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Anthony Gordon: el nuevo ídolo del Camp Nou

Anthony Gordon apenas lleva cinco partidos con el Barcelona desde que llegó en mayo. Y ya ha dejado claro por qué el club pagó 70 millones de libras por él.

No ha marcado todavía. Pero ha encajado en el ataque azulgrana como si llevara años.

Cuatro asistencias en sus primeros cinco encuentros con un equipo que vive instalado en el área rival. Desde la banda izquierda, en el lugar que la temporada pasada ocupó muchas veces su compañero de selección Marcus Rashford, el ex del Newcastle se ha convertido en una pieza que encaja de forma natural en el engranaje de Hansi Flick.

De las dudas al cántico en el Camp Nou

Cuando se cerró su fichaje, Gordon se convirtió en el segundo inglés en la historia en firmar de forma permanente por el Barcelona, después de Gary Lineker en 1986. El precio, su irregularidad en la Premier League y los números discretos en liga alimentaron el escepticismo.

Newcastle acabó duodécimo. Gordon firmó seis goles y dos asistencias en 26 partidos ligueros, con tres tantos desde el punto de penalti. No eran cifras de estrella indiscutible.

Pero su versión europea contaba otra historia. En la Champions League, el extremo explotó: 10 goles en 12 encuentros, siempre elevando el nivel contra los mejores. Solo Kylian Mbappé, con 15, y Harry Kane, con 14, marcaron más que él en la competición.

Por eso, cuando el Barcelona decidió apostar por él, dentro del club veían algo más que un simple proyecto. Y ahora, en la grada, los aficionados ya corean su nombre.

Un adelanto en una noche amarga

Gordon ya había probado el ambiente del Camp Nou unos meses antes de fichar. Newcastle visitó Barcelona en la vuelta de los octavos de la Champions. Salió goleado: 7-2 en el partido, 8-3 en el global.

Para el club inglés fue una pesadilla. Para Gordon, una especie de prólogo. Aquella noche tuvo una primera sensación de lo que significa jugar en ese estadio. Hoy, ese mismo escenario es su casa.

Un encaje inmediato en el Barça de Flick

En España, el inglés ha arrancado a toda velocidad y se ha convertido en una presencia influyente en el ataque de Flick. No solo por lo que hace con el balón, también por cómo condiciona a las defensas sin tocarlo.

Su velocidad y su juego directo encajan con la idea ofensiva del técnico. Lo explicó Deco cuando le preguntaron por qué el club eligió a Gordon antes que a Rashford:

«Nuestra idea de juego está mucho más ligada a Anthony. Su estilo encaja con lo que busca el entrenador».

En el campo, se nota. Jugando principalmente desde la izquierda, Gordon le da a Flick otra forma de hacer daño. Ataca los espacios, estira las defensas, abre pasillos para Lamine Yamal y Raphinha. Su movilidad sin balón genera líneas de pase que antes no existían.

Flick lo resumió así: «Como delantero, desde su posición, quieres marcar goles. Ha tenido ocasiones y las ha fallado. Pero ha dado el último pase para preparar los goles y eso también es muy importante».

Una decisión en el área que lo definió

Su debut liguero dejó una imagen que ha calado en el barcelonismo. Frente al Elche, Gordon firmó dos asistencias en cuatro minutos. Y pudo estrenarse como goleador.

Se plantó solo ante el portero. Tenía el debut soñado al alcance del pie. Pero levantó la cabeza, vio mejor colocado a Fermín López y le regaló el gol con un pase raso.

En lugar de la gloria individual, eligió la opción más clara para el equipo.

Después del encuentro, lo explicó con naturalidad: «Siempre quieres ganar, pero siempre se trata del equipo primero. Especialmente en este club».

Para muchos aficionados, fue la confirmación de que no estaban ante un jugador obsesionado con su propia estadística, sino con el éxito colectivo.

Un vestuario y una ciudad que ya siente como suyos

El impacto de Gordon no se limita al césped. Desde el primer día se ha esforzado por integrarse. Su discurso de bienvenida lo dio en castellano, idioma que empezó a trabajar con ayuda de un fisioterapeuta español en Newcastle. Ante los aficionados, se atrevió incluso con algunas frases en catalán.

«Ya me siento como en casa», confesó. «La ciudad es increíble. Los chicos me han hecho sentir muy bienvenido. Creo que iré a mejor cuanto más tiempo esté aquí».

Ese esfuerzo por adaptarse, sumado a su rendimiento inmediato, ha acelerado su conexión con la grada.

Un Barça desatado… y un inglés que marca el ritmo

El equipo de Flick ha arrancado la temporada como un tiro: 22 goles a favor y solo tres en contra en sus primeros cinco partidos. Es el inicio más goleador del club desde la llegada del técnico en mayo de 2024.

Los tantos se reparten. Raphinha suma ocho, Lamine Yamal cinco. Pero la aportación de Gordon va más allá de las estadísticas. Su capacidad para atacar al espacio, para presionar arriba y para leer cuándo abrirse a la banda o cuándo ir hacia dentro encaja a la perfección con el sistema.

Puedes quedarse pegado a la cal para encarar al lateral, romper a la espalda de la defensa o aparecer por dentro para combinar con los otros atacantes. Y cuando el Barça pierde la pelota, su reacción inmediata para presionar da aire al equipo sin balón.

Preguntas que se transforman

Sería precipitado afirmar que Gordon ya ha respondido a todas las dudas. Sigue sin estrenarse como goleador y sostener este nivel de energía y rendimiento durante toda la temporada será un examen exigente.

Pero la conversación ha cambiado por completo.

Hace unos meses, la duda era si estaba a la altura del Barcelona. Ahora, la cuestión es otra: ¿hasta dónde puede llegar su importancia en este equipo que ha empezado a toda velocidad?