PSG acelera negociaciones para blindar a Kvaratskhelia
En París han pisado el acelerador. El PSG trabaja a contrarreloj para firmar cuanto antes un nuevo y jugoso contrato con Khvicha Kvaratskhelia, a pesar de que el georgiano ya tiene vínculo asegurado hasta 2029. Sobre el papel no hay urgencia. En los despachos, sí. Y mucha.
Según informa L'Équipe, todo gira alrededor de una fecha: la próxima gala del Balón de Oro, prevista para el mes que viene. Kvaratskhelia se ha colado con fuerza entre los grandes favoritos al premio y esa posibilidad ha encendido todas las alarmas en el club. Luis Campos, director deportivo, ha decidido actuar ya para evitar que el coste de una renovación futura se dispare.
La cúpula parisina teme el escenario más evidente: sentarse a negociar con un futbolista recién coronado como mejor jugador del mundo. Esperar podría salir carísimo. El plan es claro: ofrecer de inmediato un contrato de máximo nivel, con una subida salarial acorde a su estatus y una prima muy importante en caso de que finalmente levante el Balón de Oro.
La lógica del club es simple: es mucho más seguro cerrar el acuerdo ahora que hacerlo cuando el trofeo esté en sus manos. Porque si Kvaratskhelia conquista el galardón antes de firmar, las pretensiones económicas de su nuevo agente, Moussa Sissoko, podrían multiplicarse de forma brutal.
El hombre que cambió la cara del PSG
Desde que llegó procedente del Napoli en enero de 2025, por una cifra elevada que hoy ya parece barata, Kvaratskhelia ha cambiado el paisaje del PSG. No solo suma goles y asistencias. Cambia partidos. Sobre todo cuando el nivel del rival se dispara.
En las grandes noches europeas ha sido el futbolista que marca la diferencia. El que aparece cuando el resto se encoge. Su impacto ha sido tan profundo que en el club se habla de un “antes y después” desde su aterrizaje en la capital.
Su estatus se disparó definitivamente tras su papel clave en el ansiado doblete europeo del PSG. Ese éxito terminó de consolidarlo como superestrella mundial y, al mismo tiempo, elevó aún más su valor de mercado. Los grandes de Europa han optado por mantenerse al margen, conscientes de que es un jugador considerado intocable en París. Pero dentro del propio club asumen que su salario ya no puede seguir anclado en las cifras anteriores.
Un mes para decidirlo todo
Con ese contexto, el PSG se ha impuesto un plazo interno: un mes para cerrar las negociaciones. Nada de sagas interminables. Nada de culebrones que se prolongan verano tras verano.
El recuerdo de las conversaciones enrevesadas para retener a Ousmane Dembélé todavía escuece en la directiva. Aquel proceso, mucho más complejo de lo previsto, ha servido como aviso serio: no quieren volver a quedar atrapados en una negociación que se les vaya de las manos.
La gran incógnita ahora es la respuesta del entorno de Kvaratskhelia. Su campamento, descrito como exigente y muy firme en las condiciones, no tiene por qué aceptar sin más este calendario impuesto por el club. Pueden esperar, observar qué ocurre en la gala del Balón de Oro y regresar a la mesa con aún más fuerza.
El PSG, sin embargo, mantiene una postura dura. Tras el interminable caso Kylian Mbappé y su salida, en el club han trazado una línea roja: no permitir que un jugador vuelva a tener el control absoluto de las negociaciones salariales. Esta vez, dicen en privado, será el PSG quien marque el ritmo.
La batalla, en realidad, ya ha empezado. Y el reloj corre.






