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Mourinho destaca el cambio en el vestuario del Real Madrid

Mourinho se aparta del foco: “No he hecho nada, el grupo es fantástico”

José Mourinho, siempre en el centro de casi todo, esta vez se corrió a un lado. El técnico del Real Madrid aseguró que no ha tenido que ejercer de mediador entre Aurélien Tchouameni y Fede Valverde, pese a la tensión que marcó su relación la temporada pasada.

Ambos protagonizaron dos incidentes en mayo, uno de ellos tan serio que terminó con Valverde en el hospital por un golpe en la cabeza. Aquello dejó la sensación de una grieta profunda en el vestuario blanco.

Hoy, el paisaje es otro.

De las fricciones al abrazo

El verano cambió el tablero. Tchouameni firmó un nuevo contrato y Valverde heredó el brazalete de capitán tras la salida de Dani Carvajal. Con esos movimientos, el ecosistema del vestuario se reordenó. Y, según Mourinho, el clima interno dio un giro radical.

“Yo no he hecho nada. Ellos lo han hecho todo”, explicó el portugués antes del duelo ante Rayo Vallecano. “La empatía dentro del grupo hoy, la amistad, la forma en que trabajan juntos, la frustración cuando salen porque nadie quiere ser sustituido, pero aun así apoyando al compañero, el que entra en el último minuto… el grupo es fantástico”.

La reconciliación no se quedó en palabras. Se vio, con cámaras y testigos, en la reciente victoria del Madrid en Champions League ante Inter Milan. Tchouameni, recién regresado de su participación en el Mundial y en su primera aparición de la temporada, entró en la recta final del partido en lugar de Trent Alexander-Arnold. Al acabar, se abrazó con Valverde sobre el césped. Un gesto simple, pero elocuente.

Mourinho confesó que estaba preparado para intervenir si el conflicto seguía vivo tras los compromisos internacionales. No hizo falta.

“Si yo no supiera nada, si entrara al vestuario sin conocer la situación, pensaría que son grandes amigos”, admitió en sala de prensa. “Cuando volvieron del Mundial, obviamente estaba atento para ver si necesitaba actuar como pacificador, pero no tuve que hacer nada”.

Vinicius, en el punto de mira… y bajo el escudo de Mourinho

Con el centro del campo en calma, Mourinho aprovechó para encarar otro foco de debate: Vinicius Jr. El brasileño, que cerró un verano lleno de rumores sobre su futuro firmando un contrato de larga duración hasta 2032 el mes pasado, ha arrancado la campaña con menos ruido del esperado: solo un gol en cinco partidos entre todas las competiciones.

Las dudas externas chocan con la convicción interna del técnico. Para Mourinho, el Vinicius que decide eliminatorias aún no ha aparecido… pero está a la vuelta de la esquina.

“El mejor Vinicius llegará pronto. El del año pasado, cuando el Bernabéu estaba aterrado contra Benfica y él terminó ganando la eliminatoria. Ese Vinicius que ganaba partidos él solo todavía no ha llegado. Pero llegará”, lanzó el entrenador.

En una época dominada por los datos, Mourinho se agarró precisamente a los números físicos del brasileño para sostener su discurso. “En una era de datos y estadísticas, está muy cerca de su máxima velocidad. Ha batido sus récords de sprints de alta intensidad, récords de recuperaciones, de recuperaciones en campo rival… Está llegando”.

Las preguntas sobre las críticas de la prensa española encendieron aún más al técnico, que se mostró especialmente combativo. Para él, el ruido que rodea al atacante es el precio de su impacto en el club: tres Ligas, dos Champions League y dos Mundiales de Clubes de la FIFA, entre otros títulos, avalan al 26‑añero.

Mourinho cerró su defensa con un refrán de su país para explicar el fenómeno Vinicius. “En Portugal hay un proverbio, no sé si es igual en España: ‘solo se tiran piedras a los árboles que dan fruto’. ¿Qué ha hecho Vini aquí en los últimos años? ¿Cuántas Champions League ha ganado? ¿Cuántos goles ha marcado? Es un árbol con muchos frutos. Y la gente le tira piedras porque quiere fruta”.

El mensaje queda claro: el vestuario se ha reordenado solo, las viejas heridas se han cerrado y la gran estrella señalada por fuera sigue blindada por dentro. La temporada apenas empieza. Falta por ver hasta dónde puede llegar este “árbol” cuando vuelva a dar frutos en los grandes noches del Bernabéu.