Bishop rompe la sequía y rescata a Portsmouth en empate ante Blackburn
Colby Bishop llevaba meses mirando la portería como si fuera un muro. Tres goles en un año, suplente, dudas. En Fratton Park, por fin, encontró un resquicio. Y lo aprovechó. Su cabezazo salvó un punto para Portsmouth en un 2-2 frenético ante Blackburn Rovers en la Championship.
Primer Tiempo
El partido apenas había respirado cuando los locales ya mandaban. Menos de tres minutos y medio y el estadio estalló. Un centro desde la izquierda de Jayden Meghoma fue despejado a medias por Sean McLoughlin. El balón salió bombeado hacia la frontal y allí apareció Zak Swanson, que empalmó de volea, raso y ajustado, sorprendiendo a un Balazs Toth totalmente tapado. Primer golpe de Pompey. Y muy pronto.
Blackburn respondió con carácter. Todd Cantwell ya había avisado a los 22 segundos con un disparo que obligó a intervenir a Daniel Bielica, y ese aviso no se quedó en nada. La igualdad llegó antes del minuto 11. Harry Pickering encontró a Oladapo Afolayan en la esquina izquierda del área. El ex atacante de St Pauli encaró, se quitó de encima a Marlon Pack y soltó un derechazo raso al primer palo. Bielica no protegió bien su zona y el balón se coló por su poste cercano. 1-1 y partido totalmente abierto.
El primer tramo fue un intercambio de golpes. Sin respiro, sin pausa. Y en ese caos apareció la figura de Ryan Kavuma-McQueen. El joven cedido por Chelsea, de solo 17 años, jugó como si llevara años en la categoría. Cuatro minutos antes del descanso, olió sangre en un mal pase de Toth hacia su defensa, robó en la frontal y soltó un zurdazo potente. Esta vez el meta húngaro reaccionó a tiempo y desvió con una buena mano, evitando el segundo de Portsmouth.
Segundo Tiempo
Tras el descanso, el impulso local se mantuvo. Portsmouth salió del vestuario decidido a encerrar a Blackburn. Kavuma-McQueen volvió a probar a Toth en el 54, con otro disparo que el guardameta repelió hacia un costado. El rechace cayó a Pack, cuyo intento se desvió por poco. Fratton Park rugía. El gol parecía cerca.
Y entonces llegó el jarro de agua fría. Tres minutos después, un error grosero cambió el guion. Bielica se complicó con los pies y regaló la salida de balón. Kristi Montgomery interceptó y la jugada terminó en la derecha del área, donde Ryoya Morishita recibió con espacio. El japonés no dudó: derechazo cruzado, seco, al palo largo. 1-2 y silencio de golpe en las gradas. Blackburn, que había sufrido, se encontraba por delante.
Portsmouth no se derrumbó. Empujó con más corazón que orden, pero con un protagonista claro: Kavuma-McQueen. El canterano de Chelsea volvió a encender el partido en el área rival. Recibió en la derecha, dio media vuelta sobre su marcador y soltó otro disparo potente. Esta vez no acabó en la red por su pie, sino por una cabeza muy necesitada de gol.
Bishop, que había empezado en el banquillo castigado por su sequía, se lanzó al balón y lo desvió lo justo para batir a Toth. Primera diana desde abril para el delantero, que rompió así una racha interminable. El estadio lo celebró como algo más que un simple empate: era el regreso a la vida de su nueve.
El tramo final fue un ejercicio de nervios. Blackburn intentó enfriar el ritmo, Portsmouth buscó el golpe definitivo. En el tiempo añadido, Meghoma tuvo la victoria en sus botas, pero Toth volvió a responder con firmeza y sostuvo el punto para los visitantes.
La igualada deja a Blackburn en la 16ª posición con nueve puntos, dos puestos y un punto por encima de Portsmouth, que además tiene un partido menos disputado. Un detalle nada menor en una Championship que no perdona baches.
Portsmouth se marcha con la sensación de haber dejado escapar algo, pero también con una certeza: si Bishop ha recuperado el gol y Kavuma-McQueen mantiene este nivel, Fratton Park puede empezar a mirar hacia arriba con algo más que esperanza.






