ligahoy full logo

El impacto de Gakpo y el futuro de Barcola en Liverpool

El arranque de temporada de Cody Gakpo empieza a tener consecuencias más allá del marcador. No solo porque fue decisivo en el 0-2 de Liverpool ante Ipswich Town en Portman Road, sino porque ya hay voces de peso que dudan de cuánto jugará el flamante fichaje de 123 millones de libras, Bradley Barcola.

Uno de ellos es Jamie Carragher. Y no lo dijo en un plató, sino en sus redes. El excentral de Liverpool fue directo al grano al ver el partido del viernes por la noche: “Barcola is going to struggle to get a game with this version of Gakpo”, escribió en X. Un dardo claro. Y, viendo el nivel del neerlandés, difícil de rebatir.

Un Liverpool distinto desde el primer minuto

El equipo de Andoni Iraola llegó a Suffolk bajo cierta presión. Dos empates a 2-2 ante Newcastle United y Nottingham Forest habían dejado dudas sobre el nuevo proyecto y provocado críticas al técnico. Esta vez, la respuesta fue inmediata.

En nueve minutos, el encuentro quedó encarrilado. Dos zarpazos, dos goles, ambos con la firma combinada de Gakpo y Alexander Isak. El sueco se llevó los focos por el doblete, pero el origen de todo estuvo en el talento del neerlandés.

La acción que quedará en los resúmenes: un pase con el exterior de la bota, milimétrico, filtrado a la espalda de la defensa de Ipswich, que dejó a Isak solo para firmar el segundo. Una jugada que explica por qué en Anfield se cerró la puerta a las llamadas de Manchester City y Tottenham este verano.

Ipswich terminó con 14 remates, pero el marcador nunca pareció peligrar. Liverpool manejó el partido con la tranquilidad de quien sabe que, cuando su ataque conecta, el resto se ordena solo.

Gakpo, intocable para Van Dijk

Dentro del vestuario no hay debate. Virgil van Dijk, capitán y compatriota de Gakpo, no dudó en subrayar su peso en este arranque de curso.

“Cody fue sobresaliente. Es importante para nosotros y lo será también esta temporada”, declaró a Sky Sports. “Lo ha demostrado hoy, la semana pasada con la asistencia y durante los últimos años”.

Gakpo ya había sido uno de los mejores de la pretemporada y de las primeras jornadas. El club decidió retenerlo pese al interés de gigantes de la Premier. Con actuaciones como la de Portman Road, esa decisión se entiende sola. Y, de paso, complica la irrupción inmediata de Barcola, llegado desde Paris Saint-Germain para elevar aún más el nivel ofensivo.

Isak despierta… y avisa

El otro gran nombre de la noche fue Alexander Isak. Tras una primera temporada marcada por las lesiones tras su llegada desde Newcastle United, el sueco necesitaba un partido así. Lo tuvo.

Dos goles, 90 minutos a gran ritmo y la sensación de que por fin se acerca a la versión que justificó su fichaje. Iraola lo sabe y, por eso, sus exigencias van más allá de la estadística.

“Es un jugador enorme para nosotros”, subrayó el técnico. “Mis exigencias con él probablemente no serán sobre los goles. Sé que está en forma y en buen estado. Va a producir números. Mi pelea con él será sobre otras cosas, cómo ayudar al equipo en otras situaciones. Pero es bueno que ya haya jugado dos partidos completos, marcando los goles, así que estoy muy contento de tenerlo”.

El propio Isak puso el foco en el colectivo: “Estábamos esperando la primera victoria. Hablamos de empezar bien el partido, algo que no habíamos hecho recientemente, así que fue perfecto lograr dos buenos goles rápidos”.

Con una pretemporada normal a sus espaldas, el delantero ve a Liverpool acercarse a la idea de Iraola: “Ser ofensivos y atacar la defensa. Creo que lo hicimos. Marcamos dos y podríamos haber marcado más”.

¿Y ahora, Barcola?

Mientras Gakpo multiplica argumentos para ser indiscutible y Isak empieza a justificar su peso en el proyecto, el gran fichaje del verano espera su momento. Bradley Barcola llega con etiqueta de estrella y un precio que obliga a buscarle hueco. Pero el fútbol no entiende de facturas, sino de rendimiento.

Hoy, el puesto lo tiene Gakpo. Y lo tiene con autoridad. Carragher ya ha lanzado el aviso. La pregunta, ahora, es otra: ¿se atreverá alguien a tocar un ataque que, antes incluso del debut de Barcola, ya empieza a funcionar como quería Iraola?