Ayari, el próximo gran traspaso de Brighton
A Bobby Zamora todavía le cuesta entenderlo. Tras la temporada que firmó Yasin Ayari con Brighton en la Premier League y su papel en el Mundial con su selección, el exdelantero no sale de su asombro: esperaba una cola de pretendientes en verano de 2026. No la hubo.
El centrocampista sueco, incansable, es el último producto de una cadena que Brighton ha perfeccionado casi como un arte: encontrar joyas escondidas, pulirlas y convertirlas en futbolistas de talla internacional. Ayari llegó al Amex Stadium en enero de 2023 desde AIK por apenas 3,5 millones de libras. Una ganga en un mercado inflado.
Antes de asentarse en la élite, el club le buscó kilómetros y cicatrices. Cesiones a Coventry y Blackburn, minutos duros en la Championship, el tipo de aprendizaje que no sale en los resúmenes pero forja carácter. De ahí, el salto definitivo a la Premier.
La respuesta fue inmediata: cuatro goles y tres asistencias con Brighton la pasada campaña. Este curso ya ha arrancado con la misma energía. El equipo se sienta tercero en la tabla tras cinco jornadas y Ayari vuelve a aparecer en todas las zonas calientes del campo, siempre cerca de la jugada importante.
El siguiente gran traspaso en la cadena Seagull
En Brighton saben lo que tienen entre manos. También saben lo que significa eso en el mercado actual. El club ha levantado auténticas fortunas con operaciones como las de Moisés Caicedo, Carlos Baleba, Marc Cucurella o Alexis Mac Allister. Cada uno, una historia de revalorización extrema. Ayari apunta a ser el próximo nombre de esa lista.
Desde distintos puntos de Europa, los grandes ya observan. Siguen su evolución, toman notas, miden tiempos. Todavía sin ofertas públicas, pero con la sensación de que el reloj del mercado ya ha empezado a correr.
Zamora, voz autorizada en la historia reciente del club, lo ve clarísimo. Tras convivir con el sueco en el día a día, no entiende el silencio del último verano. Para él, Ayari es uno de esos futbolistas que pasan “por debajo del radar” hasta que alguien se fija de verdad en lo que hace durante la semana y en cómo entrena. Entonces cambia la percepción: talento real, desparpajo y una edad que invita a pensar en un techo todavía lejano.
El exdelantero está convencido: si el mediocampista mantiene la línea de este inicio de temporada, algún gigante dará el paso y tratará de llevárselo.
Contrato, presión y un técnico enamorado de su energía
El contexto contractual añade tensión a la historia. Ayari tiene vínculo con Brighton hasta el verano de 2027, con opción de ampliar un año más. No es una situación de urgencia, pero el club ya se mueve para blindar a su jugador con un nuevo acuerdo. Quieren tiempo, margen y, sobre todo, seguridad.
Fabian Hurzeler, el entrenador que lo dirige a diario, no lo esconde: la prioridad es resolver todo dentro del club, sin ruido externo. Pero cada vez que habla de Ayari deja claro lo que significa para su proyecto. Destaca su crecimiento en los últimos dos años, no solo como futbolista, también como persona. Habla de responsabilidad, de un jugador que asume más peso, que no se esconde cuando el equipo lo necesita.
Hurzeler subraya algo clave en su modelo: todos en la plantilla tienen una cuota de responsabilidad en los logros del equipo. Ayari encaja perfectamente en esa idea. Brilla con balón, trabaja sin él y, según su técnico, ha dado un salto en personalidad, en liderazgo silencioso, en “tomar el mando” cuando el partido lo exige.
¿Hasta dónde llegará el proyecto Ayari?
Brighton, otra vez, camina en el filo: desarrollar a un futbolista hasta convertirlo en pieza esencial… sabiendo que ese mismo crecimiento lo acerca al escaparate de los gigantes europeos.
El club ya ha demostrado que sabe sobrevivir —y hasta crecer— vendiendo a sus estrellas en el momento justo. La cuestión ahora es distinta: ¿cuánto tiempo más podrán retener a un centrocampista que ya juega como si el futuro le quedara pequeño?






