García se recupera tras el susto en Mestalla
El 5-0 del Barcelona en Mestalla olió a fiesta grande, pero el silencio cayó de golpe cuando García se desplomó en el área propia. En pleno barullo tras un córner del Valencia, el ex del Manchester City recibió un manotazo fortuito de Rodri en la cara. El impacto fue seco, inmediato. El central se llevó las manos al rostro mientras la sangre empezaba a brotarle de la nariz. Llamada urgente a los médicos. Rostros de preocupación en el banquillo.
Apenas habían pasado treinta minutos y García ya caminaba, aturdido y visiblemente afectado, rumbo al banquillo, sustituido antes de tiempo. En el entorno del vestuario blaugrana el miedo era claro: con sus antecedentes recientes, la sospecha de una fractura y un nuevo parón largo sobrevolaba el ambiente. Nada de esperar al final del partido. Directo al vestuario para una primera exploración más exhaustiva, con especial atención al tabique nasal y la zona del pómulo.
El domingo se marchó entre dudas. El lunes amaneció con alivio. Las noticias que salieron de la Ciutat Esportiva Joan Gamper dibujaron una sonrisa en el rostro de Hansi Flick. Según informó Mundo Deportivo, García se ejercitó con el grupo en la sesión de recuperación y preparación, sin aparentes problemas. Ni gestos de dolor, ni protecciones especiales en ese primer contacto. Señal inequívoca de que el golpe no había sido tan devastador como se temió en Mestalla.
Su presencia en el césped indica que los servicios médicos le han dado luz verde para realizar trabajo ligero, un respiro enorme para una plantilla que ya ha tenido que parchear demasiado la defensa en este inicio de curso. El cuerpo técnico, consciente del calendario cargado, respiró aliviado al comprobar que no perdía a uno de sus defensores más fiables en plena vorágine de septiembre.
Eso sí, su regreso inmediato a la competición tendrá que esperar. García no formará parte de la expedición para el próximo compromiso europeo. Arrastra sanción en la Champions League y se perderá el duelo ante el Feyenoord. En este contexto, el castigo se convierte casi en bendición: el central dispondrá de unos días extra para terminar de asimilar el golpe y recuperar sensaciones sin la urgencia de un partido de máximo nivel entre semana.
Para minimizar riesgos, el plan pasa por un viejo conocido: la máscara protectora. El defensa de Martorell volverá a utilizar una protección facial durante las próximas semanas, un escenario que no le resulta extraño. Ya el curso pasado tuvo que recurrir a un dispositivo similar tras una fractura sufrida ante el Club Brugge. Esta vez, el objetivo es preventivo: blindar la zona dañada y permitirle entrenar y competir sin miedo al contacto, manteniendo su agresividad habitual en los duelos.
La escena de Flick al verlo de nuevo sobre el césped lo decía todo. El técnico alemán sabe que perder a un jugador con la lectura táctica de García habría trastocado de lleno sus planes de rotación en un mes marcado por la acumulación de partidos. Cada pieza cuenta, y más en una línea defensiva que ha tenido poco margen para respirar.
Con la sanción europea marcando su ausencia a mitad de semana, el siguiente foco se sitúa en La Liga. Si no hay contratiempos ni reacciones inesperadas al esfuerzo en los próximos entrenamientos, García apunta a estar disponible para el duelo ante el Levante del domingo 13 de septiembre. Los médicos seguirán muy encima de su evolución diaria, pero el mensaje que sale desde dentro del club es claro: el susto de Mestalla se queda en eso, un susto. Ahora falta ver si, con máscara y todo, el central es capaz de recuperar de inmediato el mando en la zaga.





