Evangelos Marinakis demanda a Crystal Palace por difamación
Evangelos Marinakis ha llevado a Crystal Palace a los tribunales. El propietario de Nottingham Forest ha presentado una demanda por difamación en el High Court, convencido de que el club del sur de Londres no hizo lo suficiente para impedir, ni para retirar con rapidez, una pancarta que, a su juicio, dañó su reputación a nivel mundial.
La escena se remonta a la pasada temporada, en Selhurst Park. En una grada apareció un gran tifo en el que se veía a Marinakis sosteniendo una pistola apuntando a la cabeza de Morgan Gibbs-White. Una imagen dura, calculada para impactar. No era solo la violencia gráfica: la bandera incluía también referencias sensacionalistas y no verificadas sobre los negocios del magnate griego.
Todo ello llegó en un momento especialmente sensible. El incidente tuvo lugar en agosto, poco después de que fracasara el intento de fichaje de Gibbs-White por parte de Tottenham. El centrocampista, finalmente, optó por firmar una ampliación de contrato con Nottingham Forest y seguir en el City Ground. Mientras el mercado se agitaba, la grada de Palace encendía otra batalla, esta vez legal.
La Federación inglesa abrió una investigación y, en noviembre, llegó el veredicto disciplinario: Crystal Palace fue acusado de incumplir las normas y sancionado con una multa de 50.000 libras. Caso cerrado para la FA. No para Marinakis.
Según fuentes consultadas por Sky Sports News, el propietario de Forest considera que esa sanción deportiva no compensa, ni de lejos, lo que entiende como un daño reputacional de alcance global. Para él, la cuestión ya no es solo de imagen, sino de principios. Y ha decidido llevarla “hasta el máximo alcance de la ley”.
El eje de la demanda es claro: Marinakis sostiene que Crystal Palace no actuó para impedir que la pancarta se desplegara, ni intervino con la celeridad necesaria para retirarla una vez a la vista de todos. Su equipo legal trata ahora de determinar, punto por punto, hasta qué grado el club es responsable de que esa imagen se mostrara en su estadio.
Las normas de la FA son explícitas: los clubes deben garantizar que sus aficionados no se comportan de forma “impropia, ofensiva, abusiva, insultante y/o provocadora”. En el terreno disciplinario, Palace ya ha pagado por no cumplir ese estándar. Ahora el litigio entra en el terreno mucho más delicado de la difamación.
En este tipo de casos, la ley contempla tres grandes vías para que un demandante pueda actuar: la publicación de declaraciones presuntamente falsas, la creación de una imagen o el hecho de permitir que una imagen se exhiba. Marinakis se aferra a esa tercera vía. No hace falta un comunicado, argumenta; basta con dejar que una bandera hable por sí sola ante las cámaras de todo el mundo.
Crystal Palace ha sido contactado por Sky Sports News para ofrecer su versión, pero el club aún no ha emitido comentario alguno sobre la demanda. Desde Nottingham Forest, el silencio es calculado: la entidad ha declinado pronunciarse al tratarse de un procedimiento legal en curso.
El caso abre una grieta incómoda para el fútbol inglés: ¿hasta dónde llega la libertad creativa de las gradas y dónde empieza la responsabilidad jurídica de los clubes por lo que se muestra en ellas? Marinakis está decidido a que la respuesta no se quede en una simple multa administrativa. Y será un juez, no la FA, quien dicte la próxima palabra.






