ligahoy full logo

Cómo José Mourinho sufrió la derrota del Real Madrid ante el Betis

El segundo mandato de José Mourinho en el banquillo del Real Madrid tropezó con su primera gran piedra en Sevilla. Después de un arranque demoledor en La Liga, el equipo blanco se estrelló en La Cartuja ante un Real Betis que aprovechó al máximo su plan y sus viejas cuentas pendientes con el técnico portugués. Un 1-0 que duele más por la firma del héroe de la noche: Troy Parrott, un delantero al que Mourinho conocía demasiado bien.

El Madrid llegaba lanzado. Tres victorias en tres jornadas, cuatro goles marcados a la Real Sociedad, otros cuatro al Málaga y una sensación de superioridad que empezaba a calar en el vestuario y en la grada. Pero en Sevilla se encontró con un Betis compacto, disciplinado y dirigido por un viejo enemigo de Mourinho: Manuel Pellegrini.

El duelo tenía historia en los banquillos y terminó encontrando su símbolo en el área. Para colmo, la noche se torció del todo cuando Kylian Mbappé falló un penalti en los minutos finales, rematando la frustración de un equipo que se había acostumbrado a resolver por la vía rápida.

Troy Parrott, de promesa ignorada a verdugo

El momento clave llegó en el minuto 81. Saque de esquina desde la derecha, lo bota Pablo Fornals, aparece Nelson Deossa con un cabezazo potente y Thibaut Courtois responde con una parada descomunal. Pero el rechace cae donde nunca debe caer si eres el equipo que defiende: a los pies del delantero con más hambre del partido.

Troy Parrott no dudó. Control mínimo, disparo alto, violento, a la red. Gol. El irlandés de 24 años, en su primer tanto en La Liga, se presentó al fútbol español con un rugido que se escuchó en todo el estadio. El Betis celebró un triunfo de prestigio; el Madrid se quedó helado.

El camino de Parrott hasta ese momento no fue sencillo. El Betis lo fichó tras dos temporadas notables en el AZ, donde firmó 20 goles en la Eredivisie. Pero su historia se remonta a Londres, a la cantera del Tottenham, al día en que debutó en la Premier League en 2019. El entrenador que le dio esos primeros minutos fue, precisamente, José Mourinho.

Las lecciones de Mourinho… contra Mourinho

En marzo de 2020, una plaga de lesiones dejó al Tottenham sin delanteros. Parrott era el único ariete sano de la plantilla. El entorno pedía a gritos que el joven irlandés jugara más, pero Mourinho se negó a acelerar los tiempos. Le exigió paciencia, humildad y trabajo lejos de los focos.

El portugués fue claro con él y con todos. Le advirtió de que no podía creerse “demasiado bueno” para jugar con el equipo Sub-23 y que, cada vez que bajara a las categorías inferiores, tenía que demostrar por qué era “el privilegiado”. Según el técnico, Parrott no lo estaba haciendo. Veía en el joven una actitud de “yo no debería estar aquí” que no estaba dispuesto a tolerar.

Mourinho relató incluso cómo, desde el banquillo, escuchaba a un aficionado pedirle a gritos que pusiera a Parrott sin saber realmente quién era ni qué había hecho. El ruido alrededor del chico crecía, pero el técnico insistía en el proceso, en el tiempo, en la formación silenciosa lejos del escaparate de la Premier.

Poco después, la pandemia de coronavirus detuvo el fútbol y cortó cualquier opción de continuidad inmediata para el irlandés. Al curso siguiente, Parrott salió cedido al Millwall, la primera de varias cesiones que marcaron su carrera temprana.

En agosto de 2020, ya en el Millwall, el delantero miró hacia atrás sin rencor. Explicó que tomó las palabras de Mourinho como una guía, no como un castigo. Recordó que, con un entrenador que lo había ganado casi todo y que había trabajado con algunos de los mejores delanteros de la historia, lo lógico era escuchar. Aceptó la crítica, bajó la cabeza en los entrenamientos y trató de pulir su juego con la esperanza de que esos minutos lejos del foco le sirvieran para crecer.

Aseguró entonces que aquellas conversaciones con el cuerpo técnico y con los jugadores le ayudaron a entender qué debía mejorar. Que el consejo de Mourinho fue “útil”. Que había verdad en lo que le dijo.

La noche en que el pasado le explotó a Mourinho

Años después, en La Cartuja, todo ese proceso se condensó en un solo instante. El delantero que un día fue protegido y frenado por Mourinho apareció para castigarle en el momento más doloroso. Un rebote, un segundo de desconexión en la defensa blanca y un golpeo implacable bastaron para tumbar al Real Madrid y agrietar las aspiraciones ligueras del portugués.

El Betis, guiado por Pellegrini, celebró una de esas victorias que se recuerdan durante años. El Madrid, que había empezado el curso como una apisonadora, salió del estadio con la sensación de que el campeonato no iba a ser un paseo. Y Parrott, el chico al que una vez le dijeron que todavía no estaba listo, dejó su firma en una noche que puede marcar el rumbo de la temporada.