Everton de Moyes inicia la Premier League con victoria contundente
El segundo ciclo de David Moyes en Everton arranca con un mensaje claro: habrá juventud, habrá riesgo… y puede que también resultados. En Selhurst Park, los ‘Toffees’ firmaron un sólido 2-0 ante Crystal Palace para abrir la Premier League 2026-27 con un triunfo que se les resistía desde hacía demasiado tiempo.
No ganaban en la primera jornada desde agosto de 2021, aquel 3-1 frente a Southampton con Rafael Benítez en el banquillo. Desde entonces, cuatro estrenos ligueros seguidos sin marcar. La racha se acabó con un golpe seco de Kiernan Dewsbury-Hall justo antes del descanso y la sentencia de Thierno Barry en la segunda parte.
Y todo, con un once que dice mucho del plan de Moyes.
Un once joven, un mensaje fuerte
La alineación titular presentó una media de edad de 25 años y 308 días, la segunda más joven del técnico escocés en esta segunda etapa en Goodison Park, solo por detrás del 2-0 ante Nottingham Forest del pasado diciembre (25 años y 176 días).
En esa rebaja de edad tuvieron mucho que ver dos nombres: Harrison Armstrong, canterano de 19 años, y Hayden Hackney, fichaje veraniego de 24 años procedente de Middlesbrough. Dos apuestas claras, dos decisiones que Moyes no dudó en respaldar públicamente.
«Estuvieron muy bien, estoy muy contento», explicó el entrenador en los canales oficiales del club. «Harrison se está ganando su sitio en el equipo. Tiene una oportunidad aquí que quizá en otros clubes no tendría. Ha mostrado muchas cosas buenas».
Sobre Hackney, el escocés subrayó el salto de categoría: «A veces los chicos que vienen de Championship necesitan tiempo, pero él lo ha hecho bien. Tengo que elogiarle por lo rápido que ha asimilado las cosas».
Everton llegaba tocado por el cierre del curso pasado, con una racha final de siete partidos sin ganar en la Premier. El contexto pedía aire fresco. Moyes lo dio… y el equipo respondió.
Palace perdona, Everton golpea
El marcador final no cuenta toda la historia. Durante buena parte del primer tiempo, Crystal Palace tuvo el partido donde quería. Llegó, generó, encontró espacios. Lo que no encontró fue el gol.
Eddie Nketiah y Jean-Philippe Mateta se toparon con el poste. En el caso de Nketiah, con un mano a mano que Jordan Pickford desvió lo justo para que la pelota besara el palo y saliera. Fue la parada del partido. Y quizá, el giro de guion.
«Los dos equipos tuvieron sus momentos», admitió Moyes. «Podríamos haber ido fácilmente un par de goles abajo: fue una parada increíble y el partido podría haber ido en otra dirección».
Los datos de expected goals lo reflejan: 2,04 para Palace frente a 1,16 de Everton, pese a que los de Moyes remataron más (16 tiros por 11). De ese total, 1,65 xG de los locales llegaron antes del descanso. Dominio, ocasiones, sensación de peligro. Pero sin premio.
Y cuando se perdona tanto, la factura suele llegar.
En el minuto 42, Dewsbury-Hall cazó su momento. Un disparo potente, seco, imposible de contener. El 0-1 no solo abrió el marcador; calmó a un Everton que había sufrido y descolocó a un Palace que no entendía cómo iba por detrás.
«Una vez que logramos el primer gol, nos serenó. Eso importó», apuntó Moyes. «Tuvimos grandes momentos; el gol de Kiernan fue importante. Después manejamos bien el partido y contuvimos muy bien a Palace».
Sage, entre la frustración y la advertencia
El debut liguero de Pierre Sage al frente de Crystal Palace dejó una sensación amarga. El equipo mostró personalidad y fútbol en la primera parte, pero se desinfló tras el golpe de Dewsbury-Hall y terminó pagándolo.
«Jugamos de la manera adecuada para ganar en la primera parte, pero no en la segunda», analizó el técnico en Palace TV. «Cuando juegas así, tienes que marcar».
No lo hicieron. Y lo pagaron doble.
«Fallamos dos o tres grandes oportunidades y regalamos el gol al rival. Por eso la segunda parte fue difícil, con ellos logrando también el segundo tanto», lamentó Sage, antes de recurrir a una metáfora muy clara: «A veces haces el trabajo pero no recibes el salario al final, y hoy fue así».
El entrenador francés dejó otra imagen potente sobre la falta de pegada: «A veces juegas muy bien y puedes guardar el vídeo, pero cuando fallas en la definición, coges el clip y lo tiras a la basura. Por eso un gol es tan importante».
Su equipo lo aprendió por las malas. Everton, mucho más clínico tras el descanso, remató el encuentro con el tanto de Barry, que selló un 2-0 que habla de contundencia más que de dominio.
Un inicio que cambia el ánimo
Para Everton, este triunfo vale algo más que tres puntos. Rompe una dinámica negativa, refuerza la apuesta por una medular renovada y da confianza a los jóvenes a los que Moyes ha abierto la puerta.
Para Palace, el partido deja una advertencia temprana: el plan de juego puede ser atractivo, pero sin eficacia en el área rival, la Premier no perdona.
El calendario no da tregua. Everton visitará a Bournemouth en la segunda jornada liguera, después de un compromiso entre semana en la EFL Cup ante Preston North End. Crystal Palace recibirá a Manchester City el viernes.
La temporada apenas empieza, pero la pregunta ya está sobre la mesa: ¿es este el primer paso de un Everton diferente o solo una chispa aislada en un proyecto que aún debe demostrar constancia?






