Chelsea cierra la temporada sin Europa tras derrota en Sunderland
El telón cayó para los Blues con el peor de los sabores: derrota 2-1 en el campo del Sunderland, décimo puesto final en la Premier League y puertas cerradas a Europa la próxima temporada. Un final frío para una campaña irregular, y un adiós amargo para Calum McFarlane en su papel de técnico interino.
No era el desenlace que él había imaginado. Llegó para apagar incendios en la recta final y soñaba con despedirse regalando a la afición un billete europeo, una última alegría que justificara tanto sufrimiento. Se marchará, en cambio, con la sensación de deuda pendiente.
“Estamos tan decepcionados como ellos. Estamos destrozados por no haber podido hacerlo por ellos, han estado brillantes este año”, reconoció McFarlane tras el partido.
El mensaje iba directo a esos seguidores que no soltaron al equipo ni en los momentos más incómodos del curso. “Nos han apoyado de verdad, especialmente en las últimas semanas, cuando necesitábamos ganar partidos. Sentimos su presencia y, por desgracia, les hemos fallado. No fuimos capaces de ofrecer la actuación que se merecen”.
El golpe de Sunderland duele porque cierra la puerta que quedaba entreabierta. Pero no borra del todo lo que el equipo sí mostró en algunos de los grandes escenarios bajo el mando del interino. El empate 1-1 en Anfield ante el Liverpool y la ajustada derrota frente al Manchester City en la final de la FA Cup en Wembley dejaron una sensación clara: este grupo, cuando se conecta, puede mirar a los ojos a cualquiera.
Ahí se agarra McFarlane. A esos partidos, a esos tramos en los que el equipo se reconoció. Y a lo que viene. En julio aterrizará Xabi Alonso como nuevo entrenador del Chelsea, y la expectativa ya se palpa en el club. Nuevo mando, nuevas ideas y una plantilla que, pese al fracaso europeo, no está precisamente vacía de talento.
“Creo que este grupo ha demostrado que, cuando está a su mejor nivel, cuando estamos en el lugar adecuado, podemos competir con cualquiera en Europa”, insistió Calum.
No es una frase hueca: los ejemplos recientes sostienen el discurso. El problema ha sido otro. “Lo han mostrado esta temporada, pero no lo suficiente a lo largo del año. Definitivamente no lo suficiente en la segunda parte de la temporada”.
Ahí se resume la campaña: picos altos, valles demasiado profundos. Calidad, sí; continuidad, no. “Tenemos jugadores de verdadera calidad. Llega un nuevo entrenador, con una reputación brillante en el juego, y en el último mes aún se han visto destellos de lo que este grupo puede hacer. Liverpool fuera, Man City en la FA Cup… pueden competir con cualquiera. Se trata de hacerlo de forma más constante”.
McFarlane, que ha vivido un sprint intenso de 31 días al frente, no se coloca en el centro del foco. Prefiere subrayar la respuesta del vestuario en un tramo delicado. “He disfrutado trabajando con este grupo, con los jugadores, y nos han mostrado mucho respeto al cuerpo técnico durante estos 31 días”, explicó, dejando claro que, pese al desenlace, la conexión interna ha existido.
El futuro inmediato ya tiene nombre propio: Xabi Alonso. Y McFarlane no esconde su ilusión por lo que puede suponer su llegada. “Tengo muchas ganas de seguir trabajando con los jugadores y Xabi es un entrenador top, con una gran reputación. Fue un jugador top, un jugador de élite al máximo nivel, así que tengo muchas ganas de ver lo que aporta a este club”.
La temporada termina sin Europa, con la clasificación golpeando el orgullo y el marcador de Sunderland como último recuerdo competitivo. Pero en Stamford Bridge ya miran a julio, a la pizarra de Alonso, a la posibilidad de que esos destellos aislados se conviertan, por fin, en la norma y no en la excepción. La pregunta ya no es si el Chelsea puede competir con cualquiera. La cuestión es si, con el nuevo proyecto, será capaz de hacerlo cada fin de semana.






