ligahoy full logo

Hemp brilla en el doblete agónico del City frente al Liverpool

El Manchester City sobrevivió a una noche caótica en el Joie Stadium. Ganó 4-2 al Liverpool, mantuvo su arranque perfecto en la defensa del título de la WSL y alargó a 13 su racha de victorias en casa. Pero hasta el minuto 90, ese registro pendía de un hilo.

Lauren Hemp abrió y cerró el marcador. Dos zarpazos que contaron la historia de un partido que el City tuvo que remontar, en el que sufrió, dudó y terminó castigando los errores de un Liverpool valiente… y temerario en el tramo final.

Un inicio perfecto… que duró poco

El campeón arrancó como suele. Minuto 13, jugada coral, circulación limpia y Hemp llegando para rematar la acción con su primer gol de la temporada, también el primero desde noviembre. El Joie Stadium respiraba fútbol fluido y control.

Pero el guion se torció en un suspiro.

A los 19 minutos, un desajuste defensivo del City abrió la puerta a Alice Bergstrom, que no perdonó. Gol y empate. El golpe no quedó ahí. Liverpool olió sangre y subió líneas. El dominio cambió de bando.

Tras una fase de presión sostenida, llegó el 1-2: centro, segunda jugada y Vivien Endemann, la misma que había asistido en el primer tanto, conectó una volea potente desde cerca. El balón se coló por debajo de la mano estirada de Ayaka Yamashita. Remontada y silencio incómodo en la grada.

Liverpool no se limitaba a resistir. Mandaba. Presionaba mejor, decidía mejor y jugaba con una determinación que descolocó al campeón durante buena parte del primer tiempo.

Bunny Shaw, el seguro del gol

El City necesitaba una referencia y la encontró, otra vez, en Khadija “Bunny” Shaw. Primero avisó al palo en el 39, en un remate que ya anunciaba lo que venía. En el añadido del primer tiempo, la presión surtió efecto.

Hemp probó desde fuera, Khiara Keating rechazó como pudo y Shaw apareció donde siempre: área pequeña, olfato encendido y toque corto para el 2-2 en el 45+2. Cuarto gol de la delantera en esta WSL, candidatura viva a una tercera Bota de Oro consecutiva y confirmación de por qué retenerla fue el mejor negocio del verano para el City.

Tras el descanso, el campeón empujó. Keating sostuvo al Liverpool con una gran intervención a disparo de Shaw en el 60. El partido se convirtió en un intercambio de golpes, con las dos áreas en permanente tensión y la sensación de que un error lo decidiría todo.

Y así fue.

El desenlace: un autogol cruel y la carrera final de Hemp

Cuando el reloj marcaba el minuto 90, el choque parecía encaminarse al empate. Entonces llegó el derrumbe del Liverpool. Un centro envenenado, una acción mal defendida y un despeje fallido de Grace Fisk que acabó dentro de su propia portería. 3-2 para el City y un golpe emocional demoledor para las visitantes.

Con cinco minutos de añadido, el Liverpool se lanzó hacia adelante, casi a la desesperada. Demasiados cuerpos arriba, demasiados espacios atrás. El castigo fue inmediato.

Robo, transición y campo abierto para la jugadora más eléctrica de la noche. Hemp recogió el balón, arrancó desde su propio campo y, con metros por delante, encaró a Keating, excompañera suya. Esta vez no dudó. Definición limpia, 4-2 en el 90+5 y partido sentenciado.

“Yo no suelo marcar goles”, reconoció después Hemp en televisión, medio en broma, medio en alivio, feliz por haber decidido el encuentro en los dos extremos del mismo.

Un City implacable, un Liverpool muy distinto al de hace un año

El resultado deja al Manchester City cinco puntos por encima en la cima de la tabla, a la espera de lo que hagan sus perseguidores el resto del fin de semana. En un duelo marcado por fallos individuales, el campeón supo castigar mejor y mostró, otra vez, una mentalidad que su técnico Andree Jeglertz no deja de subrayar: este equipo no se rinde, ni siquiera cuando “regala” goles y el partido se rompe.

Pero el otro gran titular de la noche es el Liverpool.

El equipo de Gareth Taylor —undécimo la temporada pasada— llevó al límite al campeón en su estadio, algo al alcance de muy pocos, como demuestra esa racha de 13 victorias seguidas del City en el Joie Stadium. El cambio respecto a hace un año es evidente: de un curso marcado por pérdidas dolorosas en el club y una plaga de lesiones, a un bloque que compite, presiona alto y se atreve a mandar con balón.

Endemann, recién llegada desde Wolfsburg, jugó como si llevara años en la WSL. Junto a Beta Olsson y Bergstrom, desordenó a la defensa del City y dio aire a un equipo que ya suma cuatro puntos en tres jornadas. El dato es contundente: la temporada pasada necesitó 12 partidos para alcanzar esa cifra.

Taylor lo resumió tras el pitido final: su Liverpool “fue él mismo”, atacó con personalidad, pero se quedó corto en las acciones finales y pagó cara la diferencia de recursos. Mientras el City tiraba de fondo de armario, las ‘reds’ miraban a un banquillo con dos jugadoras de 16 años.

La derrota duele porque el equipo rozó mantener su invicto. La actuación, sin embargo, alimenta otra pregunta: si este Liverpool ya es capaz de discutirle el partido al campeón en su casa, ¿hasta dónde puede llegar cuando la temporada entre de verdad en calor?