El Chelsea empata con el Aston Villa en Stamford Bridge
El estreno liguero de Sonia Bompastor al frente del Chelsea en la Women’s Super League no terminó como se había escrito en el guion. Nuevo ciclo, Stamford Bridge como hogar permanente, un inicio arrollador… y, sin embargo, solo un punto. Aston Villa aguantó el vendaval inicial, mejoró tras el descanso y salió de Londres con un 1-1 que sabe a liberación: se acabó una racha de 12 derrotas ligueras consecutivas ante las Blues.
Lauren James en modo estrella
El partido arrancó con el Chelsea mandando desde el primer toque. Lauren James olió sangre muy pronto. A los cinco minutos ya había avisado: arrancada desde la izquierda, recorte hacia dentro y disparo cruzado que se marchó rozando el palo. Era la primera señal de lo que venía.
Seis minutos después, llegó el golpe. Un error en la zaga del Villa dejó el balón muerto para James, que encaró sin dudar, condujo hacia el área, se perfiló a su zurda y soltó un latigazo directo a la escuadra. Golazo al techo de la portería y ventaja merecida para un Chelsea que jugaba en campo rival casi por inercia.
El dominio local no se quedó en el marcador. Aggie Beever-Jones, en su partido número 100 con el club, rozó el 2-0 tras un buen centro desde la derecha, pero Akane Okuma se estiró abajo y sacó una mano decisiva. Poco después, Sjoeke Nüsken recibió en la frontal tras una buena acción por banda izquierda, pero su remate se marchó por encima del larguero.
El Villa apenas se asomaba. Algún intento aislado, como el de McAulay, cuyo disparo fue bloqueado dentro del área, y poco más. El Chelsea se fue al descanso con una ventaja corta, pero con la sensación de tener el partido bajo control.
El Villa despierta y el partido cambia de tono
Tras el descanso, el guion dio un giro. El Aston Villa adelantó líneas, empezó a ganar duelos y, de repente, el Chelsea dejó de sentirse cómodo. La primera gran advertencia llegó en el minuto 55: centro tenso de Chasity Grant al primer palo y remate de primeras de Amalie Vangsgaard que se marchó por muy poco. Era una ocasión enorme. Y un aviso claro.
El susto espoleó a las locales. Keira Walsh se sacó de la nada un disparo lejano que olía a gol desde que salió de su pie. El balón voló, superó a Okuma y se estrelló con violencia en la parte inferior del larguero. Stamford Bridge se levantó esperando el segundo tanto, pero la pelota botó fuera. El 2-0 se resistía.
Ese detalle mantuvo vivo al Villa. Y la insistencia acabó teniendo premio.
Un lío en el área y un gol que vale oro
Minuto 79. Centro al área del Chelsea, balón dividido, dudas en la zaga local. El rebote quedó suelto y ahí apareció Noelle Maritz, la más rápida en reaccionar. Su remate a quemarropa tocó en Veerle Buurman y se coló en la portería para convertirse en un autogol que silenció a medio estadio y desató la alegría en el banquillo visitante.
No fue un gol bonito. Fue un gol oportunista, de fe, de no rendirse cuando el partido parecía escaparse. De golpe, el 1-0 cómodo se transformó en un 1-1 incómodo para el Chelsea y liberador para el Aston Villa.
Okuma firma el punto con una parada de título
Con el empate, el equipo de Bompastor se lanzó a por la victoria. El tramo final fue un asedio. Centros laterales, balones colgados, segundas jugadas. Y, cómo no, Lauren James apareciendo entre líneas para intentar resolver.
En el minuto 90 llegó la acción que definió la noche. James recibió muy cerca de la portería, conectó un remate que parecía imparable… y Akane Okuma, de reflejos felinos, sacó una mano milagrosa para desviar el balón por encima del larguero. Una parada de puro instinto, de esas que sostienen puntos y cambian estados de ánimo en un vestuario.
El Chelsea siguió empujando en el añadido, pero sin claridad. El Aston Villa, exhausto pero ordenado, resistió hasta el pitido final.
Un punto que pesa distinto para cada lado
El empate deja sensaciones encontradas. Para el Chelsea, que arranca su intento de reconquistar el título con Stamford Bridge como casa fija, el 1-1 sabe a oportunidad perdida tras una primera parte dominante y ocasiones claras para sentenciar. Para el Aston Villa, es todo lo contrario: un punto que corta una larguísima serie de derrotas ante las Blues y que refuerza la idea de que este equipo puede competir de tú a tú con cualquiera.
La temporada apenas empieza, pero el mensaje ya está lanzado: ni siquiera en su nuevo hogar el Chelsea tendrá caminos sencillos. ¿Quién gestionará mejor estos primeros golpes en la carrera por la WSL?





