Lukaku espera su oportunidad ante España en el Mundial
Romelu Lukaku, el máximo goleador de la historia de Bélgica, vuelve a ver el inicio del partido desde el banquillo. Ni el gol que selló la clasificación ante Estados Unidos en octavos le abre hueco en el once para el cruce de cuartos del Mundial frente a España.
No es una sorpresa dentro del vestuario belga, pero sí un detalle que marca la noche.
El plan con Lukaku está claro desde el inicio del torneo: menos minutos, más impacto. El cuerpo técnico prefiere administrarlo, protegerlo de un desgaste excesivo en un campeonato largo y explotar su potencia en tramos cortos, cuando las defensas ya acumulan kilómetros en las piernas y la línea de fondo se defiende con más instinto que lucidez.
En ese contexto, Bélgica ha encontrado otra vía en ataque. Charles De Ketelaere aprovechó su oportunidad ante Estados Unidos con dos goles y se ha ganado repetir como titular frente a España. El joven delantero llega con confianza y encaja en una idea más ligera, más móvil, que permite a los centrocampistas llegar desde atrás.
El otro movimiento clave está detrás de él. Kevin De Bruyne y Jeremy Doku regresan al once inicial después de empezar en el banquillo en el duelo anterior. Dos piernas frescas, dos perfiles distintos: la brújula y el desborde. Bélgica se agarra a ellos para intentar firmar una de las grandes sorpresas del torneo ante una España que, balón en los pies, suele dictar el ritmo.
Lukaku, mientras tanto, espera. No como castigo, sino como recurso decisivo. Todo apunta a que tendrá su momento cuando el partido se rompa, cuando cada duelo en el área valga una semifinal. Y ahí, con el marcador apretado y las pulsaciones disparadas, pocos delanteros imponen tanto respeto como él.






