Stuttgart y Everton: Un amistoso lleno de espectáculo
El sol cae a plomo sobre el MHPArena, a orillas del río Neckar, y el ambiente no tiene nada de amistoso de pretemporada. Stuttgart ha decidido montar un show. Y no uno cualquiera.
Cuarenta y cinco minutos antes del inicio, las luces, la música y los fuegos artificiales convierten la presentación del equipo local en algo más propio de una velada de boxeo que de un amistoso veraniego. Cada jugador de VfB Stuttgart recibe su propia entrada, su canción, su anuncio personalizado. El desfile arranca, cómo no, con la mascota: Fritzle, un caimán que se pasea como estrella principal, incluso posando con un robot en una de las imágenes que circulan por el estadio. Alemania, versión 2024.
Mientras tanto, los futbolistas de Everton salen a calentar casi a escondidas. Sin fanfarria, sin música, sin fuegos. Solo el murmullo del público, más pendiente de las entrevistas que el maestro de ceremonias local realiza a pie de césped. El contraste es tan evidente como divertido: héroes locales a un lado, un rival de Premier League entrando en silencio al otro.
El eco del Mundial y un ausente ilustre
Entre las ovaciones, hay una ausencia que no pasa desapercibida: Bilal El-Khannouss no entra en la convocatoria de Stuttgart. El marroquí, uno de los nombres propios por sus actuaciones en la Copa del Mundo, no está disponible para este duelo, aunque ya ha recibido su bienvenida de héroe en días anteriores. Hoy, el protagonismo recae en otros.
Everton, por su parte, llega con la mirada puesta en algo más que el calor sofocante del sur de Alemania. Este es su segundo amistoso en territorio germano tras el 2-1 en Hamburgo y una nueva oportunidad para que Sean Dyche mida piernas, sistemas y jerarquías en el vestuario.
Branthwaite y O’Brien, una pareja que muchos querían ver
La alineación visitante ofrece una pista clara de por dónde va la tarde. Jarrad Branthwaite y Jake O’Brien aparecen juntos en el eje de la zaga. Es la combinación que buena parte del entorno pedía ver y que ahora por fin se prueba de inicio. Branthwaite, además, enlaza titularidades en fines de semana consecutivos, una señal positiva de que su puesta a punto avanza al ritmo adecuado.
O’Brien, esta vez, ocupa su hábitat natural: el centro de la defensa. Ese movimiento obliga a buscar un “apaño” en el lateral derecho. El elegido es Merlin Röhl, convertido en pieza fuera de posición para tapar el hueco en una banda donde el club todavía no ha encontrado el refuerzo que tanto se reclama. El debate por el nuevo lateral ha llegado incluso a la política, con el propio primer ministro Andy Burnham opinando sobre la necesidad de incorporar a alguien para ese costado.
En el centro del campo, otra incógnita táctica: la estructura se parece más a un 4-3-3 que a un 4-2-3-1, con Iroegbunam, Armstrong y Hackney formando un trío que apunta a tener peso en la circulación y la presión. El hecho de que Hackney también sea titular, igual que Branthwaite, refuerza la sensación de que los jugadores clave van dejando atrás cualquier duda física.
Dibling busca su momento
Entre los nombres propios del once azul, uno destaca por lo que puede significar en este tramo de verano: Dibling. Su presencia desde el inicio se lee como una apuesta. Esta semana, este escenario, pueden ser el punto de partida ideal para que encuentre forma, confianza y un lugar más claro en los planes del técnico.
Arriba, el experimento continúa. Beto y Thierno Barry siguen con su reparto de minutos en la punta del ataque, alternándose en la tarea de liderar la línea ofensiva. No hay un dueño indiscutible del puesto; hay un pulso abierto que se alimenta de cada minuto y de cada balón que pasa por el área rival.
Un ojo en Stuttgart, otro en Goodison
Mientras todo esto ocurre en Stuttgart, la agenda del club se reparte. En Goodison Park, Preston North End se mide a Huddersfield Town en la Carabao Cup a las 15:00. El regreso del fútbol masculino sénior al histórico estadio tiene un matiz especial: el nuevo césped de Deepdale todavía se está asentando, así que la “Grand Old Lady” vuelve a acoger un partido por primera vez desde el 2-0 ante Southampton del 18 de mayo del año pasado.
En el MHPArena, sin embargo, la atención se concentra en el vestuario visitante. Las primeras imágenes desde dentro muestran la ropa ordenada, las botas alineadas, todo listo para un examen más serio de lo que indica el cartel de “amistoso”. Falta una hora para el inicio y la pregunta es simple: ¿quién se habrá ganado el derecho a arrancar el encuentro?
Desde Hamburgo a Stuttgart, con Nørgaard y sin lateral
Desde el triunfo en Hamburgo, el club ha incorporado a Christian Nørgaard, otro matiz importante en la configuración del centro del campo. El danés llega para dar solidez, jerarquía y alternativas en una zona clave. Aun así, el agujero en el lateral derecho sigue abierto. No hay fichaje, no hay solución definitiva. Solo parches, como el de Röhl hoy, y un debate que no se apaga ni en verano.
En la grada de prensa, Joe Thomas observa el cuadro completo: un estadio que mezcla lo clásico y lo moderno, un calor que aprieta, una afición local que convierte un amistoso en evento y un Everton que, lejos de casa, intenta encontrar ritmo, automatismos y respuestas.
La pretemporada no da puntos, pero sí pistas. Y en una tarde abrasadora en el sur de Alemania, entre caimanes, fuegos artificiales y once decisiones de entrenador, esas pistas empiezan a marcar el camino de lo que está por venir.






