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Mourinho afirma que la plantilla del Real Madrid está cerrada

José Mourinho se plantó ante los micrófonos con un mensaje claro: el Real Madrid no va a vivir pendiente de Rodri. El técnico portugués se declaró “muy feliz” con el grupo que tiene y dio por “cerrada” la plantilla, pese a que el centrocampista terminó fichando por el Barcelona.

El club blanco ha agitado el mercado este verano. Han llegado seis futbolistas, con el fichaje récord de Yan Diomande como bandera, además de Bernardo Silva y Marc Cucurella entre las incorporaciones más sonoras. Un lavado de cara profundo. Pero con una zona apenas retocada: el centro del campo.

El intento por Rodri se cayó, y ahí se quedó el asunto. Más allá de la llegada de Bernardo Silva, ex cerebro del Manchester City, el Madrid no ha añadido más piezas a una medular que ya no tiene a Toni Kroos y que pronto perderá también a Luka Modric, cuya salida está fijada para 2025. El resultado se ha notado: al equipo le está costando mandar en los partidos.

“En mi cabeza, la plantilla está cerrada”

Mourinho, sin embargo, no transmite inquietud. Todo lo contrario.

“Para mí la plantilla está cerrada, pero el mercado sigue abierto: nunca sabes si un jugador puede venir y decir ‘me han dejado dos veces en el banquillo y me quiero ir’”, lanzó el entrenador el martes, dejando una pequeña rendija abierta solo a lo imprevisible.

“En teoría, no habrá más operaciones… pero siempre puede pasar algo. En mi cabeza la plantilla está cerrada y no he pedido a nadie. Estoy muy feliz con los jugadores que tengo”, insistió.

De momento, el equipo responde en el marcador. El Madrid arrancó LaLiga con un triunfo agónico por 2-1 en el campo del Espanyol, resuelto en el tramo final. En ese estreno, Mourinho apostó por un centro del campo con Bernardo Silva y Federico Valverde compartiendo zona interior, una mezcla de pausa y despliegue físico para sostener al equipo en un contexto incómodo.

Tchouameni, entre la paciencia y la necesidad

La siguiente parada llega este miércoles ante la Real Sociedad, y ahí Mourinho no contará todavía con Aurelien Tchouameni. El francés, pieza clave como mediocentro defensivo, sigue sin estar listo.

“Tiene un problema, el tiempo de vacaciones no fue suficiente para que se recuperara. Al ver que se acercaban los partidos, el jugador quiso intentarlo… pero hemos decidido que no se puede empezar una temporada sufriendo”, explicó el técnico.

La idea es clara: nada de forzar en agosto. “Puedes terminar una temporada sufriendo, los dos últimos meses, pero no puedes empezar en agosto sin estar al 100 por ciento. Así que decidimos, con él, el cuerpo técnico y el departamento médico, que vuelva cuando esté al 100 por ciento”, detalló Mourinho.

La decisión subraya una apuesta por el largo plazo. El Madrid necesita a Tchouameni entero para sostener una medular en transición, no a medio gas en el primer mes de competición.

Valverde, dueño del carril central

En ese escenario, el nombre de Federico Valverde gana peso. Mourinho dejó claro que ve al uruguayo donde él se siente más futbolista: en el centro.

“Para mí es un jugador para el centro del campo”, afirmó, rompiendo con la imagen de comodín que arrastra desde hace años, cuando fue utilizado como lateral derecho o extremo.

El portugués matizó que su rol puede variar según el rival y el plan de partido: “Dependiendo del oponente y de nuestros objetivos, puede estar más fijo en su posición o tener más movilidad”. Pero siempre partiendo desde dentro, no pegado a la banda.

Posiciones líquidas en un fútbol distinto

Mourinho fue un paso más allá y dibujó su visión del fútbol actual. Menos etiquetas, más dinámicas.

“No quiero identificar a Tchouameni como el ‘6’, a Camavinga como el ‘6’, a Fede como el ‘8’, a Bernardo como el ‘10’… las cosas se diluyen durante los partidos”, remarcó.

Su mensaje encaja con la realidad de un Madrid que ya no puede apoyarse en el control quirúrgico de Kroos y Modric. Ahora, la estructura se sostiene sobre futbolistas capaces de ocupar varios registros en un mismo encuentro, de cambiar de altura y de rol sin perder el hilo del juego.

Mourinho lo asume, lo abraza y, al menos de puertas afuera, no pide más. La plantilla, dice, está cerrada. La pregunta es si también lo está la brecha que ha dejado en el centro del campo la salida de sus dos últimos grandes directores de orquesta.