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Francia golea y el gesto de Cherki genera polémica

La noche pintaba perfecta para Francia. Un 3-0 autoritario ante la Suecia de Graham Potter, vestuario eufórico, ambiente de fiesta en la grada y la sensación, cada vez más extendida, de que el equipo de Didier Deschamps pisa el torneo con paso de gigante. Pero mientras el grupo celebraba, una secuencia captada por las cámaras encendió otra conversación, mucho menos cómoda, en las redes sociales.

En el centro del campo, Rayan Cherki se quedó solo. Aplaudía a los aficionados, miraba a la grada, aislado de sus compañeros. Deschamps se acercó para felicitarle, gesto habitual, casi rutinario tras una victoria de este calibre. El técnico extendió la mano. El ex del Lyon, según se aprecia en las imágenes, la apartó con un manotazo leve, pero inequívoco. El seleccionador insistió, buscó un segundo contacto. Cherki se agachó entonces para atarse la bota. Un movimiento simple, pero demoledor en términos de mensaje: distancia, rechazo, frustración a flor de piel.

No es un episodio aislado en el vacío. El contexto pesa. El jugador del Manchester City no ha sido titular ni una sola vez en lo que va de torneo en Norteamérica. Cuatro partidos, cuatro apariciones fugaces desde el banquillo, apenas 51 minutos acumulados. Migajas para un futbolista que se siente preparado para liderar. Ante Suecia, Deschamps volvió a recurrir a él tarde, casi de compromiso: saltó al césped junto a Jean-Philippe Mateta, de Crystal Palace, cuando el reloj ya rozaba el 85’.

En un equipo plagado de talento ofensivo, alguien tenía que quedarse fuera de la foto. De momento, ese papel le ha tocado a Cherki. Michael Olise brilla en el rol de mediapunta, dueño del carril central y del foco creativo. Bradley Barcola y Desire Doue aprietan fuerte por los costados, reclaman minutos, desequilibran y responden. La competencia es feroz, y el margen de error, mínimo. En una selección señalada como gran favorita al título, Deschamps no está para experimentos. Y el creativo se ha convertido, casi sin quererlo, en el gran damnificado.

El vídeo del desencuentro corrió como la pólvora. Repeticiones, zoom, interpretaciones de todo tipo. ¿Desaire? ¿Calentón del momento? ¿Síntoma de algo más profundo en el vestuario? Mientras la conversación ardía en las redes, Deschamps optó por reforzar otro mensaje en la sala de prensa: el del bloque, el del trabajo colectivo, el del sacrificio de las estrellas.

“Hay una buena conexión. Cuando tenemos que trabajar duro con el balón, todos están implicados, incluidos los delanteros. Es algo muy bueno. Obviamente, me agrada y estoy orgulloso. Tenemos que mantenerlo”, subrayó el seleccionador, poniendo el foco en el esfuerzo de su línea ofensiva, más que en los egos que pugnan por un hueco.

Eso no significa que ignore el riesgo. Deschamps conoce como pocos lo delicado que es gestionar un vestuario lleno de galones y ambiciones. Y lo dijo sin rodeos: “El espíritu de equipo no gana partidos, pero puede perderlos. Puede haber jugadores decepcionados porque no juegan lo suficiente o nada; puede haber frustraciones, pero la fuerza del colectivo es primordial”.

Ahí, justo en esa frase, se sitúa hoy el caso Cherki. Entre el derecho legítimo del futbolista a sentirse importante y la obligación del seleccionador de priorizar el equilibrio del grupo. Entre el sueño personal de brillar en un gran torneo y la realidad fría de las rotaciones, los roles y la jerarquía.

Francia, mientras tanto, no se detiene. El 3-0 a Suecia refuerza la candidatura, alimenta la confianza y allana el camino hacia las rondas decisivas. El próximo examen llega en Philadelphia, en un cruce de octavos ante Paraguay que exigirá la misma intensidad, la misma concentración… y una gestión impecable de los egos.

El marcador sonríe, el juego convence y el vestuario, al menos de puertas afuera, se mantiene firme. Pero en torneos como este, a veces un simple gesto en el centro del campo dice tanto como una goleada. La pregunta es clara: ¿quedará lo de Cherki en una anécdota de calentón o será la primera grieta visible en la armadura del gran favorito?