Ron Jans y el sufrimiento de Anthony Correia en FC Utrecht
Ron Jans no pudo esconderlo en NOS Studio Sport: le duele ver a Anthony Correia hundido en el banquillo de FC Utrecht. La goleada por 1-6 encajada ante PSV ha convertido el arranque de temporada en un pequeño infierno en la Domstad.
“Lo tengo que decir, me duele”, confesó Jans. “Porque yo tuve una época fantástica en FC Utrecht. Así que ahora tienen que mantenerse unidos y pelear”. No hablaba desde la distancia, sino desde la experiencia.
Recuerdos de una mala racha
Jans sabe perfectamente lo que es mirar la clasificación y ver números que pesan. La temporada pasada encadenó nueve partidos sin ganar al frente de Utrecht. Nueve. Suficiente para que cualquier entrenador empiece a dudar… o a derrumbarse.
“Veo esas imágenes de Correia y de Willem Janssen. Y yo me vi igual en enero”, recordó. “Aquello tampoco estuvo bien, pero entonces pensé: hola, si el líder tiene esa cara…”. Esa autocrítica fue el punto de giro.
Al día siguiente llevó esas imágenes al vestuario. Sin paños calientes. “Les dije: ‘Escuchad, así es como estoy en ese momento, pero ahora nos mantenemos juntos y vamos a pelear. Vamos a salir de esta’”. El mensaje caló. Y la dinámica cambió.
Un consejo directo para Correia
Para Jans, la situación actual de Correia es dolorosa, pero no definitiva. El exentrenador de Utrecht ve un espejo, no un caso perdido.
“Eso también se ve ahora”, apuntó, enlazando su experiencia con la del actual técnico. “Luego solo tiene que pasar en el siguiente partido”. Su consejo, claro: mantenerse positivo, cerrar filas y no dejar que el lenguaje corporal hunda aún más al equipo.
Utrecht, contra el abismo temprano
La realidad, sin embargo, es cruda: FC Utrecht es penúltimo en la Eredivisie, con solo un punto en las primeras cuatro jornadas. Un balance que aprieta el margen de error cuando la temporada apenas empieza a tomar forma.
La próxima semana, en casa, llega Go Ahead Eagles. No será una final en términos matemáticos, pero sí en términos de ambiente, confianza y autoridad del entrenador.
Correia ya ha visto las imágenes de su propio gesto derrotado. La cuestión ahora es otra: ¿qué cara mostrará su equipo cuando vuelva a sonar el pitido inicial en Utrecht?






