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Rangers y el Gol Decisivo de Miovski: Un Alivio en Ibrox

Cuatro minutos pueden ser una eternidad en fútbol.

En Ibrox, ese tramo final separó el ruido de los abucheos del rugido de la liberación. Si Bojan Miovski no hubiera aparecido en el tiempo añadido con un remate frío y preciso ante St Mirren, la conversación posterior habría girado en torno a la bronca del público y a los huecos en las gradas, ya medio vacías por la frustración ante una segunda parte deshilachada.

En lugar de eso, los últimos 270 segundos pasaron sin respuesta visitante y el estadio estalló en celebraciones desatadas, más propias de una final de copa que de una tarde de liga en septiembre. No era euforia pura. Era alivio. Un suspiro colectivo. Y una pregunta inevitable: ¿qué significa realmente este gol para el Rangers de Derek McInnes, que encara ahora un doble duelo con Celtic que puede marcar su temporada?

Un gol que pesa más que tres puntos

La importancia del tanto de Miovski va mucho más allá del marcador.

Con Celtic imponiéndose por el mismo resultado ante St Johnstone en Perth y manteniendo su pleno de victorias en liga, Rangers estaba a minutos de quedarse a siete puntos del vigente campeón apenas en la sexta jornada. Un abismo prematuro. Un golpe psicológico tremendo justo antes de medirse al equipo de Martin O’Neill en el Premier Sports Cup el domingo y de visitar Celtic Park en Premiership una semana después.

Ese escenario quedó aparcado. De momento.

Rangers encadena ya cinco partidos sin perder en casa, con cuatro triunfos consecutivos desde la derrota ante Hibernian del mes pasado, un tropiezo que disparó las dudas sobre McInnes tras la eliminación en competiciones europeas. El técnico, con números en la mano, puede defenderse:

“Si lo reduces a lo esencial, seis victorias de siete, cuatro triunfos seguidos. No hemos encajado ningún gol salvo un autogol”, recordó el exentrenador de Heart of Midlothian.

Los datos sostienen el discurso. El juego, no siempre.

Desde el 5-1 a St Mirren en la Copa de la Liga en su anterior visita a Ibrox, las cuatro victorias ligueras han llegado por la mínima. Señal de solidez. También de que este Rangers todavía está en construcción.

“Creo que conseguimos lo que merecimos, admitiendo que St Mirren tuvo un periodo de 20 minutos en la segunda parte en el que fueron mejores que nosotros”, explicó McInnes a BBC Scotland. “Jugaron con más creencia, vinieron a por nosotros y nosotros cometimos muchísimas malas decisiones”.

Durante una hora, el guion fue otro.

“Pensé que la actuación en la primera hora fue muy fuerte, especialmente en la primera parte, en la que absolutamente arrasamos a St Mirren”, insistió. “Estaba muy contento con el rendimiento, pero con 0-0, como entrenador rival, cuando te han pasado por encima y no te han castigado, eso te da fuerza y fe para creer que puedes sacar algo”.

Tenían razón los dos entrenadores en sus sensaciones. Rangers dominó. St Mirren resistió. Y la ansiedad creció con cada ocasión desperdiciada.

Entre la bronca y la explosión

Los abucheos que empezaban a bajar desde la grada no frenaron la celebración final. McInnes defendió las escenas de locura sobre el césped.

“Los goles en el último minuto son fantásticos para jugadores, entrenadores y aficionados”, dijo. “Preferiríamos no estar en esa situación, pero hay que darle crédito a los jugadores por seguir insistiendo”.

El técnico no se engaña: “Hay obviamente muchas cosas que tenemos que mejorar, pero mientras tanto tenemos que seguir ganando y seguir mejorando si queremos lograr algo esta temporada”.

Andy Halliday, excentrocampista de Rangers, ve brotes verdes.

“Creo que en la primera parte Rangers estuvo realmente bien”, señaló en Sportsound de BBC Radio Scotland. “Han mostrado una gran mejora sin balón en los últimos tres o cuatro partidos. Jugaron con mucha agresividad, mucha intensidad y crearon un montón de ocasiones en la primera parte, pero simplemente no parecen tener esa contundencia en el último tercio”.

Para Halliday, el bajón tras el descanso fue más profundo de lo que admite McInnes.

“No estoy particularmente de acuerdo con la valoración de la segunda parte. Creo que St Mirren tuvo mucho más que un periodo de 20 minutos. Rangers perdió todo el control y se puso un poco desesperado. Fueron demasiado directos demasiado pronto, pero no se les puede quitar mérito: esa insistencia funcionó al final con el balón largo que les dio el gol”.

Un salvador inesperado

La capacidad de McInnes para encontrar gol arriba se ha visto golpeada por las lesiones de larga duración de Youssef Chermiti y del fichaje veraniego Lawrence Shankland, que arrancó el curso como delantero titular. A eso se suma la operación de la reciente incorporación japonesa Daisuke Yokota por una lesión en la ingle. Más pólvora fuera de combate.

En ese contexto, Miovski, que había caído hasta ser la quinta opción en el ataque, se ha convertido de repente en salvavidas.

“Demuestra cómo es el fútbol y lo rápido que puede cambiar”, apuntó Halliday. “Parecía fuera de la foto hace dos o tres semanas y parecía que iba a salir en la ventana de fichajes, pero ha marcado un gol enorme”.

Halliday no espera que el delantero arranque de inicio ante Celtic, pero admite: “Desde luego está mucho más en la foto después de un gol así”.

Hasta ahora, McInnes ha apostado por Ryan Naderi y Kevin Kelsy, el fichaje caro desde Portland Timbers. La jerarquía estaba clara. Hasta este fin de semana.

“Es típico del fútbol que hace unas semanas Bojan pareciera tan lejos de todo”, reconoció el propio McInnes. “Pero, si lo reduces a los números, sus goles por minuto en la Premiership están a la altura de Lawrence Shankland”.

El técnico sabe lo que tiene entre manos.

“Estaba encantado cuando heredé a alguien como Bojan, que conoce bien la Premiership escocesa y es un goleador y que, jugado de la manera adecuada y con el compañero adecuado, es capaz de marcar goles”.

El domingo, en un cuarto de final de copa ante Celtic que llega cargado de contexto, se verá si ese gol agónico fue solo un alivio momentáneo o el punto de giro de un Rangers que aún busca su verdadera cara.