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Vietnam se corona campeón de la ASEAN Championship 2023

HANOI (Vietnam) — Vietnam volvió a coronarse en el Sudeste Asiático y esta vez lo hizo haciendo historia. Defendió con éxito el título de la ASEAN Championship por primera vez, encadenó su segundo trofeo consecutivo y levantó su cuarta corona regional tras empatar 2-2 ante Tailandia en un vibrante duelo en el Mỹ Đình National Stadium, suficiente para cerrar la final con un 4-2 global.

Un inicio hostil en casa

El 2-0 logrado en la ida en el Rajamangala Stadium de Bangkok les daba un colchón importante. El ambiente en Hanói era de fiesta anticipada. Pero Tailandia salió a jugar como si nada de eso importara.

Desde el primer silbatazo, el equipo de Anthony Hudson mostró exactamente lo que había prometido en la rueda de prensa previa: valentía, intensidad, cero miedo al escenario. Y el golpe llegó pronto.

A los 12 minutos, el estadio quedó helado. Tras una larga elaboración por la derecha y un giro hacia atrás para buscar espacio, el central Nattapong Sayriya puso un envío profundo al área. El control de Seksan Ratree no fue limpio, pero sí lo suficientemente bueno para desviar la pelota hacia Yotsakorn Burapha. El atacante no dudó: derechazo de primera, fuerte, abajo. Lê Giang Patrik alcanzó a tocar, pero no a detener. 0-1 y silencio en gran parte de los 38.646 aficionados presentes.

El gol encendió a Tailandia. Se soltó, adelantó líneas, empezó a creer. Aun así, el siguiente gran aviso fue de Vietnam.

Phan Tuấn Tài, muy fino por la izquierda, lanzó un centro delicioso que eliminó de la jugada a tres rivales. Al otro lado apareció Rafaelson, que se estiró al máximo para conectar de cabeza. El remate superó al portero, pero se estrelló en el larguero. Un aviso de que la noche no iba a ser sencilla para nadie.

El penal que cambió la historia

Tailandia se marchó al descanso por delante en el marcador del partido. Primer objetivo cumplido. Pero el verdadero momento de quiebre llegó apenas comenzada la segunda parte.

En una contra eléctrica, el balón terminó en los pies de Kakana Khamyok. El joven talento tailandés aceleró, dejó atrás a Trương Tiến Anh y, cuando se metía en el área, sintió el contacto en los talones. El árbitro Darwish Ahmed Eisa señaló el punto de penal sin dudar.

Era la ocasión perfecta para igualar el global. Kakana tomó la pelota, respiró, se colocó. Y la mandó muy por encima del travesaño. Una oportunidad de oro, desperdiciada en el minuto 48. El gesto de sus compañeros lo decía todo.

Vietnam no perdonó el regalo.

Cuatro minutos después, Phan Tuấn Tài volvió a aparecer como puñal por la izquierda, esta vez tras un cambio de orientación exquisito de Nguyễn Hoàng Đức. El lateral controló y puso un centro raso y preciso hacia Hêndrio. El brasileño-vietnamita definió de primera con el interior, la pelota pegó en la base del poste y salió disparada cruzando el área pequeña. Ahí, sin esperarlo, apareció el infortunio de Chatchai Budprom: el balón rebotó en sus pies y terminó dentro de su propia portería.

El 1-1 del partido ponía el 3-1 en el global. Tailandia volvía a necesitar dos goles. Y el reloj corría.

Espacios, postes y nervios

Con la obligación de lanzarse al ataque, Tailandia empezó a dejar huecos enormes a su espalda. Vietnam olió sangre.

Hêndrio probó desde fuera del área cerca de la hora de juego, con un disparo que se fue apenas por encima del travesaño. Poco después, Tiến Anh se encontró mano a mano tras recibir por la derecha, recortar hacia dentro y plantarse en el área. Tenía el ángulo, tenía el tiempo. Su remate, sin embargo, salió desviado. Otra ocasión clarísima desperdiciada, esta vez por los locales.

El poste volvió a ser protagonista en el minuto 69. Vietnam sorprendió con una falta rápida en largo: Đoàn Văn Hậu lanzó por encima de la defensa, Nguyễn Hai Long controló y fusiló. El disparo se estrelló en el palo. El marcador seguía abierto, pero la sensación era que Vietnam tenía el partido donde quería.

El último giro del guion

Cuando el encuentro se acercaba a su desenlace, Tailandia encontró una rendija para soñar. A cinco minutos del final, Jehhanafee Mamah colgó un balón desde la derecha que no parecía especialmente peligroso. Pero Tiến Anh, en una noche complicada en lo individual, falló en el control y dejó el balón muerto en el área. Wanchai Jarunongkran, atento, cazó el regalo y definió raso al rincón.

2-1 para Tailandia en el partido, 3-2 en el global. De repente, la final volvía a estar encendida.

El impulso anímico fue inmediato. Los War Elephants se lanzaron con todo en busca de un gol más que forzara la prórroga. Vietnam se replegó, defendió el área, quemó segundos. El ambiente se tensó.

Y entonces, cuando el reloj ya marcaba el tiempo añadido, llegó la jugada que selló la noche y el título.

En el tercer minuto de descuento, Nguyễn Quang Hải buscó a Rafaelson con un pase largo y esperanzado. Wanchai, el mismo que había devuelto la ilusión a Tailandia minutos antes, se lanzó a cortar el envío desde fuera del área. Su intento de despeje, con la misma pierna derecha que lo había hecho héroe parcial, se convirtió en un disparo perfecto… hacia su propia portería. Autogol espectacular y definitivo.

2-2 en el Mỹ Đình, 4-2 en el global. Tailandia, que ya había fallado un penal clave y había concedido dos tantos en propia puerta, se quedó sin margen para otra reacción.

Vietnam, en cambio, cerró una defensa del título cargada de carácter, pegada y eficacia en los momentos decisivos. Sobre el balance de los dos partidos, pocos pueden discutirlo: el campeón de la ASEAN Championship sigue siendo el mismo. Y ahora la pregunta es cuánto tiempo más podrá este grupo mantener su dominio en la región.