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El enigma de la colección de arte de Edgar Davids

LONDRES — Casi una década después de que Edgar Davids confiara sus obras de arte a una gestora de patrimonio, el caso sigue sin cerrar. Y el viernes volvió a dar un giro insólito.

Nabila Habiby, de 39 años, la mujer que empeñó la colección de arte moderno del exinternacional neerlandés valorada en 188.000 libras, no se presentó en el tribunal de la Corona de Wood Green, en el norte de Londres, donde debía ser sentenciada. Su explicación: un golpe en la cabeza con una maleta cuando se dirigía al aeropuerto.

Una colección de seis cifras, vendida por migajas

Davids, excentrocampista de Tottenham Hotspur, había confiado a Habiby la custodia de sus pertenencias cuando se mudó de su casa en Hadley Wood, Hertfordshire, a un apartamento en el centro de Londres en diciembre de 2014. Le entregó las llaves de su vivienda y, con ellas, la responsabilidad sobre una valiosa colección de arte contemporáneo.

Entre 2006 y 2012, el exfutbolista había adquirido en la Opera Gallery de Nueva York obras de artistas como Paul Insect y Ron English. Un conjunto que, en total, alcanzaba las 188.000 libras.

Habiby, que trabajaba como gestora de patrimonio, llevó 37 de esas piezas a casas de empeño. A cambio obtuvo préstamos por 31.500 libras. Una fracción del valor real de la colección.

Davids no supo nada hasta que fue demasiado tarde. Habiby dejó de pagar los préstamos, las casas de empeño vendieron las obras a coleccionistas de distintos países y una de esas personas, intrigada por el origen del cuadro que había adquirido, contactó directamente con el exjugador. Entonces se encendieron todas las alarmas.

Algunas obras han sido recuperadas. Veinticinco siguen desaparecidas.

Culpa admitida, sentencia eternamente aplazada

Tras una investigación de la Policía Metropolitana de Londres sobre delitos de fraude cometidos en 2015 y 2016, Habiby fue finalmente acusada. Han pasado ya casi cinco años desde aquellos primeros cargos.

En septiembre de 2025, la acusada se declaró culpable de dos delitos de fraude. Quedó en libertad bajo fianza, con la advertencia de que podía enfrentarse a una pena de hasta 34 meses de prisión.

Desde entonces, el caso se ha ido enredando. El primer intento de dictar sentencia, en marzo, se vino abajo cuando Habiby trató sin éxito de retirar sus admisiones de culpabilidad. El viernes estaba fijado un nuevo intento. Tampoco salió adelante.

La defensa, representada por la abogada Hannah Thomas, trasladó al tribunal una versión tan dramática como poco documentada.

“Esta mañana recibí correspondencia de mi procurador, sobre las 9.30, diciendo que, de camino al aeropuerto para venir aquí, ella había sido golpeada en la cabeza por un equipaje”, explicó Thomas ante la sala. Añadió que su clienta había sufrido una conmoción, había perdido el conocimiento y se encontraba en un hospital, conectada a un gotero.

Habiby reside actualmente en Bélgica. Desde allí llegó el parte médico que pretendía justificar su ausencia. No convenció a la jueza.

Paciencia agotada, pero un último margen

La jueza Emma Deacon calificó de “inadecuada” la documentación médica remitida desde Bélgica. Pese a ello, aceptó aplazar de nuevo la vista de sentencia, con una condición clave: que sea el juez original del caso, el mismo ante el que se produjeron las declaraciones de culpabilidad, quien dicte finalmente el castigo.

El reloj judicial sigue corriendo. Las obras siguen, en su mayoría, fuera del alcance de su propietario. Y la principal responsable aún no ha escuchado su condena.

El tribunal ha ordenado a Habiby que comparezca para ser sentenciada el 23 de septiembre. También deberá presentar un informe médico completo que respalde su versión sobre el golpe con el equipaje.

Cinco años después de los primeros cargos y más de una década después de que Davids abriera las puertas de su casa y de su colección, la pregunta es simple: ¿aparecerá por fin la mujer que empeñó el arte del exfutbolista o seguirá escapando, una vez más, en el último momento?