Huijsen asume el 4 del Madrid: de Málaga a leyenda
El Real Madrid ya ha hecho oficial su lista de dorsales para la temporada 2026-27 y un número domina la conversación en Valdebebas: el 4. Ese 4 que durante décadas ha pesado más que muchos escudos. Ese 4 que ahora pasa a la espalda de Huijsen.
El central, que el curso pasado lució el 24, da un salto simbólico enorme. No cambia solo de número: asume una herencia. En su caso, además, la historia es circular. Nacido en Málaga, crece admirando a dos referentes que marcaron una época con ese mismo dígito: Fernando Hierro y Sergio Ramos. Uno, mito de los noventa y principio de siglo; el otro, icono reciente y rostro de una era de dominio europeo. Ambos, parte de la leyenda blanca. Uno, incluso, con las mismas raíces malagueñas que él.
Huijsen no escondió la carga emocional del momento. Acompañó la imagen de su nueva camiseta con un mensaje largo, casi confesional. Recordó que siempre soñó con jugar en el Real Madrid y hacerlo con el 4 a la espalda, que su gran ídolo de infancia fue Sergio Ramos, “una verdadera leyenda para el Real Madrid y el fútbol mundial”, y que de niño se ponía las botas SR4 para parecerse a él. Antes de Ramos, evocó también a Hierro, otro capitán, otro líder, otro 4 que marcó a generaciones y que, como él, salió de Málaga. Para el defensa, esa coincidencia de origen convierte el número en algo más que un dorsal: en una especie de legado territorial.
La elección no llega en un momento cualquiera. El curso 2026-27 se presenta como la temporada definitiva para Huijsen. Su primer año en la capital dejó destellos, partidos en los que asomó el central que el club imagina a largo plazo. Pero también mostró sus costuras: irregularidad, desconexiones, una curva de aprendizaje dura que acabó costándole la plaza en la lista de Luis de la Fuente para el Mundial con la selección española. El golpe fue serio.
El final de la campaña, sin embargo, cambió el tono. Cerró el año con mejores actuaciones, más sobrio, más estable, y se ganó un sitio destacado en la pretemporada a las órdenes de José Mourinho. Un verano completo bajo el régimen exigente del técnico portugués ha alimentado la sensación interna de que el jugador está preparado para dar un paso al frente. El dorsal 4, en ese contexto, funciona casi como declaración de intenciones.
En su mensaje, Huijsen quiso mirar de frente al peso de la historia. Agradeció al club, al presidente, al entrenador, a sus compañeros y a la afición, y dejó claro que conoce la dimensión de la camiseta que ahora defenderá. Habló de una “historia llena de leyendas” y expresó su deseo de escribir la suya propia, de que algún día se le considere digno de haber vestido ese número. Lo que sí dio por seguro es su compromiso: prometió vaciarse cada día, en cada entrenamiento y en cada partido.
El 4 no es solo Ramos y Hierro. La camiseta llega a sus manos tras una etapa reciente con otro nombre ilustre: David Alaba. El austriaco, que ha decidido cerrar su etapa en el club, fue el último en llevarla. Para Huijsen, su figura no se reduce a lo que vio el público. Subrayó que compartir vestuario con él fue “un placer” y lo definió como uno de los mejores compañeros y personas que ha conocido en el fútbol. Destacó su ética de trabajo, su disposición constante a ayudar y su liderazgo silencioso, ese que se nota más de puertas adentro que en los focos.
No es casual que el nuevo dueño del 4 se detenga en Alaba. El relevo no es solo estadístico; es cultural. El veterano le ayudó a integrarse, a entender los códigos del vestuario y la exigencia diaria de Valdebebas. Ahora, con el austriaco fuera y el dorsal libre, el club lanza un mensaje: es el momento de que Huijsen deje de ser promesa y se convierta en referencia.
El número ya está cosido a la camiseta. Lo que falta por ver es si el defensa está preparado para que también quede grabado en su carrera. En el Real Madrid, el 4 no admite medias tintas. O lo honras, o te pesa.






