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Rangers escala al segundo puesto tras victoria sobre Motherwell

Naderi aprovecha el regalo y lanza a Rangers al segundo puesto

Un solo error, un solo gol. Y Rangers ya mira a todos desde arriba, salvo a uno, en la Scottish Premiership.

Ryan Naderi salió desde el banquillo por obligación y acabó siendo la solución. Aprovechó un fallo grotesco en la zaga de Motherwell para firmar el 1-0 en Ibrox, un marcador corto para lo que fue el dominio local, pero suficiente para escalar al segundo puesto.

Un inicio torcido y un héroe inesperado

Derek McInnes vio todo desde la grada, cumpliendo el segundo partido de su sanción de dos encuentros por los comentarios que realizó la temporada pasada cuando dirigía a Hearts. Ni siquiera podía bajar a la banda para calmar los nervios cuando, a los nueve minutos, todo pareció torcerse.

Lawrence Shankland, su capitán y referencia ofensiva, se llevó la mano al muslo y empezó a cojear. Lesión muscular, sin contacto, con el recuerdo inmediato de la dolencia que ya arrastró en Hearts. Cambio obligado. Entra Naderi.

Y casi sin tiempo para acomodarse, el partido le cayó en las manos.

Motherwell había arrancado mejor, con personalidad y sin complejos. Pero sus centrales se complicaron solos. Un par de controles imprecisos, un balón dividido que acaba atrás, y la pelota llega a los pies del guardameta Alex Paulsen. En lugar de despejar, intenta regatear en el borde del área a un delantero que llega a toda velocidad.

Error fatal.

Naderi le roba el balón en la frontal, se lo lleva con decisión y empuja suave a puerta vacía. Gol a los 12 minutos. De los que se recuerdan mucho tiempo en un vestuario y en una portería.

Pandur sostiene, Motherwell perdona

El tanto cambió el paisaje. Rangers ganó metros, confianza y agresividad. Pero Motherwell no se desmoronó y encontró espacios para amenazar. Ahí apareció Ivor Pandur.

Primero, el portero de Rangers voló para negarle el gol a Regan Charles-Cook, que había armado un disparo potente y colocado. Poco después, reaccionó rápido abajo a su derecha para sacar un remate de Alex Lowry tras una contra bien llevada por los visitantes. Dos intervenciones que sostuvieron la ventaja cuando el duelo todavía estaba abierto.

La presión local, sin embargo, también generaba sus propios momentos de ruptura. Djeidi Gassama atacó un centro de Dan Neil dentro del área y Tom Sparrow llegó tarde, torpe, arrollándolo. Penalti claro a la media hora.

Con Shankland ya en el vestuario, el balón fue para Minsu Kim. Tomó carrera, eligió lado… y falló. Disparo cruzado, demasiado abierto, que se marchó fuera. Una oportunidad de oro desperdiciada para ampliar la renta y calmar a Ibrox.

Minsu tendría más. En la primera mitad ya había cabeceado directo a las manos del portero en una ocasión muy franca. En la segunda, Paulsen se rehízo de su error inicial con una gran parada ante el surcoreano, cuya volea potente dejó un rebote envenenado que acabó estrellándose en el poste. El delantero se marcharía sustituido sin premio, pese a haber estado en el centro de casi todas las ocasiones claras de Rangers.

Ocasiones para sentenciar… y tensión hasta el final

Con el paso de los minutos, Rangers fue encerrando a Motherwell. McInnes, desde la distancia, movió el banquillo: además de la entrada de Naderi, dio minutos a Daisuke Yokota y al debutante Kevin Kelsy, buscando piernas frescas para rematar el partido.

Las opciones llegaron. Nico Raskin vio cómo un defensa sacaba su disparo sobre la línea cuando Ibrox ya cantaba el segundo. Yokota, poco después, se encontró con el gol de cara y lo mandó fuera con un remate mordido. Dos avisos claros de que el marcador se quedaba corto.

Kelsy también tuvo la suya. Balón franco, buena posición, tiempo para armar la pierna… y el tiro se fue alto. El estreno del atacante pudo ser perfecto; se quedó solo en prometedor.

Mientras tanto, Motherwell seguía vivo. No por juego, sino por pura matemática: un solo gol de diferencia. El equipo de Alfred Johansson, que reconoció que Rangers fue mejor y mereció los tres puntos, no encontró la precisión necesaria en los últimos metros para castigar la falta de pegada local.

McInnes, entre la preocupación y la ambición

El técnico de Rangers no escondió su inquietud por el estado de Shankland, al que ve ante una posible lesión muscular importante y quizá relacionada con la que ya sufrió en Hearts. El delantero estaba en buen momento y se había beneficiado del impulso ofensivo del equipo en este inicio de curso.

Pero McInnes también miró al resto. Señaló el rendimiento de Naderi, autor del gol decisivo, y la buena impresión de Kelsy en su debut. Habló de “calidad” en la plantilla y de un rendimiento colectivo que, según él, fue “más fuerte de lo que indica el 1-0”, subrayando cómo lograron limitar a un Motherwell al que considera un rival de nivel.

Johansson, por su parte, se negó a cargar las tintas sobre Paulsen pese al error que decidió el choque. Defendió a su portero, recordó sus actuaciones anteriores y se quedó con la sensación de que, incluso en un “mal día”, su equipo generó ocasiones suficientes como para cambiar la historia del partido.

Rangers, mientras tanto, se instala en la zona alta con la sensación de que tiene margen para crecer, pero también con una advertencia clara: si sigue perdonando tanto, ¿cuánto tardará en aparecer un rival que sí castigue cada fallo?