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Manchester United busca fichar a Camavinga y desafiar a Mourinho

Manchester United prepara un golpe de efecto en los últimos días de mercado: ir a por Eduardo Camavinga y medir la resistencia del Real Madrid. Según informó la cadena española Cadena SER, el club de Old Trafford ha situado al centrocampista francés como objetivo prioritario para reforzar una medular que vuelve a estar en el punto de mira.

Camavinga, de 23 años, llegó al Real Madrid procedente del Rennes en el verano de 2021 y renovó hasta 2029. Un contrato largo, propio de pieza de futuro. Pero su presente invita a las dudas: nuevo entrenador, nuevo reparto de jerarquías y menos protagonismo del esperado en el arranque de curso.

Un contexto nuevo en el Bernabéu

La situación se cruza con un cambio mayúsculo en el banquillo blanco. José Mourinho, viejo conocido de Old Trafford, ha asumido el mando del Real Madrid. El técnico portugués ya había dejado caer que la planificación de entradas estaba prácticamente cerrada para este verano. El escenario era de continuidad, sin grandes sobresaltos.

Sin embargo, una oferta formal por un futbolista que no termina de tener continuidad podría alterar ese guion. La temporada pasada, Camavinga disputó 43 partidos en todas las competiciones, con dos goles y una asistencia. Números respetables, pero su peso competitivo parece haber menguado con el nuevo ciclo: apenas 10 minutos saliendo desde el banquillo en el debut liguero, un 2-1 ante el Espanyol.

Ese detalle ha encendido las alarmas en Inglaterra. Y ha activado a un United que busca algo más que un simple retoque.

El golpe tras la derrota ante Hull

El movimiento por Camavinga no llega en el vacío. Entra en escena tras un aviso serio en el césped: la derrota por 2-0 ante Hull City, un partido que dejó expuestas las carencias en el centro del campo del equipo de Michael Carrick. Falta de control, poca creatividad y demasiadas dudas en la estructura.

En Old Trafford se interpreta que el equipo necesita un salto de calidad, no solo profundidad. Y ahí encaja el nombre de Camavinga: un centrocampista capaz de abarcar metros, ofrecer salida limpia de balón y sostener el ritmo de partidos grandes.

Carrick ya se ha movido con decisión en este mercado. Han llegado Youri Tielemans, Andrey Santos y, más recientemente, Carlos Baleba, fichado desde Brighton tras un seguimiento prolongado. Refuerzos importantes, sí. Pero la posibilidad de incorporar a un futbolista con el palmarés del francés cambia de dimensión cualquier planificación.

Camavinga acumula títulos de peso con el Real Madrid: dos Ligas y dos Champions League, además de otros trofeos. Un bagaje que seduce a un United necesitado de figuras con experiencia en escenarios de máxima exigencia.

Chelsea acecha y el presupuesto aprieta

El United, sin embargo, no está solo en esta carrera. Chelsea también sigue de cerca la situación del internacional francés, atento a cualquier grieta en la postura del Real Madrid.

Desde España se apunta a que los de Old Trafford disponen de unas 80 millones de libras para rematar su mercado. Una cantidad que el club planea repartir entre la ofensiva por Camavinga y la búsqueda de un lateral izquierdo: el elegido es Alejandro Balde, del Barcelona.

La ecuación es clara: dos operaciones de alto nivel, un presupuesto finito y muy poco margen de error. Cada movimiento cuenta.

El vacío en el lateral izquierdo

Mientras se lanza el anzuelo por Camavinga, el United sigue sin resolver un problema que arrastra desde hace meses: el lateral izquierdo. La dirección deportiva ha explorado varias vías para cubrir esa vacante.

El interés en Lewis Hall viene de lejos, mientras que en las últimas semanas han surgido vínculos con Myles Lewis-Skelly, joven talento del Arsenal. Nombres, informes, conversaciones. Pero todavía ningún acuerdo cerrado.

Ese bloqueo convierte los últimos días de mercado en una carrera contrarreloj. El club necesita un lateral. Quiere un centrocampista de élite. Y sabe que Real Madrid y Barcelona no suelen ceder fácilmente a última hora.

Camavinga, con contrato largo y vitrina llena, se ha convertido en el gran examen de la ambición del United. La pregunta ya no es solo si el Real Madrid está dispuesto a escuchar. Es si en Old Trafford se atreverán a ir hasta el límite para cambiar de una vez el rostro de su centro del campo.