ligahoy full logo

Elversberg: del pueblo sin estación a la Bundesliga

En el mapa de Alemania, Elversberg casi ni se ve. Un municipio de 13.000 habitantes, sin estación de tren, sin casa de la cultura, el trigésimo pueblo más grande del Sarre. Y, sin embargo, la casa del club más pequeño que jamás haya jugado en la Bundesliga. No es casual que les llamen el Dorfverein, el “club del pueblo”.

El club nació en 1907, desapareció durante la Primera Guerra Mundial y resucitó en 1918. Durante décadas fue sinónimo de fútbol amateur, campos modestos y vida de barrio. Nada hacía pensar en cohetes espaciales, misiones a la luna o a Marte. Hasta que alguien en Elversberg decidió que ya era hora de dejar de soñar pequeño.

Ursapharm, la chispa que encendió el proyecto

A principios de los 2000, la farmacéutica local Ursapharm entró en escena. Bajo el mandato del entonces presidente Frank Holzer, y más tarde con su hijo Dominik, la empresa se convirtió en sostén económico y principal patrocinador.

El impulso se notó rápido: en 2013 llegó el ascenso a la 3. Liga, el primer peldaño totalmente profesional del fútbol alemán. El golpe de realidad fue inmediato: descenso al año siguiente. Pero el proyecto ya había arrancado.

El estadio pasó a llamarse oficialmente Ursapharm-Arena an der Kaiserlinde, un guiño al histórico tilo centenario que presidía la zona hasta su caída en 2015. La capacidad creció hasta los 10.000 espectadores. Faltaba algo más que cemento y dinero: hacía falta una idea de fútbol.

La revolución de Horst Steffen

Esa idea llegó en 2018 con Horst Steffen. El técnico implantó un estilo dinámico, valiente, de ataque constante. Fútbol de riesgo, de espectáculo, de esos que no dejan indiferente a nadie.

El premio llegó en 2021-22 con el título de la Regionalliga Südwest y el regreso a la 3. Liga. Esta vez, Elversberg estaba listo.

La prueba fue inmediata: en el arranque de la temporada 2022-23, el Dorfverein firmó la mayor campanada de su historia al eliminar a Leverkusen con un 4-3 en la primera ronda de la DFB-Pokal. Bochum les cortó el paso en la siguiente eliminatoria, pero el mensaje ya estaba enviado.

En liga, Elversberg mantuvo un nivel altísimo y acabó arrebatando el título de 3. Liga al filial de Freiburg tras una batalla feroz, con los cinco primeros separados por apenas cinco puntos. Fueron el mejor ataque del campeonato: 80 goles en 38 jornadas, con 10 tantos del cedido de Stuttgart Nick Woltemade. Steffen lo había resumido con una frase que se convirtió en lema: “Una victoria espectacular me resulta mucho más preferible que un triste 1-0”. Su equipo la llevó grabada a fuego.

Del aprendizaje en 2. Bundesliga al golpe al corazón

El debut en 2. Bundesliga fue duro. Un curso de aprendizaje acelerado. Aun así, Elversberg se asentó con un meritorio undécimo puesto. Nada mal para un pueblo sin estación de tren.

En 2024-25, el sueño estuvo a centímetros. Terceros por detrás de Köln y Hamburg, los de Steffen se ganaron un puesto en el play-off de ascenso contra Heidenheim. Un 2-2 en la ida y un 1-1 en la vuelta hasta el minuto 95. Entonces apareció Leo Scienza y marcó el gol que rompió el corazón de todo un pueblo.

El mazazo se dobló cuando Steffen aceptó la oferta de Werder Bremen. Elversberg ingresó 300.000 euros en concepto de compensación, pero el dinero no pagaba la pérdida del arquitecto de la gesta.

Nils-Ole Book busca al sucesor ideal

El director deportivo Nils-Ole Book se enfrentó a su examen más difícil. Quería un entrenador tácticamente moderno, capaz de mantener el fútbol atractivo e intenso, y al mismo tiempo dar salida a los talentos de la cantera. La búsqueda fue larga. El nombre elegido, poco mediático: Vincent Wagner, el técnico que acababa de llevar al segundo equipo de Hoffenheim a la 3. Liga en 2024-25.

“Con todo lo que aporta, encaja muy bien con nosotros. Vincent no solo continuará nuestro camino, sino que lo enriquecerá y desarrollará con nueva energía”, explicó Book en su presentación.

El tiempo le dio la razón. Pese a su escasa experiencia en la élite, Wagner cumplió el encargo con creces. Mientras tanto, Steffen apenas duró siete meses en el banquillo de Werder antes de ser destituido. El giro de guion era total.

El verano, sin embargo, no ayudó al optimismo. Se marcharon los dos grandes goleadores, Fisnik Asllani y Muhammed Damar, al acabar sus cesiones. También el líder de la zaga, Robin Fellhauer, rumbo a Augsburg, junto a varias salidas más. Los pronósticos eran claros: temporada de transición, media tabla como techo.

Book se negó a resignarse. Con recursos limitados, armó una plantilla competitiva: llegaron cedidos desde clubes de Bundesliga Lukasz Poreba, Bambase Conté y Jarzinho Malanga, y se cerraron los fichajes definitivos de Lasse Günther y Jan Gyamerah para reforzar la defensa. El engranaje cuajó rápido.

Wagner rompe los pronósticos

El inicio de la 2. Bundesliga 2025-26 fue fulgurante: siete victorias en las primeras nueve jornadas. Después, altibajos, pero siempre a tiro de los puestos de ascenso. Schalke se escapó hacia el título, y la pelea por la segunda plaza directa se alargó hasta el último día.

Elversberg llegaba a la jornada final segundo, por delante de Paderborn gracias a la diferencia de goles. El calendario les ofrecía un guiño: partido en casa ante el colista Preußen Münster. El escenario ideal… o una trampa psicológica.

No hubo temblores. 3-0, exhibición de autoridad y ascenso directo. Elversberg se convertía, por primera vez en sus 119 años de historia, en club de Bundesliga.

“Por supuesto, esto es algo especial”, dijo Wagner. “Un amigo me dijo esta semana: ‘Si Elv logra ascender, es como volar a la luna’. Y hoy hemos conseguido el alunizaje”.

El mérito crecía al recordar que el equipo había vendido en enero al máximo goleador de la liga, Younes Ebnoutalib, a Eintracht Frankfurt, y que Book se marchó a Borussia Dortmund dos meses más tarde. El pueblo seguía perdiendo figuras clave… y aun así subía a la estratosfera.

Lukas Petkov asumió el vacío goleador de Ebnoutalib: seis tantos en la segunda vuelta y 11 asistencias en toda la temporada. A su lado, Tom Zimmerschied firmó nueve contribuciones de gol. Elversberg fue el mejor ataque del campeonato con 64 goles y la segunda mejor defensa, solo superada por Schalke, con 39 encajados. Un equipo completo, sin peros.

Obras, fichajes y un proyecto que no se frena

Con la Bundesliga en el horizonte, el club volvió a transformarse. El Ursapharm-Arena inició su remodelación para cumplir con las exigencias de la élite: la capacidad crecerá hasta los 15.000 espectadores en primavera. Hoy, uno de los fondos parece más un solar que una grada, con una estructura de acero provisional para que los periodistas puedan trabajar. Es la imagen perfecta de lo que es Elversberg: un proyecto en obras, pero en marcha.

En los despachos también hubo relevo. Christian Weber llegó desde Fortuna Düsseldorf, donde trabajó 16 años como ojeador y luego como director deportivo. Heredar el puesto de Book no era tarea sencilla, pero el nuevo responsable del área deportiva respondió con una ventana de fichajes afilada.

El golpe más llamativo fue la incorporación del mediapunta de 21 años Maurice Krattenmacher desde Bayern por apenas 2 millones de euros. Weber mantuvo la tradición de explotar el mercado de cesiones: Francis Onyeka desde Bayer Leverkusen, Noah Darvich desde Stuttgart y Noel Futkeu desde Eintracht. Además, Elversberg batió su récord de traspasos con la llegada de Cole Campbell desde Dortmund por 6 millones. El fichaje que más ruido generó.

Campbell está considerado uno de los grandes proyectos del fútbol estadounidense. El nuevo director técnico, Josef Welzmüller, no se esconde: “Es un jugador fantástico. Muy rápido y fuerte con el balón y en el uno contra uno. Estamos muy, muy seguros de que tendrá una temporada de explosión”.

Welzmüller dejó claro que nunca se planteó renunciar al estilo para asegurar la permanencia. Nada de encerrarse atrás. Wagner, fiel a sus metáforas espaciales, habla de una “misión a Marte” para describir la aventura en la Bundesliga.

“No haremos nada diferente. La identidad sigue siendo la misma y se basa en tres pilares: ser valientes, ser intensos y ser inteligentes”, explicó Welzmüller a la BBC. Esos pilares se vieron más firmes que nunca en la primera jornada.

Un debut en Bundesliga sin complejos

Elversberg recibió a Leverkusen en el estreno liguero y el guion saltó por los aires en diez minutos. Petkov abrió el marcador con un disparo desviado y, poco después, Campbell firmó el 2-0 con un derechazo imparable para Mark Flekken. Un gol de futbolista que no tiembla, conduciendo tras aprovechar un pase suelto y soltando un disparo feroz.

Nada más arrancar la segunda parte, 25 segundos después del saque inicial, David Mokwa empujó un centro raso de Petkov para el 3-0. El partido parecía sentenciado. Leverkusen reaccionó con los goles de Patrick Schick y Christian Kofane, pero la remontada se quedó corta.

El dato que lo explica todo: Wagner alineó a siete debutantes en Bundesliga. El jugador con más experiencia en la élite era Campbell, con apenas 10 partidos en la máxima categoría. Y aun así, Elversberg atropelló a un aspirante europeo.

“Por suerte lo hicimos con nuestra afición detrás. Somos pequeños, pero poderosos”, resumió Wagner. “Tendremos que seguir jugando un fútbol valiente, porque es la única forma en la que tendremos una oportunidad en esta liga”.

Remontada salvaje en Gladbach

El segundo examen fue todavía más exigente: visita a un ista-Borussia-Park encendido. Gladbach se puso 3-1 arriba antes de la hora de juego. Para colmo, Wagner fue expulsado por protestar el segundo gol local, nacido de un saque de banda mal señalado en contra de Elversberg.

Desde la grada, el técnico siguió moviendo piezas. Y el partido cambió de tono.

Krattenmacher, recién ingresado, recortó distancias al minuto de entrar: cabezazo al larguero y, en segunda jugada, remate a la red. A diez del final, Felix Heidel clavó un libre directo para el 3-3. El estadio se quedó helado.

Quedaba la última escena. En el descuento, Futkeu, otro suplente, encontró a Krattenmacher dentro del área. Definición seca, 3-4 y doblete para el joven mediapunta. Una remontada de recién ascendido, sí, pero con alma de equipo grande.

“Disfruté de la forma en que jugamos al fútbol, simplemente una actuación sensacional de todo el equipo”, dijo Wagner. El capitán Lukas Pinckert fue igual de claro: “Íbamos 1-3 abajo, en este estadio, y le dimos la vuelta al partido siendo un equipo recién ascendido. Es algo extraordinario. Somos una unidad, nunca nos rendimos”.

Bayern en el horizonte y un pueblo sin miedo

El escenario es casi inverosímil: si Elversberg logra lo impensable y vence a Bayern el domingo, podría asaltar el liderato de la Bundesliga, siempre que los otros resultados acompañen. Sería entrar de golpe en el país de los sueños.

El equipo se agarra al 0-0 que Schalke firmó recientemente ante Bayern como prueba de que los gigantes también tropiezan. Pero aquí no habrá autobús aparcado delante del área. Ni se contempla.

Elversberg saldrá a morder, fiel a sus principios. Welzmüller, muniqués de nacimiento y criado como aficionado del club más laureado de Alemania, entiende mejor que nadie lo que supone este duelo: “Será una locura. [Pero] no tememos a nadie”.

Quizá ahí resida el secreto de este Dorfverein que desafía la lógica: un pueblo diminuto, un estadio en obras, una plantilla llena de debutantes… y cero miedo. En una Bundesliga acostumbrada a gigantes, Elversberg se ha propuesto recordar cada semana una verdad incómoda: también desde el último rincón del mapa se puede apuntar a la luna. Y, si les dejan, a Marte.