Xavi Espart, el nuevo mediocentro del Barça por Hansi Flick
Hansi Flick no ha pedido un mediocentro. Lo ha fabricado. Y lo tenía en casa.
El técnico del FC Barcelona afronta la temporada 2026/2027 con una pieza que empieza a parecer un fichaje a coste cero: Xavi Espart, otro producto brillante de la generación de 2007 de La Masia, está dejando de ser un lateral prometedor para convertirse en una opción muy seria en el corazón del juego.
El estreno liguero del Barça llega este domingo por la noche, en el siempre incómodo desplazamiento al campo del Elche, y el alemán ya maneja la posibilidad de darle las llaves del mediocampo al canterano.
De la banda al centro: el plan Lahm de Flick
La pasada campaña, 2025/2026, el Barça defendió con éxito su título de La Liga. En medio de ese contexto de máxima exigencia, Flick se atrevió con otro salto generacional: dio la alternativa a Espart, compañero de promoción de Lamine Yamal, Pau Cubarsí y Marc Bernal.
El debut del joven no llegó en un escenario menor. Su primera aparición con el primer equipo se produjo en la ida de octavos de final de la Champions League, en un 1-1 ante el Newcastle United, entrando en los minutos finales con la camiseta naranja de la época, aún utilizada en la pretemporada actual.
A partir de ahí, Espart sumó seis partidos bajo las órdenes de Flick. Oficialmente como defensor, sí. Pero con un runrún constante: “este chico es centrocampista”. No era un capricho. En La Masia se había formado en esa zona, y su entrenador empezó a verlo como una especie de Philip Lahm moderno, capaz de rendir tanto por fuera como por dentro.
Este verano, Flick ha dejado de insinuarlo y ha pasado a los hechos: Espart ha trabajado únicamente como mediocentro. Mientras tanto, Eric Garcia se ha consolidado como la apuesta fuerte para el lateral derecho, en competencia directa con Jules Kounde.
Pretemporada convincente y un hueco que se abre
La afición culé ya ha tomado nota. El nombre de Xavi Espart empezó a sonar con más fuerza tras la victoria por 2-5 en el campo del Basel el pasado domingo. Allí firmó una actuación madura, con personalidad, que no pasó desapercibida.
La confirmación llegó en el Trofeu Joan Gamper frente a Al Ahly. El Barça ganó 2-1 y Espart rozó el gol: una llegada desde segunda línea que terminó con su disparo bloqueado casi sobre la línea. Detalle pequeño, mensaje enorme. Se siente centrocampista y se mueve como tal.
El contexto, además, le abre la puerta. El Barça arranca la liga más tarde que la mayoría de equipos, con la excepción del Real Madrid, debido al elevado número de internacionales que alargaron su temporada por el Mundial. Y cuando por fin empieza el campeonato, Flick se encuentra sin dos de sus piezas teóricamente capitales en la medular: Pedri sigue sin estar disponible y el recién llegado Rodri tampoco llega a tiempo.
Resultado: Espart entra de lleno en la quiniela para ser titular en Elche. No como recurso de emergencia, sino como opción natural.
La generación de 2007, a un paso de una noche histórica
La historia tiene otro ángulo poderoso. La llamada “Clase de 2007” de La Masia amenaza con adueñarse del once. Lamine Yamal, Marc Bernal y el propio Xavi Espart ya se han asentado en la dinámica del primer equipo. Pau Cubarsí, elegido Mejor Jugador Joven del Mundial, completa el póker.
En el Gamper, Cubarsí no disputó ni un minuto. Eso ha encendido las especulaciones: ¿llega con molestias o Flick simplemente lo reservó para el estreno liguero? La duda alimenta una posibilidad que ilusiona al barcelonismo: ver a los cuatro talentos de 2007 compartiendo titularidad en un partido oficial.
Las probabilidades crecen. Lamine es prácticamente indiscutible. Bernal se ha ganado la confianza del cuerpo técnico. Espart se ha ganado su sitio en la pretemporada. Si Cubarsí recibe luz verde, el once en Elche puede convertirse en una declaración de principios.
El domingo, a las 21.30, no solo arranca la defensa del título. Puede ser también la noche en que el Barça confirme que su gran “fichaje” para el centro del campo no llegó del mercado, sino del mismo lugar de siempre: La Masia.






