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Golpe brutal a Harry Maguire en duelo contra Everton

Harry Maguire apenas tuvo tiempo de asentarse sobre el césped del Hill Dickinson Stadium antes de vivir uno de los momentos más duros de su temporada. El defensor del Manchester United sufrió una aparatosa lesión facial a los pocos segundos de iniciar el choque de Premier League frente al Everton, tras un violento choque de cabezas con el delantero Thierno Barry.

El central, de 33 años, repetía titularidad después de firmar una actuación clave en la goleada 5-2 ante Ipswich la semana pasada. Allí estuvo en el centro de la acción en el polémico autogol de Jacob Greaves. Hoy, el foco volvió a él por un motivo muy distinto.

Menos de un minuto. Eso es lo que había transcurrido cuando, según informó el diario The Sun, Maguire fue a disputar un balón aéreo con Barry. Perdió el duelo en el salto y cayó fulminado al suelo tras el impacto.

La reacción fue inmediata. Los servicios médicos corrieron hacia el defensa mientras el silencio se imponía en la grada. Desde el primer instante se vio la gravedad del golpe: la sangre empezó a manar de su nariz en cuanto tocó el césped.

Sus compañeros se acercaron de inmediato, formando un pequeño círculo de protección alrededor del internacional inglés. Más de uno miró hacia el banquillo, consciente de que Michael Carrick podía verse obligado a realizar un cambio prematuro en un partido que apenas había comenzado.

El cuerpo médico del United trabajó a contrarreloj. Logró taponar la hemorragia y contener el sangrado del central, que permanecía visiblemente dolorido tras el choque frontal con Barry. La imagen era dura, pero el gesto de Maguire, aún más.

Porque, pese al golpe, pese a la sangre y al susto inicial, decidió seguir. Había perdido el duelo aéreo. No el partido.

En una temporada en la que cada minuto cuenta y cada acción se examina con lupa, el defensa eligió continuar sobre el césped, asumiendo el riesgo y enviando un mensaje claro sobre su compromiso competitivo. La pregunta, ahora, es cuánto le puede costar físicamente ese gesto cuando el calendario apriete de verdad.