar su plan y de incomodar a un rival superior. Bastó una mala lectura, una mala mano, para que todo ese trabajo se deshiciera.
El equipo de O’Neil no puede permitirse luchar contra dos rivales a la vez: el de enfrente y su propio portero. Después de los problemas de Muric y la tarde negra de Scherpen, no es extraño que la afición empiece a preguntarse si el dorsal número 1 del club arrastra una especie de maldición.
Iraola, Isak y una hoja en blanco
Para Iraola, el triunfo tiene doble valor. Llega con portería a cero, con un equipo agresivo en la presión —“recuperando muy arriba”, como subrayó el propio técnico— y con su nueve estrella encendido desde el inicio de curso.
Isak, que arrastraba el peso de una temporada pasada marcada por una larga lesión, habló de “dejar ese año atrás” y de empezar limpio tras una pretemporada normal. Dos partidos completos, dos goles decisivos en Portman Road y la sensación de que su temporada puede ir por otro camino.
Liverpool ya tiene su primera victoria del nuevo proyecto. Ipswich, su segunda derrota consecutiva, aunque con una ovación final que reconoció el esfuerzo. La diferencia, al final, estuvo en las áreas: un nueve letal y un portero inseguro.
La pregunta ahora es sencilla y, a la vez, enorme: ¿es solo un tropiezo inicial para Ipswich o el presagio de otra campaña marcada por los errores bajo palos?





