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Francia avanza a semifinales con control y pegada

La Francia de Didier Deschamps ya está en semifinales. No llegó con fuegos artificiales, sino con algo todavía más inquietante para sus rivales: una mezcla fría de paciencia, control y pegada que apagó a Marruecos por 2-0 y la coloca a un solo paso de otra final mundialista, esta vez ante el ganador del duelo entre España y Bélgica.

Una máquina de competir

El partido ante Marruecos confirmó una tendencia que asusta. Francia no ha encajado un solo gol en las rondas eliminatorias tras una fase de grupos donde su zaga dejó dudas. Esa fragilidad inicial parece ahora un simple borrador. La versión actual es más sobria, más compacta, más madura.

Manu Koné, obligado a asumir el rol de Aurelien Tchouameni, lesionado, respondió como si llevara años en el centro del escenario. Ordenó, robó, dio equilibrio. En un equipo acostumbrado a vivir del brillo de sus estrellas ofensivas, su actuación fue el pegamento silencioso que sostuvo al bloque.

Arriba, el guion de siempre: Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé resolvieron. Golpearon cuando el partido lo pedía y, con ello, Francia se convirtió en la primera selección en la historia de la Copa del Mundo que presenta a dos jugadores con al menos cinco goles en un mismo torneo desde aquel Brasil de 2002, el de Ronaldo (ocho) y Rivaldo (cinco). Aquella vez, el título acabó en manos de la Canarinha. La comparación no es casual, pero en el vestuario francés nadie se deja deslumbrar por los números.

Mbappé, cifras de leyenda y discurso de hierro

Mbappé vive en otra dimensión estadística: 20 goles en 20 partidos de Copa del Mundo, cuatro de ellos en finales. Un ritmo que roza lo irrepetible. Sin embargo, su discurso va en la dirección contraria a la euforia.

“Fui campeón en 2018 y subcampeón del mundo en 2022 y este equipo todavía no ha conseguido nada”, recordó el delantero, que lidera la tabla de goleadores de esta edición con ocho tantos, los mismos que Lionel Messi. No se regala elogios. Ni a sí mismo ni al grupo.

Para él, la clave es simple: sin trofeos, no hay grandeza. “Hasta donde yo sé, este grupo no ha ganado nada todavía. Siempre he dicho que los equipos más fuertes son los que ganan títulos. No es el caso de este equipo aún, así que no, no es el más fuerte”, insistió. Un mensaje directo, sin adornos, que marca la línea interna: prohibido relajarse.

Mbappé admite que esta puede ser la selección con mayor potencial de todas las que ha integrado. “Hay tantas cualidades en este grupo que te permite soñar”, reconoce. Pero el sueño, por ahora, se queda en eso: un horizonte, no un punto de llegada.

Una historia de finales… y una comparación pesada

Francia ha convertido las últimas décadas en una colección de finales. Cuatro de las últimas siete Copas del Mundo han terminado con los Bleus en el partido decisivo: campeones en 1998 y 2018, derrotados en 2006 y 2022. Una presencia casi constante en la élite del torneo.

Si el equipo de Deschamps pisa el césped de Nueva York el 19 de julio, sostendrá la comparación con la vieja Alemania Federal, el paradigma de la selección de torneo: cuatro finales entre 1974 y 1990. No es solo una cuestión de talento, sino de cultura competitiva, de saber caminar sobre la cuerda floja sin mirar abajo.

Con la portería a cero en todas las eliminatorias, un mediocampo que se ha recompuesto sobre la marcha y una delantera que produce cifras históricas, la estructura está montada. Pero puertas adentro el mensaje es otro: calma.

“Conocemos el potencial de este equipo. Pero tenemos que demostrarlo en el campo. Estamos confiados, pero aún nos queda mucho por probar si queremos que nos consideren un equipo casi imbatible”, avisó Mbappé.

Las estadísticas impresionan, los récords se acumulan, las comparaciones con Brasil y Alemania llenan tertulias. Sin embargo, el propio Mbappé lo sabe mejor que nadie: si Francia no alcanza, como mínimo, la final, todo esto quedará reducido a una nota al pie. Y a este grupo no le interesa pasar a la historia por los números, sino por la copa que levante al final.

Francia avanza a semifinales con control y pegada