¿Debería Tottenham ser campeón de la Premier 2016-17?
Mauricio Pochettino no se anduvo por las ramas. Si Chelsea admitió que rompió las reglas, el título de la Premier League 2016-17, dice, debería haber ido “al segundo mejor equipo”. Es decir, a su Tottenham.
La frase del argentino reabre una herida que nunca terminó de cerrarse en el norte de Londres. Y llega en el contexto más delicado posible: una investigación de la Premier League que detalla pagos secretos de Chelsea por 47 millones de libras a agentes no registrados y terceros entre 2011 y 2018 para cerrar fichajes.
No se trata de nombres menores. Entre los casos aparecen Eden Hazard, Samuel Eto’o, Willian, Ramires, David Luiz, Andre Schurrle y Nemanja Matic. Cuatro de ellos —Hazard, Willian, Luiz y Matic— formaban parte clave de la plantilla campeona en 2016-17.
Durante ese periodo, el club de Stamford Bridge levantó dos Premier League (2014-15 y 2016-17), dos FA Cups (2011-12 y 2017-18), una EFL Cup (2014-15) y una Europa League (2018-19). Las sanciones ya llegaron: multas de Uefa, de la propia Premier League y de la Federación Inglesa. Pero Pochettino considera que eso se queda corto.
Su tesis es clara: si un club reconoce que vulneró las normas para reforzarse, el daño deportivo no se arregla con una transferencia bancaria.
Hazard, el símbolo de un desequilibrio
Hazard se ha convertido en el rostro de este caso. Chelsea ganó la puja a media Europa para ficharlo desde Lille en 2012 por 32 millones de libras. Entre mayo de 2013 y agosto de 2016, según la investigación, el club realizó siete pagos por un total de 5,6 millones de libras a un agente no registrado “en beneficio del club en relación con el traspaso de Hazard”.
Pochettino sostiene que, si Tottenham hubiese estado dispuesto a saltarse las reglas, quizá habría podido competir por futbolistas de ese calibre. Ese es el núcleo de su queja.
El impacto de Hazard en la 2016-17 fue enorme. El belga disputó 36 partidos de Premier como titular, marcó 16 goles y repartió cinco asistencias. Solo Cesar Azpilicueta jugó más encuentros desde el inicio y únicamente Diego Costa anotó más (20).
Hazard fue elegido jugador del año en Chelsea, entró en el equipo del año de la PFA y estuvo en la lista de candidatos a jugador del año de la PFA. Su influencia no fue una cuestión estética, sino directamente de puntos.
En cuatro partidos, sus goles y asistencias cambiaron resultados. Marcó el primero en el 2-1 a West Ham en agosto. Firmó un gol y una asistencia en el 2-0 a Southampton en noviembre. En marzo volvió a abrir el marcador en otro 2-1 ante West Ham. En abril hizo los dos tantos del 2-0 frente a Manchester City.
Se puede argumentar que solo esas acciones valieron unos 10 puntos. Y, sin embargo, era su quinta temporada en el club. No fue un fichaje exprés del verano de 2016, sino una ventaja acumulada con el tiempo.
Willian, el golpe directo a Tottenham
El caso de Willian duele aún más en el entorno de Spurs. El brasileño llegó en 2013 desde Anzhi Makhachkala. La investigación concluyó que Chelsea realizó pagos por 19,2 millones de libras a dos entidades no registradas vinculados a su traspaso y al de Eto’o.
Willian no fue titular indiscutible en la 2016-17: 19 de sus 34 apariciones ligueras fueron desde el banquillo. Pero su producción fue decisiva: ocho goles y ocho asistencias.
Su huella se nota en partidos concretos. Asistencia en el 1-0 en Sunderland en diciembre. Doble gol en el 4-2 a Stoke ese mismo mes. Primer tanto en el 2-1 a Stoke en marzo. Pase decisivo para el gol de la victoria en el 4-3 frente a Watford en mayo.
Ocho puntos que se apoyan directamente en sus intervenciones.
Y aquí aparece el punto más sensible para Tottenham: Chelsea se adelantó a última hora para arrebatárselo cuando todo apuntaba a que acabaría en White Hart Lane. Desde el lado spur se puede argumentar que ese “golpe de mano” solo fue posible gracias a la estructura de pagos que hoy está bajo la lupa.
Luiz, Matic y el músculo del campeón
La investigación también detectó pagos por 5,1 millones de libras entre 2012 y 2015 “para proporcionar servicios de identificación de talento en ciertos países europeos”. Se vinculan a los registros de Ramires, Luiz, Schurrle y Matic.
En 2016-17, Matic y Luiz vivían su segunda etapa en Stamford Bridge. El intercambio con Benfica en 2011, que cruzó los caminos de ambos, fue revisado. Matic regresó en 2014; Luiz, tras un paso por Paris St-Germain, volvió en 2016. Aunque los acuerdos concretos de sus retornos no se detallan como infracciones específicas, la sombra queda proyectada.
Matic jugó 35 partidos de liga, 30 como titular, con un gol y siete asistencias. Solo una de esas acciones cambió directamente un resultado: el pase para el primer gol en el 2-1 ante Tottenham en noviembre, un golpe directo al equipo de Pochettino.
Luiz, incluido también en el equipo del año de la PFA, arrancó de inicio en 33 encuentros y marcó un gol: el 1-0 en el 1-1 en Anfield frente a Liverpool en enero.
No son cifras tan espectaculares como las de Hazard o Willian, pero hablan de algo igual de importante: estabilidad, jerarquía y fondo de armario construidos en parte sobre operaciones hoy cuestionadas.
La carrera por el título y la sensación de agravio
El Tottenham de Pochettino fue una apisonadora en la recta final de aquella temporada: 12 victorias en los últimos 13 partidos, 86 puntos totales. Casi siempre, esa cifra te da una liga.
No en 2016-17. El Chelsea de Antonio Conte respondió con 11 triunfos en sus últimos 13 encuentros y cerró el curso con 93 puntos. Campeón con autoridad.
Los 86 puntos de Spurs habrían bastado para ser campeones en 2015-16, cuando Leicester terminó con 81. Desde 1999-2000, cuando Manchester United ganó con 79, solo en dos ocasiones esa cifra habría dado el título, incluyendo las dos temporadas más recientes.
El problema de Tottenham no estuvo en el sprint final, sino en el arranque. Once jornadas invicto… pero solo cinco victorias. Demasiados empates. Chelsea perdió más partidos (cinco por cuatro de Spurs), pero firmó 30 triunfos frente a los 26 del equipo de Pochettino.
El argentino podría señalar, con cierta lógica, que la diferencia la marcaron los chispazos de Hazard y Willian. Entre ambos, aportaron goles o asistencias en ocho partidos que acabaron sumando puntos para Chelsea.
Y detrás de eso aparece el concepto que más irrita a muchos aficionados: la ventaja deportiva acumulada. Fichar a jugadores del nivel de Hazard no solo te hace ganar ligas, también te asegura presencia constante en Champions League, más ingresos, más atractivo para nuevos fichajes. Un círculo virtuoso… o viciado, según quién lo mire.
Pochettino, dos clubes y una sola corona soñada
Pochettino dirigió a Chelsea una sola temporada, 2023-24, sin lograr conectar con la grada. El equipo acabó sexto y nadie en Stamford Bridge suspira por aquella etapa.
En Tottenham la historia es otra. El argentino sigue siendo una figura casi mítica por sus cinco años al mando desde 2014: subcampeón de Premier, finalista de Champions en 2018-19, el mejor registro liguero de la historia del club con esos 86 puntos de 2016-17.
De ahí que su reivindicación tenga eco en el corazón spur. Siente que le falta una línea en su palmarés. Un título de Premier que, según su lectura, se escapó en un terreno de juego que no estaba nivelado.
La voz de la grada: orgullo, rabia y reglas
Entre la afición de Spurs, la idea cala. “Por supuesto que estoy de acuerdo”, afirma Chris Paouros, cofundadora y copresidenta de Proud Lilywhites y Women of The Lane. “Podría decirme que la luna está hecha de halloumi y yo asentiría”.
Su hipérbole no esconde el fondo del mensaje. “Ese Tottenham 2016-17 fue el mejor equipo de la liga por la mayoría de las medidas: mejor ataque, mejor defensa, menos derrotas, invicto en casa en la última temporada del viejo White Hart Lane. Si el campo estaba inclinado, lo mínimo que puedes hacer es plantear la pregunta”.
Paouros asume que el título no va a cambiar de manos, pero insiste en algo más básico: “Las reglas tienen que significar algo, beneficien a quien beneficien”.
Tristan Foot, secretario del Tottenham Hotspur Supporters’ Trust, va en la misma línea, aunque con un matiz incómodo: ¿cómo se celebra un título entregado una década después por una infracción administrativa?
“Seguiría siendo algo que los aficionados de Spurs celebrarían”, responde. “Una victoria sobre Chelsea, aunque sea 10 años después del hecho”.
Pero el festejo hipotético no borra la sensación de injusticia. “Significa que, en cierto modo, el crimen sí paga en el fútbol”, añade. “Y esa es la parte seria de todo esto. Durante las ventanas de fichajes estaban incorporando jugadores por los que nosotros no teníamos ninguna opción, el ejemplo obvio es Willian. La Premier League tiene que ser mejor a la hora de imponer sanciones deportivas y asegurarse de que sus normas tienen dientes de verdad”.
Los seguidores de Everton y Nottingham Forest miran el caso con la misma amargura. Sus clubes recibieron deducciones de puntos por incumplimientos relativamente menores de las normas de beneficio y sostenibilidad, mientras ven cómo Chelsea se limitaba a pagar multas tras años de pagos ocultos para asegurarse estrellas.
Entre Chelsea, City y el futuro de las sanciones
Hay otro elefante en la sala: Manchester City y sus 115 cargos por presuntas infracciones de las normas financieras de la Premier League. El caso sigue sin veredicto. Cada mes que pasa, la desconfianza crece.
Con las investigaciones sobre Chelsea ya cerradas, todo indica que Pochettino no tendrá desfile de campeón retroactivo ni medalla que colgarse. Tampoco Tottenham verá un trofeo llegar por mensajería al nuevo estadio.
Queda una pregunta flotando sobre la liga más poderosa del mundo: cuando por fin se cierre el capítulo de Manchester City, ¿sentirán los demás clubes que, esta vez sí, las reglas se han aplicado con la misma dureza para todos?





