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Dembélé y el Balón de Oro: Críticas que le hacen reír

Ousmane Dembélé no se esconde. Desde que levantó el Balón de Oro 2025, el francés vive bajo un foco que ya no se apaga, pero asegura que no le quema. Le divierte.

En una entrevista con la revista France Football, el jugador de Paris Saint-Germain repasó su nueva vida como mejor jugador del mundo y detectó un cambio por encima del resto: la oleada de críticas.

“Me da igual que me critiquen, forma parte del juego”, dijo en RMC. “Siempre te van a criticar en el fútbol, y aumenta cuando eres el poseedor del Balón de Oro”.

La presión no le intimida. Al contrario, parece alimentar su discurso.

“He ganado el premio individual más grande, así que ahora estoy más bajo la lupa”, añadió. “Esto me hace reír, estás constantemente vigilado, pero no me molesta”.

El peso del premio: “Tienes que ser fuerte todo el tiempo”

El Balón de Oro no solo decora la vitrina. También impone una exigencia diaria. Dembélé lo asume sin dramatismo, casi con naturalidad.

En la temporada 2025-2026 disputó 40 partidos con Paris Saint-Germain entre todas las competiciones, con 20 goles y 11 asistencias. Números de estrella que, para él, ya no son un techo, sino una obligación silenciosa cada vez que pisa el césped.

“Tienes que ser fuerte todo el tiempo”, explicó. “Tienes que hacer un buen partido en cada encuentro, si no todo el mundo empieza a hablar de ti y a criticarte. Es gracioso, pero no cambia nada, las críticas siempre estarán ahí”.

Ahí está su punto: la crítica como ruido de fondo, inevitable, casi parte del decorado.

Dembélé está convencido de que ha dado un paso adelante respecto al curso anterior, sobre todo en el escenario que más pesa en las votaciones: la Champions League. Marcó en todos los partidos que disputó desde la vuelta de los cuartos de final en adelante. Justo donde se decide todo.

“Estuve claramente mejor en los momentos decisivos, y eso es importante”, subrayó. “¿No es ese el criterio número uno?”.

Las lesiones de inicio de temporada obligaron al cuerpo técnico a dosificarlo y a reservarlo para las grandes noches. El plan funcionó: menos partidos, más impacto cuando el margen de error era mínimo.

Sin obsesión por retener el Balón de Oro

El francés no parte como gran favorito para revalidar el galardón. Y no parece perder un minuto de sueño por ello.

“Esto es fútbol”, recordó. “El Balón de Oro nunca fue una obsesión para mí. Era un objetivo o un sueño, sí, pero nunca una obsesión”.

No hay discurso de revancha, ni promesas grandilocuentes. Solo una frase limpia, directa.

“Espero que gane el mejor jugador”, remató.

Su voto sorpresa: Kvaratskhelia por delante de todos

Cuando le preguntaron a quién coronaría él, no dudó. Ni miró al espejo.

Su elección fue Khvicha Kvaratskhelia, su compañero en Paris Saint-Germain y estrella de Georgia. Para Dembélé, el georgiano merece estar en lo más alto del podio.

Completan su terna Harry Kane, de Inglaterra, y su excompañero en Paris Saint-Germain, Kylian Mbappé. Tres nombres, tres perfiles distintos, un mensaje claro: el francés no se coloca en el centro de la conversación.

¿Se votaría a sí mismo? La respuesta salió seca, sin rodeos: “No, si yo fuera el que elige, no me pondría en la lista y no votaría por mí”.

El contraste con Mbappé es evidente. El delantero ha dicho públicamente que, si dependiera de él, se votaría a sí mismo en la carrera por el Balón de Oro. Dos formas de entender el premio. Dos egos gestionados de manera opuesta.

Dembélé, con el trofeo ya en casa, parece haber elegido otro camino: reírse de la presión, aceptar el juicio constante y seguir adelante. La próxima temporada dirá si esa ligereza es solo discurso o la gasolina perfecta para seguir viviendo bajo el microscopio.