Everton de Moyes busca avanzar en la Copa EFL contra Preston
Miércoles 26 de agosto, 20.00 horas, foco sobre Deepdale. El EFL Cup entra en escena para Preston North End y Everton, pero el partido trae una carga extra: el regreso de David Moyes al banquillo donde empezó a hacerse un nombre entre 1998 y 2002. Esta vez, sin embargo, no hay espacio para la nostalgia. Solo vale ganar.
El Everton aterriza en Lancashire con el viento a favor. Arrancó la Premier League con un sólido 2-0 ante Crystal Palace en Goodison Park, una victoria que no solo dio tres puntos, también dejó la sensación de un equipo afinado y competitivo desde el primer día. No todos los clubes de la élite pudieron decir lo mismo en la primera jornada.
Un Everton en marcha y con fondo de armario
Ante Palace, el conjunto de Moyes pasó algún apuro en la primera parte. Las Águilas desperdiciaron dos ocasiones clarísimas para adelantarse. Ahí el Everton se tambaleó, pero no cayó. Se asentó, subió líneas y el partido cambió en cuanto Kiernan Dewsbury-Hall abrió el marcador con un disparo exquisito. Desde ese momento, no miró atrás.
Con la visita a Bournemouth en la Premier asomando el sábado, es probable que Dewsbury-Hall y algún otro titular tengan descanso en Deepdale. Aun así, el técnico escocés sabe bien lo que significa para la grada blue una buena carrera copera. No se espera un once experimental sin red: la idea pasa por una alineación con experiencia, jerarquía… y mucha pólvora en el banquillo.
Los datos avalan la ambición: el Everton ha estado presente en todos los sorteos de tercera ronda de la Copa de la Liga desde 2002. El listón mínimo está claro: seguir apareciendo en ese bombo.
Una de las caras que apunta a titular es Beto, delantero poderoso, referencia física y aérea, máximo goleador liguero del equipo la pasada temporada con nueve tantos. No es un definidor infalible, pero vive en el área, genera ocasiones y, con minutos desde el inicio, tiene muchas papeletas para romper el hielo en Deepdale.
Preston, sin gol y con dudas
El panorama en Preston es muy distinto. Dos jornadas de Championship, dos derrotas y ninguna señal de que el equipo esté cerca de su mejor versión. Primero cayó 2-1 en el derbi ante Bolton, penalizado por una primera parte flojísima. Después, el golpe fue más duro: 1-3 en casa contra Wolves, un marcador que incluso se quedó corto respecto a la sensación de superioridad visitante.
Los de Paul Heckingbottom se vieron 0-3 abajo y superados por completo antes de que Jordan Thompson maquillara el resultado con un tanto en el descuento. El problema no es solo defensivo. Falta filo arriba, y cada partido parece confirmarlo.
Los números no engañan: 55 goles en 46 partidos ligueros el curso pasado, un registro discreto, y ahora sin su máximo artillero. Lewis Dobbin, autor de diez tantos, regresó de su cesión desde Aston Villa para marcharse definitivamente a Southampton este verano. Otro foco de gol, Milutin Osmajic, que firmó ocho dianas en liga, ni siquiera entró en la convocatoria del fin de semana, reservado ante su inminente traspaso a Genoa.
El único nueve puro de la plantilla, Jusef Erabi, tuvo que abandonar el campo a mitad de la segunda parte frente a Wolves. Es duda para recibir al Everton. La línea de ataque se queda en los huesos justo cuando más falta hace.
Heckingbottom, cuestionado y con urgencia de resultados, espera un aluvión de movimientos en el tramo final del mercado que le devuelva competitividad. Pero el calendario no espera. El fin de semana llega una salida clave a Charlton, y el técnico podría dosificar esfuerzos en la Copa, priorizando la necesidad inmediata de sumar puntos en liga.
Profundidad contra necesidad
La diferencia de fondo de armario entre ambos equipos es evidente. Mientras el Everton puede rotar sin perder demasiada calidad, Preston se ve obligado a encajar piezas y sobrevivir con lo justo.
Las estadísticas recientes refuerzan la sensación de desigualdad:
- Preston ha perdido cinco de sus últimos siete partidos.
- Lleva 18 encuentros seguidos sin dejar su portería a cero.
- Ha encajado el primer gol en siete de sus últimos ocho duelos.
- Everton ha marcado en ocho de sus nueve últimos compromisos.
Todo apunta a un guion reconocible: un Preston obligado a resistir, un Everton manejando tiempos y buscando gol con paciencia. Si el partido se abre pronto, el choque puede inclinarse con claridad hacia el lado visitante.
Posibles onces y protagonistas
En Preston, las bajas marcan la pizarra. Brad Potts está descartado y Theo Carroll será evaluado por un problema de tobillo. Erabi, tocado, podría no arriesgar.
Once probable de Preston (4-2-3-1): Iversen; Pol Valentin, Storey, Gibson, Vukcevic; McCann, Thompson; Burgzorg, Devine, Small; Lang. Banquillo: Clarke, Hughes, Lindsay, Leroy, Erabi, Gryba, Moran.
En el Everton, Moyes piensa en “refrescar” sin desarmar al equipo. Timothy Iroegbunam sigue fuera por problemas en el aductor y Christian Norgaard todavía no está a tono en cuanto a ritmo competitivo.
Once probable del Everton (4-2-3-1): Pickford; Patterson, Tarkowski, Keane, Mykolenko; Armstrong, Hackney; Ndiaye, Alcaraz, Johnson; Beto. Banquillo: Dibling, Dewsbury-Hall, Barry, Branthwaite, Garner, Rohl, George.
Un nombre propio sobresale en el lado local para otro tipo de apuesta: Jordan Storey. El central vio diez amarillas la pasada temporada y se perfila para una noche de mucho trabajo ante Beto y compañía. El contexto invita a pensar en intervenciones al límite.
Clave táctica y horizonte de la eliminatoria
El Everton llega con una idea clara: controlar, imponer jerarquía y no dar vida a un rival tocado. Si se adelanta, el precedente estadístico de Preston encajando siempre el primer golpe invita a pensar en un partido muy cuesta arriba para los de Heckingbottom.
Para el técnico local, el dilema es evidente: ¿arriesgar con todo para buscar un golpe anímico en Copa o guardar piezas pensando en Charlton y en la larga batalla de la Championship? La grada de Deepdale quiere una reacción ya. La tabla de la liga, también.
Moyes, mientras tanto, vuelve al escenario donde empezó a forjar su carrera, pero ahora con el papel del grande que no puede fallar ante un equipo en problemas. El Everton se ha acostumbrado a ver su nombre en el sorteo de tercera ronda. La cuestión es si Preston tiene suficiente pólvora y fe para romper esa costumbre en una noche que, para uno u otro, puede marcar mucho más que un simple pase a la siguiente fase.





