El City acelera por Bouaddi y Rodri hacia el Barça
El verano en Manchester se mueve al ritmo del centro del campo. Manchester City está a un paso de cerrar el fichaje de Ayyoub Bouaddi desde Lille, una operación que no solo remodela la medular del vigente campeón inglés, sino que también despeja el camino para que Rodri acabe en Barcelona.
Bouaddi, internacional marroquí de 18 años, ya ha alcanzado un acuerdo en cuanto a condiciones personales con el City. Falta el tramo más delicado: el entendimiento definitivo con Lille, que valora al mediocentro en 100 millones de euros, unos 85 millones de libras. Una cifra de adulto para un futbolista que apenas deja de ser un adolescente, pero que encaja con la ambición de Enzo Maresca.
El nuevo técnico quiere a Bouaddi ya, sin periodos de adaptación en la sombra ni cesiones intermedias. Su idea es integrarlo directamente en la primera plantilla, en un equipo que el domingo disputa la Community Shield ante Arsenal y que debutará en la Premier League frente a Bournemouth el 23 de agosto. Maresca no quiere esperar a septiembre para tener clara la estructura de su medio campo.
En paralelo, el futuro de Rodri se aleja del Etihad. Barcelona se siente con opciones reales de fichar al mediocentro de 30 años, pero sabe que tendrá que apretar el acelerador económico. La primera oferta, de 45 millones de euros, fue rechazada la semana pasada. No bastó. El club azulgrana deberá regresar con una propuesta más alta si quiere convencer al City.
La clave financiera pasa por la posible venta de Ferran Torres, seguido de cerca por Paris Saint‑Germain. La salida del atacante español permitiría al Barça financiar la llegada de Rodri, una operación que en Manchester ya contemplan casi como inevitable. En el City asumen que el jugador, con solo un año de contrato por delante, está más cerca de irse que de renovar.
Si el traspaso de Bouaddi se cierra, el joven marroquí se unirá a Elliot Anderson en una sala de máquinas completamente reformada. Anderson llegó el mes pasado desde Nottingham Forest por 116 millones de libras, otra inversión mayúscula para un club que ha perdido la experiencia y el peso competitivo de Bernardo Silva. El relevo generacional, al menos sobre el papel, será abrupto.
Mientras el City recompone su centro del campo, el otro lado de Manchester también mira al futuro.
Manchester United ha puesto sus ojos en otra joya adolescente: Louis Page, centrocampista de 18 años de Leicester. No está solo en la puja. Arsenal también se ha interesado por el futbolista, pero en Old Trafford confían en que el jugador priorice su llegada al United. Dentro del club se percibe margen para un acuerdo y la sensación de que el futbolista ve con buenos ojos vestirse de rojo.
En el césped, una cara conocida ha reaparecido en la concentración. Marcus Rashford se ha incorporado al campamento de entrenamiento del United en County Kildare tras su descanso posterior al Mundial. Su situación personal ha sido un culebrón silencioso en los últimos tiempos.
El atacante de 28 años ha pasado la última temporada y media encadenando cesiones, primero en Barcelona y después en Aston Villa. Todo, fruto de una ruptura profunda en su relación con la cúpula ejecutiva del club y con el anterior entrenador, Ruben Amorim. La distancia era tal que su continuidad parecía imposible.
Ese clima se ha rebajado. Las tensiones se han enfriado y Rashford está centrado ahora en trabajar bajo las órdenes de Michael Carrick. El técnico lo quiere enchufado, competitivo, dentro del proyecto. Eso no significa que su futuro esté sellado: todavía podría salir antes de que se cierre el mercado.
En Manchester, norte y azul, sur y rojo, el verano se juega en los despachos. Y la pregunta es clara: ¿quién llegará a septiembre con un centro del campo preparado para sostener toda una temporada?






